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En Bahréin, mil lágrimas por un abrazo

People rally in Bahrain on May 8th calling on authorities to stop the human rights abuses taking place in Jaw prison. Photo from Al Wefaq National Islamic Society's Official Twitter Account @AlWefaqEN

Fotografía de archivo; manifestantes en Bahréin el 8 de mayo de 2015, pidiendo a las autoridades el cese de los abusos a los derechos humanos en la prisión de Jaw. Foto de la cuenta oficial de Twitter de la Sociedad Islámica Nacional Al Wefaq, @AlWefaqEN.

Los bahreiníes respondieron al llamado de una campaña en Twitter para presionar a la administración de la prisión Dry Dock para mejorar las malas condiciones del establecimiento y retirar las barreras de vidrio que mantienen a los detenidos alejados de sus familias e hijos durante las visitas programadas. La prisión es un centro de detención preventiva donde se confina a los detenidos hasta que las cortes deciden sus casos. Muchos prisioneros permanecen ahí durante meses mientras se renuevan sus detenciones y sus juicios se suspenden varias veces, mientras se ven privados de abrazar y hasta de darle la mano a sus familiares y sus hijos.

Reema Ashallan, abogada bahreiní, se unió a la campaña tuiteando:

Muchos detenidos en la prisión Dry Dock han iniciado una huelga de hambre. Algunos han sufrido complicaciones en su salud mientras protestaban por las condiciones [de la prisión].

En otro tuit, agregó:

Varias familias de detenidos en la prisión Dry Dock se quejaron en la oficina del Defensor del Pueblo por las malas condiciones, pero nada cambió.

Ebtisam Alsaegh, defensora bahreiní de derechos humanos, hizo un llamado a la Cruz Roja:

La Cruz Roja debe intervenir para seguir sin demora los casos donde los detenidos se han visto afectados y para mejorar sus condiciones.

Zainab Mohamed, que ha estado haciendo campaña por la liberación de su esposo, Mohamed Ramadan, publicó una fotografía de su hijo dibujando sus sentimientos con sus deditos. A eso, le adjuntó una foto de su esposo dando un beso en la mejilla a su hijo desde atrás de una barrera de vidrio.

Padre, quisiera estar en prisión para quedarme contigo.

Mohsin Mohamed publicó material de una entrevista con familiares de Dawood Khalil, un detenido de 17 años en la prisión Dry Dock.

Cuando voy a ver a mi hermano ahí [en prisión] lo veo llorando. Quiero abrazarlo, pero no puedo. Quiero que nos demos la mano, pero no puedo. Quiero jugar con él. Rompe tu silencio para que se pueda romper esta barrera inhumana.

En un video más largo de la misma entrevista, la madre dijo que a su hijo lo hicieron confesar las acusaciones bajo coerción. También menciona que su hijo se ha unido a la huelga de hambre.

Fatima Halwachi, jefa de supervisión y documentación en la organización Europeo-Bahreiní para Derechos Humanos, tuiteó a sus seguidores:

Las condiciones de salud de los detenidos están en riesgo, sobre todo los que tienen enfermedades crónicas, pues se les niega medicinas y atención médica y se les amenaza con impedirles tomar agua.

Fatima tuvo su propia experiencia estremecedora de esperar dos años para abrazar a su padre, que estaba en prisión.

Como ciudadana sueca, Fatima publicó una carta abierta al presidente del Parlamento Europeo, instándolo a intervenir para liberar a su padre, Khalil Alhalwachi, activista y maestro y uno de los miles de disidentes bahreiníes que han estado encerrados por sus opiniones y activismo político.

En su carta, describe el sentimiento de haberse reunido con sus seres queridos desde atrás de una barrera:

For the past 16 months I have been denied to touch, hug and feel the warmth of my father’s hands. Every week in our 25-minutes visit inside prison, he is sat behind a glass barrier, where our only connection is by placing our hands against each other behind the glass and wish we could feel the touch.

A scene I only witnessed in movies but never thought it could ever happen to me!

En los últimos 16 meses, se me ha negado tocar, abrazar y sentir el calor de las manos de mi padre. Cada semana, en nuestra visita de 25 minutos dentro de la prisión, él está sentado detrás de una barrera de vidrio, donde nuestra única conexión es poner nuestras manos contra las del otro detrás del vidrio y desear que pudiéramos sentir el tacto.
Una escena que solamente he visto en las películas ¡pero que nunca pensé que me pasaría a mí!

Sin embargo, estos son algunos de los muchos casos. No es posible imaginar las sensaciones de un padre que está impedido de cargar a su hijo recién nacido.

En septiembre de 2015, cinco años después de la erupción de protestas a nivel nacional a favor de la democracia, 33 estados miembros del Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas emitieron una declaración conjunta de condena que expresaba “grave preocupación” por la situación de derechos humanos en Bahréin e instaba a la liberación de los prisioneros de conciencia. Ahora, que el Consejo de Derechos Humanos se vuelve a reunir, nada parece haber cambiado en Bahréin.

Cinco años después, el centro de estas protestas en la capital Manama sigue cerrado y las protestas han quedado totalmente prohibidas.

La periodista estadounidense Therese Day, que recientemente fue detenida en Bahréin mientras cubría las protestas, explica la situación con mayor detalle en su primera entrevista tras su liberación.

Con más personas detenidas y liberadas a diario, los activistas de derechos humanos estiman que la cantidad de prisioneros políticos es de alrededor de 4,000 personas, incluidos muchos menores.

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