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El viaje entre dos países que una estudiante tiene que hacer a diario para ir al colegio

During the school week, Arlet Burciaga rides a bus toward the international bridge in Ciudad Juárez.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Durante la semana escolar, Arlet Burciaga va en un autobús hacia el Puente Internacional en Ciudad Juárez. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Este artículo y reportaje radiofónico de Kate McGee y del fotógrafo Miguel Gutiérrez Jr para The World se publicó originalmente en PRI.org el 5 de noviembre de 2015, y se republica aquí como parte de un acuerdo para compartir contenidos.

Levantarse, vestirse, preparar la mochila e incluso el almuerzo. Esa es una mañana normal en la rutina de la mayoría de los estudiantes. Pero algunos que viven en la frontera de México con EE. UU. cogen algo más antes de salir por la puerta: sus pasaportes. Arlet Burciaga, de 19 años, es una de ellos.

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A view of the Colonia Alta Vista neighborhood in Ciudad Juarez. Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission

El vecindario de Colonia Alta Vista en Ciudad Juárez. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con autorización.

Arlet se ha levantado hace más de una hora. Se encuentra de pie en la modesta cocina de su casa en Ciudad Juárez, México. Las paredes están casi vacías excepto por un pequeño cartel en el que se puede leer la palabra «Feliz». Su madre, Martha Flores Ibarra, cuenta pesos.

Before she leaves, Arlet's mother, Martha Flores Ibarra, arrives home at 6:30 am after working at one of the transnational maquiladora factories located in Ciudad Juarez.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Antes de marcharse, la madre de Arlet, Martha Flores Ibarra, llega de trabajar a las 6:30 de una de las fábricas maquiladoras transnacionales de Ciudad Juarez. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con autorización.

Martha llega a casa tras el turno de noche en una empresa de componentes de automóvil, gana unos 45 dólares a la semana. Viven con la hermana menor de Arlet y el hermano mayor, que también trabaja en una fábrica en Juárez. Martha le entrega a su hija tres pesos para el autobús y cuatro para el peaje del Puente. Le da un fuerte abrazo y un beso y Arlet emprende su marcha.

6:54 a.m.

Arlet's passes through Colonia Alta Vista on her way to El Paso, Texas. Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Los pasos de Arlet a través de Colonia Alta Vista en su camino por El Paso, Texas. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso,.

Arlet se marcha al colegio.

Vive en México, pero su colegio está en EE. UU; el Instituto Lydia Patterson, un colegio privado Metodísta en El Paso. Arlet podría ir al colegio en México, pero cuando oyó hablar en su comunidad religiosa del instituto en EE. UU, solicitó una plaza y recibió una beca. El colegio le financia el paso de la frontera cada día así como 20 dólares al mes para otros gastos.

6:59 a.m.

Arlet boards a bus towards the international bridge in Ciudad Juarez.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Arlet se monta en el autobús hacia el Puente Internacional en Ciudad Juarez. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

El autobús llega justo en el momento en que Arlet alcanza la parada. Hay poca gente por las calles, pero el autobús va lleno.

Para Arlet, se trata de un viaje corto por el Puente, este trayecto diario se ha convertido en normal, aunque ella sabe que no lo es, «No creo que pueda considerarse normal» dije Arlet riéndose. «Creo que es una gran apuesta cruzar el Puente cada día. Es una gran experiencia ya que cada día no sabes qué va a ocurrir allí o durante el camino de vuelta a casa».

A line of cars forms down Calle Juarez in the early morning at the Puente Internacional Paso Del Norte. The cars are waiting to cross the bridge into El Paso, Texas. Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Una fila de coches a lo largo de Calle Juárez a primera hora de la mañana en el Puente Internacional Paso Del Norte. Los coches esperan cruzar el puente a El Paso, Texas. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Conocida alguna vez como la «capital del crimen mundial», Juárez se está todavía recuperando económicamente de la violencia de los cárteles entre los años 2009 y 2012. Pero ahora, la gente de ambas partes de la frontera dice que se sienten seguros en la ciudad. Aquellos que viven en El Paso y Juárez comentan que existe un concepto erróneo sobre la vida en la frontera. A pesar de las políticas actuales sobre inmigración, la gente va y viene diariamente.

A veces cruzar puede ser difícil. Las medidas de seguridad y las filas se alargan cuando hay algún incidente, como en los ataques terroristas del 11 de setiembre y los ataques en la maratón de Boston. Otras veces, Arlet no puede pasar porque como una estudiante de secundaria olvida cosas, entre ellas su pasaporte.

7:05 a.m.

Arlet pays a 4 peso toll in order to exit Mexico and enter the international bridge towards Texas.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Arlet paga 4 pesos de peaje para dejar México y entar en el Puente Internacional hacia Texas. Foto de Miguel Gutirérez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Arlet llega a la salida del peaje. «Hoy había mucha fila», dice mientras camina. «No sé por qué, pero necesitamos hacer fila». Al pie del Puente hay un gran letrero suspendido sobre la carretera que dice «Feliz viaje o algo así» afirma.

Hace un par de años, Arlet tuvo una época difícil traduciendo del inglés al español. Antes de empezar en el Instituto Lydia Patterson solo hablaba español y nunca había estado en EE. UU. «Los profesores me hablaban y yo no entendía nada. Ese fue un periodo durísimo para mí».

7:15 a.m.

Cinco minutos tras cruzar el Puente, se dirige a la aduana. El 75% de los 435 estudiantes de su escuela cruzan la frontera a diario. Algunos son ciudadanos estadounidenses que viven en México.

Otros, como en el caso se Arlet, son mexicanos. Ella espera en la fila junto a su amiga Vicki. Normalmente hay una fila aparte para los estudiantes. Hoy está colapsada.

«Es injusto» comenta Vicki. «No hay muchos funcionarios en inmigración hoy».

«¿Qué fila va más rápido?» pregunta Arlet. «¿Esta o la otra?»

«Y han cerrado la fila para estudiantes que es necesaria», dice Vicki ignorando a Arlet.

Arlet holds her passport and visa. These documents allow her to cross into the United States and study in El Paso.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Mostrando su pasaporte y visa. Estos documentos le permiten pasar a EE. UU y estudiar en El Paso. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permi.so.

En frente de ellas, apartan a un hombre. El policía que revisaba su pasaporte le conduce a una habitación separada. «¿Tal vez no tiene la documentación necesaria?» se pregunta Arlet. «Creo que es sospecho».

Pasan un par de minutos antes de que otro agente les indique que le enseñen sus pasaportes.

«¿A dónde vas?» les pregunta el agente.

«A la escuela», le responde Arlet.

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7:45 a.m.

Arlet hands her documents to an immigration officer in El Paso, Texas. This a regular task for Arlet during the school week.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Arlet entrega sus documentos a un funcionario de inmigración en El Paso, Texas. Esta es una tarea normal para Arlet durante la semana escolar. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Arlet pasa la aduana sin ningún incidente. Una vez en El Paso, está sola. Su madre no tiene pasaporte y no puede cruzar la frontera. Si le sucede algo en esa zona, su madre no podría ir a ayudarla.

7:55 a.m.

Once at school, Arlet helps herself to breakfast at the school cafeteria. Students are provided with a breakfast and lunch.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Una vez en el colegio, Arlet se sirve el desayuno en la cafetería. A los alumnos se les proporciona el desayuno y la comida. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Arlet llega a la escuela. Una vez allí, se dirige a la cafetería para desayunar. El instituto proporciona desayunos y comidas gratis para todos los estudiantes.

8:30 a.m.

After breakfast, Arlet sits in her first period class, and looks over class materials.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Tras el desayuno, tiene la primera sesión de clase y revisa los materiales. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Comienza el día con clase de inglés. Tiene tres clases de inglés al día. Esta semana tiene exámenes de cada asignatura.

Casi todos los estudiantes del instituto se gradúan y van a la universidad. La escuela cuenta con estrechas relaciones con universidades Metodistas a lo largo de todo EE. UU. Ayudan a los alumnos en el proceso de admisión y con las becas. Socorro de Anda, presidenta del Lydia Patterson, dice que un título universitario podría cambiar la vida de Arlet y la de su familia. «Hemos visto muchas familias salir de la pobreza porque uno de sus hijos ha venido a este instituto y luego a la universidad» afirma.

3:05 p.m.

Arlet wipes a table at the Lydia Patterson Institute. Her work is part of her scholarship. Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Arlet limpia una mesa en el Instituto Lydia Patterson como contraprestación por su beca. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Es el final de la sesión escolar, pero Arlet no ha terminado todavía. Los estudiantes tienen que trabajar en tareas de mantenimiento o de oficina después de las clases como contraprestación a las becas que reciben

4:21 p.m.

After a day of classes, Arlet and fellow classmates walk towards the Paso Del Norte International Bridge in El Paso.  Credit: Miguel Gutierrez Jr./KUT News. Used with permission.

Tras las clases, Arlet y sus compañeros se dirigen hacia el Puente Internacional Paso Del Norte. Foto de Miguel Gutiérrez Jr./KUT News. Utilizada con permiso.

Arlet emprende su vuelta a casa. Después de tres años cruzando la frontera, dice que está cansada, pero sabe que merece la pena. «Creo que es una bendición de Dios, porque me ha dado la oportunidad de aprender una nueva cultura, la estadounidense, y tener nuevas experiencias en mi vida» dice.

Ahora, está preparada para un nuevo viaje: hacia la universidad. Todavía no sabe su destino pero espera que sea en EE. UU. Si es así, podrá dejar su pasaporte en casa.

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