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Eslovaquia: Negativa al reconocimiento de la independencia de Kosovo

La República de Kosovo declaró su independencia el 17 de febrero del 2008. Hasta ahora, 43 de los 192 países de las Naciones Unidas han reconocido la independencia de Kosovo, incluyendo a los estados Unidos, Canadá, Australia y la mayoría de los países de la Unión Europea. El que más se opone — aparte de Serbia — es Rusia.

El gobierno eslovaco anunció hace algunos meses que no reconocerá la independencia de Kosovo. Es más, el Ministro de Exteriores ha afirmado que el gobierno eslovaco no reconocerá ningún documento que provenga del Kosovo independiente, incluyendo los pasaportes kosovares. Peter Martinovic, un bloguero eslovaco escribe:

[…] Si un ciudadano de Kosovo se encuentra en territorio eslovaco, él o ella será considerado/a como inmigrante ilegal a pesar de tener un visado [Schengen] en orden. […]

¿Y entonces qué? ¿Por qué Eslovaquia no reconoce la independencia de Kosovo cuando sus vecinos más cercanos como la República Checa, Polonia y Hungría sí que lo han hecho? ¿Por qué un país como Eslovaquia, cuyos habitantes han vivido bajo un poderoso imperio durante cientos de años, y que sólo ha disfrutado de independencia durante los últimos 15 años, elegiría no reconocer la independencia de un país como Kosovo cuya gente ha soportado lo que las naciones Unidas llaman “violaciones masivas de derechos humanos” comandadas por su propio gobierno?

Martinovic ofrece esta explicación:

[…] Esta es una de las pocas cuestiones en las que todo el espectro político eslovaco está de acuerdo. A excepción del Partido de la Minoría Húngara en Eslovaquia, todos los grupos políticos (ya sean pro-Europeos o fanáticamente pro-Europeos ) están de acuerdo al rechazar la independencia de Kosovo. Las raíces de esto se pueden buscar no sólo en la convulsa historia del siglo XX […], sino también en un sentimiento que acecha al público en general […] de que la minoría húngara que vive en el sur es una amenaza para los intereses más importantes de nuestro Estado y que aún están planeando escindirse y pasar a formar parte de Hungría. […]

El territorio que ahora forma la Eslovaquia actual fue antiguamente parte del gran Reino de Hungría. Los eslovacos estuvieron bajo el poder húngaro drante siglos. Durante mucho de este tiempo lucharon para obtener derechos como grupo étnico y también por su independencia. Tras las Primera Guerra Mundial, se formó Checoslovaquia. Cuando se trazaron las nuevas fronteras, algunos húngaros se encontraron viviendo en Checoslovaquia. Hoy en día, la minoría húngara forma al menos un 10% de la población total de Eslovaquia, con algunas áreas del sur de Eslovaquia que tienen una población de etnia húngara de más de un 40%.

Martinovic evalúa la legitimidad de la preocupación por la posible independencia de los húngaros con respecto a Eslovaquia:

[…] [Esto] es por supuesto una tontería y sólo se puede describir como vulgar nacionalismo de algunos políticos para asegurarse los votos de los (numerosos) votantes menos cultos, aunque el comportamiento de algunos representantes húngaros no ha ayudado mucho a calmar la situación. […]

Martinovic continúa diciendo que no le gusta el hecho que la situacion en Kosovo siente el precedente de una parte de un estado “que declare la independencia sin el consentimiento del gobierno central y aún así sea reconocido por la comunidad internacional.”

Aquí se muestra otro punto de vista, expresado por un eslovaco de 24 años llamado Jan en el blog Us Europeans:

[…] El deseo de Kosovo de lograr la independencia no consiguió el apoyo del gobierno eslovaco. Creemos que Kosovo es parte de Serbia y debería haber continuado siéndolo. No es una situación en la que haya dos partes ganadoras. Tenemos una situación similar en el sur, con algunas minorías húngaras que quieren proclamarse independientes. Para nosotros los eslovacos, este paso sería completamente inaceptable. No sería de ningún modo comparable a la forma en que nosotros nos separamos de la República Checa. […]

Corina Murafa, bloguera residente en Rumanía, comenta:

[…] Es como decir “está claro que todas las personas son iguales, pero algunas son más iguales que otras”. Cuando los movimientos independentistas son de nuestro agrado -por la razón que sea – sí, claro, liberáos. Cuando no nos gustan, inmediatamente afirmamos “esto es diferente”, la separación sería inaceptable, y así siempre. […]

La independencia de Kosovo es una cuestión espinosa en muchas partes de Europa. Sencillamente, es imposible que todas las etnicidades tengan su propia nación independiente. Sin embargo, esto ayuda a que nos cuestionemos la forma en que los gobiernos de cada país tratan y representan a sus minorías, y el diálogo es casi siempre algo bueno.

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