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El Salvador: Destrucción del mural de la catedral enoja a los ciudadanos

Actualización (1 febrero, 2012):

La página de la catedral, catedralsansalvador.org, que incluía fotos del mural ya no está en línea.

 

El Salvador tiene una historia sangrienta: durante la guerra civil (1980-1992), 75.000 civiles fueron asesinados por las fuerzas armadas y por escuadrones de la muerte. La comunidad religiosa sufrió el asesinato del arzobispo Oscar Romero en 1980, la violación y asesinato de cuatro religiosas de los EE.UU., y la matanza de sacerdotes jesuitas. La iglesia católica en particular sufrió mucho daño por violencia del estado durante esta época.

Tras la firma de un acuerdo de a paz, la memoria y la reconciliación llegaron a ser prioridades para muchos ciudadanos. Todo acto en la dirección opuesta tiende a provocar una gran cantidad de reacciones, como ha sucedido recientemente con respecto a la polémica destrucción de uno de los conmemorativos salvadoreños más visibles: un mural en la fachada de la Catedral de San Salvador en la capital. De inmediato, internet fue inundado con comentarios asombrados y llamadas a la acción.

San Salvador Cathedral. Image available on Wikipedia (GNU Free Documentation License).

Catedral de San Salvador. Imágen disponible en Wikipedia (GNU Free Documentation License).

Explica Kabistan en Tumblr:

Esta semana fue destruido sin previo aviso el mural que adornaba la fachada de la Catedral Metropolitana de San Salvador, realizado por Fernando Llort;por parte de las autoridades eclesiásticas del recinto; particularmente nunca me ha gustado ni el mural ni la catedral , pero el acto en si es indignante, una falta de respeto para el artista (y la comunidad de artistas en general) que concibió la idea, y las personas que colaboraron en su construcción.

La blogger Mildred Largaespada reunió varias reacciones y publicó fotos del mural destrozado. Ella se pregunta:

¿Cómo se les ocurrió este atentado contra la autoestima de las y los salvadoreños, la historia de este país, el arte…?

En su sitio web, Llort, el artista que creó la obra como un homenaje a la paz, describe su trabajo en la Catedral:

La Iglesia Católica de El Salvador me pidió que diseñara la fachada de Catedral. Este ha sido uno de los momentos artisticos más especiales de mi vida, porque significaba que estaba dejando plasmado mi arte en un símbolo muy importante del país, con un gran valor histórico. Es un trabajo que nos tomó (a mí y un grupo de artesanos) alrededor de 1 año para terminar.”

El mural de Llort fue un símbolo de la paz, como señala Linda Raftree [en] en un extenso post donde explica el significado de la obra de arte, y nos dibuja una línea cronológica de la historia de El Salvador. En “Sobre pueblo y catedral, ruina y reconstrucción” [en] escribe:

La Armonia de mi Pueblo es el título de la obra que creó en 1997 el artista salvadoreño Fernando Llort para adornar el frente de la Catedral de San Salvador. Armonia [harmony] es fácil de traducir al inglés – significa armonía. Pueblo es un poco más difícil. Es un término en español que incluye la noción de tanto el lugar como la gente. Proviene de la palabra latín populus y puede referirse a 1) los habitantes de una nación, país o region quienes comparten una cultura similar; 2) una población que cultiva la tierra en una zona particular (p. ej, un pueblo o comunidad); o 3) el campesino u obrero. Así pues, en esencia, el título de la obra es “La Armonia de mi Pueblo”.

Añade Linda:

Los líderes eclesiásticos ya se han disculpado con la familia Llort y con aquellos que están molestos por la sorprendente retirada de los azulejos. Ellos sostienen que consultaron con la congregación de la catedral, y consiguieron su aprobación para quitar los azulejos. Sin embargo, la Secretaría de Cultura ya ha emitido un llamado de atención a la Iglesia Católica por sus acciones, condenando “la destrucción de la fachada de la Catedral”, y acusando a la iglesia de violar la ‘Ley Especial de Protección del Patrimonio Cultural’, afirmando que ‘aunque el mural en al Catedral de San Salvador no fue declarado un sitio cultural, estaba en proceso de ser declarado, lo que significa que en ningún caso debería haberse intervenido.’

En su artículo “La iglesia arranca el mural de Llort de la fachada de la Catedral” [en], el blogger Tim proporciona antecedentes sobre el destacado artista y también señala las reacciones en las redes sociales en contra de la destrucción:

La página Facebook de la Fundación Fernando Llort se llenó con expresiones de tristeza y solidaridad. Otra página de Facebook, Indignados por El Mural, se está llenando rápidamente con fotos y comentarios, y la ira de la ceguera de la Iglesia sobre el significado de esta obra de arte.

Irónicamente, las imágenes del mural se incluyen todavía en el sitio web de Catedral de San Salvador, junto con una descripción que indica que, sin duda, el mural contribuye a “una personalidad única” de la Catedral. También se establece que los murales son la referencia más significativa del arte contemporáneo salvadoreño.

El blogger Hunnapuh dijo que es muy irrespetuoso destruir una obra de arte tan valiosa. En su opinión, se debe demoler la catedral, debido a la estrecho mentalidad de los autoridades y porque considera que la catedral es una obra de arquitectura atroz y que el mural de alguna manera ayudó a hacerla parecer menos fea.

No obstante, piensa Copinapitli que la controversia de la Catedral es nada más que una cortina de humo para distraer a los ciudadanos de asuntos realmente importantes que hasta el momento no han abordado, como la creciente violencia que se tradujo en 50 asesinatos en los primeros cuatro días del año, los riesgos de escándalos también crecientes debido a una reforma fiscal, y una mala situación económica en general. Según este blogger, estas situaciones merecen más atención de los ciudadanos salvadoreños.

Tim dice en su blog que el artista respondió [en] a la destrucción de el mural y hizo tres peticiones:

Primero, que se dé una explicación real a la población por la destrucción del mural en vez de restaurarlo. Segundo, pidió más reconocimiento del valor y respeto debido a los artistas y artesanos salvadoreños; y tercero, que los restos de la obra le sean devueltos para que él pued realizar una obra en homenaje a los artesanos salvadoreños.

Llort en la actualidad goza de derechos morales sobre su obra de arte y es posible que la destrucción sea considerada contra la ley salvadoreña. En cualquier caso, es una buena señal para la democracia salvadoreña que sus ciudadanos están luchando por la protección de su arte, sus lugares comunes, y sus memorias.

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