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Ecuador: A tres años de la tragedia de Factory

Factory nunca más

Factory nunca más. Imagen: Juan Arellano

El día 19 del pasado mes de abril se cumplieron tres años de la tragedia conocida como el Caso Factory, o el incendio de la discoteca Factory en Quito, el año 2008, mientras se realizaba en ella un festival de rock gótico. Como resultado del incendio hubo 19 muertos y 24 heridos. Entre los muertos se encontraron la totalidad de miembros de la banda de rock Zelestial, y hasta ahora algunos de los sobrevivientes sufren las secuelas de la tragedia.

Aunque hubo un juicio y sentenciados por el caso, el colectivo de familiares y amigos de los fallecidos sigue reuniéndose para pedir justicia y sobre todo la no exclusión de los rockeros de diversas tendencias, permitiéndoles reunirse y presentarse en cualquier parte de la ciudad y no solo en lugares alejados y de dudosa seguridad.

En su momento varios blogueros ecuatorianos se ocuparon del asunto, como Sick boy en Wildchild's Journal quien denunciaba el sensacionalismo y el prejuicio de la sociedad hacia los que gustan del rock gótico:

El contexto de “un show publico cualquiera que terminó en tragedia” se ha trastocado hacia “una secta que buscaba la muerte”, o “jóvenes confundidos q adoraban a Satán”, o hasta “piromaniaticos terroristas”, bla bla bla… […] Un simple gusto musical pasa a ser prejuicio de unos cuantos que nos creen dementes, y que sin una “ayuda profesional” quizás terminemos matándonos entre nosotros o haciéndole daños a terceros… así el rockero retratado como antisocial capaz de cometer atrocidades cobra fuerza…

Alexis Cuzme de Ciudad Hecatombe incidió en el mismo tema y además señaló las dificultades que enfrentan quienes organizan este tipo de espectáculos:

Muchos de los organizadores de conciertos rockeros prefieren hacerlos subterráneos, en salas más o menos acondicionadas para albergar a cien o hasta doscientos espectadores, no buscan los permisos legales porque es un trámite donde la burocracia deja ver su poder, y sobre todo porque siempre habrán interminables y absurdos peros para que se evite un concierto de rock (el prejuicio en su mejor forma).

Este último 19 de abril se realizó en la Plaza Grande de Quito un homenaje y labor de toma de conciencia contra todas estas cosas por parte del colectivo de familiares y amigos de los fallecidos:

Uno de los activistas del colectivo tuvo a bien contarnos algo al respecto:

Como parte de las actividades por los tres años del penoso suceso, se realizó también un festival de rock: Factory nunca más 2011 y un foro de discusión. Además de los homenajes en blogs, o en video.

Este caso, al igual que el de la discoteca República Cromañón en Buenos Aires, Argentina, el de la discoteca Utopía en Lima, Perú, y otros más, evidencia la informalidad e irresponsabilidad en la que se desenvuelven muchas veces los espectáculos y lugares de entretenimiento para los jóvenes en América Latina, sin importar el extracto social al cual pertenecen.

Post originalmente publicado en Globalizado, el blog de Juan Arellano.

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