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Cómo las decisiones de la oligarquía gobernante ponen en peligro a la democracia japonesa

SEALDs protests

Protestas frente al Edificio Nacional de la Dieta en Japón (SEALDs). Fuente de la foto: Wikimedia Commons.

En los últimos años de la década del cuarenta y por las consencuencias de la rendición japonesa durante la Segunda Guerra Mundial, las potencias aliadas supervisaron la creación de una nueva Constitución que impediría que el gobierno japonés condujera a su pueblo a otra guerra. Los cambios más cruciales fueron el artículo 9, que declaraba que los japoneses renunciaban a la guerra, y el artículo 11 que garantizaba los derechos humanos para todos los ciudadanos japoneses, estableciendo de esta forma las bases para un gobierno democrático.

Un desafío básico y continuo que enfrenta cualquier democracia es que los ciudadanos deben tener una acceso abierto y libre a la información objetiva y a diferentes opiniones. Por sobre todo, los ciudadanos necesitan cultivar las habilidades del pensamiento crítico para realizar elecciones y decisiones inteligentes.

Pero incluso, las naciones semidemocráticas pueden ser mal conducidas por los politicos con própositos ocultos. Abe Shinzo tiene la postura tanto caballerosa como cortés de un primer ministro que ama la paz, incluso para los exigentes estándares de la sociedad japonesa, pero su revisionismo histórico y el deseo de prescindir de las garantias constitucionales para el pacifismo y los derechos humanos podría causar problemas en los cimientos democráticos de Japón.

Los própositos ocultos de Abe

Más que transmitir noticias políticas imparciales, a menudo se acusa a la prensa japonesa de encubrir las reuniones de Abe con grupos ultranacionalistas y sus anteriores declaraciones sobre la tolerancia para el desarrollo de armas nucleares en Japón. A pesar de la contaminación nuclear constante que el desastre de Fukushima está causando, Abe insiste en fundamentar que la energía nuclear es necesaria para la economía y que no presenta peligros insuperables.

De hecho, en un debate parlamentario reciente, Yamai Kazunori del partido de la oposición democrática de Japón, cuestionó a Abe, como si la confianza del primer ministro en la energía nuclear no estuviera directamente relacionada al hecho de que los residuos del combustible podrían ser usados para el desarrollo de un arsenal nuclear.

Quizás el mayor obstáculo que evita que los países del este asiático cohabiten en forma pacífica es la memoria de las atrocidades japonesas durante la Segunda Guerra Mundial. Por ejemplo, en una cumbre trilateral reciente, los líderes de China, Corea del Sur y Japón trataron de elaborar una resolución temprana para la discusión sobre la “esclavitud de las mujeres”, que trata de poner fin a la historia del abuso sexual de las mujeres durante el colonialismo japonés. Cuando la presidenta de Corea del Sur, Geun-hye, argumentó que el gobierno japonés debería considerar una compensación para las victimas de abuso sexual durante el régimen colonial japonés, Abe no respetó la posición de la decisión de su Partido Democrático Liberal (LDP), y dijo que el asunto quedó legalmente establecido en el tratado diplomático de 1965.

Eminentes historiadores a menudo argumentan que los japoneses nunca asumieron sus crimenes de guerra, tal como lo hicieron los alemanes. Ciertamente, durante el 70 aniversario de la Segunda Guerra Mundial, casi doscientos especialistas de varios paises firmaron un acuerdo, rogándole a Abe que pidiera una sincera disculpa, que reflejase un arrepentimiento genuino. Mientras que Abe se mostraba optimista para alcanzar un cierre de la cumbre, los líderes y diplomáticos que hablaban con él estaban consternados por su aparente falta de empatía y compasión para con las víctimas de estos horrores inerrables.

“Japón era un país que realmente valoraba la paz”

El año pasado, la transmisora nacional NHK y los diarios locales se concentraron en un hombre que derramó gasolina sobre sí mismo y se prendió fuego para protestar por la ley de protección del secreto, que aumentó la capacidad del gobierno para vigilar a los ciudadanos. Un testigo que presenció este acto recordó al hombre diciendo. “Japón era un país que realmente valoraba la paz”.

Desde que Abe decidió forzar un conflictivo proyecto de ley para la seguridad a través de la Dieta, legalizando la acción militar japonesa en el exterior para ayudar a un aliado, protestas continuas se han llevado a cabo afuera del edificio del parlamento. Estas demostraciones son de un nivel no visto desde que el abuelo de Abe, Kishi Nobusule, fortaleciera la alianza de seguridad entre Estados Unidos y Japón en 1965.

1960 Protests against the United States-Japan Security Treaty

Protestas de 1960 contra el tratado de seguridad EE. UU-Japón. Dominio público.

Los medios de comunicación afines al LDP han tratado de bajar el nivel de las protestas, aunque los enfrentamientos entre estudiantes y la policía, que han sido cubiertos por los medios sociales, indican que podrían tornarse en descontrol.

Pero el primer ministro disfruta de una gran base de apoyo agrario que es fuerte y leal en las afueras de los centros urbanos. La desproporcionada representación de los votantes rurales, en comparaciòn con su contrapartida urbana, significa que el índice de aprobación ha permanecido constante a pesar de las turbulencias actuales.

Abe también confía en el respaldo del ejército estadounidense, que desea que Japón se haga cargo de sus propias cargas defensivas.

El histórico revisionismo de Abe envalentona a los nacionalistas

La revocación del artículo 9 y la enmienda del artículo 11, que garantiza los derechos humanos, son prioridades esenciales en la agenda del gabinete de Abe. El anteproyecto que el LDP había preparado previamente reinterpretaba la clausúla de los derechos humanos, al poner enfásis en las obligaciones y deberes de los ciudadanos para con el estado.

El revisionismo histórico de Abe envalentona a los historiadores nacionalistas, quienes ahora argumentan que toda la constitución de posguerra fue impuesta a los japoneses. Una visita a cualquier librería importante en Tokio u Osaka preocupará a los no residentes japoneses, dado que títulos de libros tales como 日本軍は本当に「残虐」だったのか (¿Fué el ejército japonés realmente brutal durante la Segunda Guerra Mundial?), y otros similares están entre los más vendidos.

De hecho, fue el mismo Abe quién organizó el comité de investigación que argumentó que no hay evidencias para probar que el régimen colonial japonés forzó el sistema denominado “esclavitud de las mujeres” al servicio del ejercito japonés. Los historiadores occidentales, chinos y coreanos han proporcionado cientos de testimonios que demuestran que en verdad existieron tortura y coerción, pero el ejército japonés quemó las pruebas más inconvenientes.

La responsabilidad de la ignorancia del público acerca de la brutalidad del éjercito japonés recae en el Ministerio de Educación, un simpatizante leal del LDP. El ministerio es tristemente célebre por eliminar los crímenes de guerra de los libros de texto escolares y borrar el periodo de guerra de la currícula de la escuela secundaria.

Una semana antes de que el proyecto de ley de seguridad fuera impuesto a través de la Dieta (Parlamento), el ministerio de Educación confirmó su plan para eliminar los programas de artes liberales por completo de las universidades nacionales japonesas. La razón es que estas materias no aportan beneficios económicos a la nación. El pesamiento critico, sin embargo, es el sello de disciplinas tales como historia, filosofía y ciencias politicas y es esencial para cualquier país que espera el mantenimiento de la libertad democrática y los derechos humanos.

LDP y Abe no son los únicos culpables

En numerosas entrevistas, el primer ministro ha declarado que respeta por sobre otros a su abuelo, Kishi Nobusuke, quien antes de ser “rehabilitado” y electo primer ministro fue considerado un criminal de guerra por sus acciones en Manchuria, donde las fuerzas armadas japonesas llevaron a cabo sus tres campañas más brutales (“matar a todos, quemar todo y saquear todo”) y no menciona los experimentos médicos infames con la vida humana de la unidad 731.

Para fortalecer la alianza militar de Japón con los Estados Unidos, Abe espera supervisar el creciente poder de China. Los analistas politicos, sin embargo, señalan que no hay garantía de que los Estados Unidos respalden a Japón, cuando el PBI chino supere al de Estados Unidos y China cierre la brecha con respecto a la tecnología militar. De hecho, Abe se ha ofrecido recientemente a apoyar a la Marina de los Estados Unidos durante sus maniobras.

Enfrentar a los chinos en el Mar del Sur de China es comparable a la crisis de los misiles cubanos, donde se podría desencadenar involuntariamente una guerra a nivel mundial –todo lo que se necesita es el primer disparo.

Naturalmente, estos avances no pueden ser culpa solo del LDP y el primer ministro. Los ciudadanos japoneses son responsables por elegir en forma apática al mismo partido por casi setenta años, o simplemente por no molestarse en votar.

Pero ahora, nuevos movimientos de jóvenes al igual que grupos de madres preocupadas salieron a las calles para hablar en contra de la remilitarización y el autoritarismo oligárquico. Revitalizados por los manifestantes comunitarios, algunos ancianos japoneses veteranos de la Segunda Guerra Mundial están también ofreciéndose a compartir en forma apasionada sus experiencias más amargas de los tiempos de guerra.

Por primera vez en muchas décadas, jóvenes que eran anteriormente apolíticos se están dando cuenta de la importancia de la protesta social. Un estudiante de la escuela secundaria le dijo a un periodista en una manifestación reciente: “cuando vine por primera vez, me impresionaron particulamente los discursos. Sentí que estaba aprendiendo cosas que completaban un vacio en mi educación”.

Únanse a la manifestación del domingo 23 de agosto de 2015 con SEALDs, la organización nacional de jóvenes que se opone a la legislación de seguridad del gobierno de Abe. Paremos esto.

Miembros de la Acción de Emergencia de los estudiantes para la democracia liberal (AEELDs) tuvieron éxito en movilizar y fortalecer las masivas marchas de protesta contra el proyecto de ley diciendo: “esto es lo que se parece a la democracia”. Su principal objetivo se focaliza en las elecciones del 2016, y es reunir “a todos los liberales en todo el espectro politico convencional para formar un frente unido que proteja la tradición de la democracia liberal de Japón”, sobre la base de valores liberales que incluyen “constitucionalismo, seguridad social y paz diplomática”.

Last nite,Protest agst #warbill @ the Diet,#Tokyo Many tweeps say police reaction last nite was the worst v @aki21st pic.twitter.com/h5VZ0xLvr6

— Coley (@Coley_EJ) September 14th 2015

Jonathan Augustine pasó la mayor parte de su vida en Asia desde la década del setenta. Participa activamente en proyectos teatrales y actividades voluntarias. Sus trabajos académicos y de ficción incluyen: Kyoto Artisan (2015), Sombras de la Bomba Atómica 『原爆の影』 (2013), Karakuchi Onna 『辛口女』 (2010) y la Hagiográfia Budista en el Japón antiguo (2005).

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