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Conflicto latente de Nagorno-Karabakh al rojo vivo tras enfrentamientos entre fuerzas azeríes y armenias

Agdam in Nagorno-Karabakh.

Agdam en Nagorno-Karabakh. Imagen de Wikipedia.

Cada una de las dos partes ha admitido más de una docena de bajas, a la vez que sostienen –algo probablemente falso– haber acumulado varias veces esa cantidad en muertes de enemigos.

Cualquiera sea la verdad, es claro que la violencia que ha estallado en Nagorno-Karabakh, región disputada por Armenia y Azerbaiyán es la peor en más de dos décadas de conflicto intermitente.

Actualmente, el mejor estimado basado en sus respectivos conteos oficiales es que al menos 32 personas han muerto en los fuertes combates por Nagorno-Karabakh que empezaron el 2 de abril.

Una frágil paz lograda en 1994 se ha roto periódicamente en las dos últimas décadas, aunque la reciente violencia, que parece haber cobrado la vida de más de un niño, es más que una escaramuza fronteriza normal.

La franja mediterránea de territorio enclavada entre los dos países fue reclamada por separatistas armenios luego de una guerra de seis años que empezó cuando ambos países todavía estaban dentro de la Unión Soviética.

La mayoría de las 150,000 personas que viven ahí ahora son de etnia armenia, aunque un cuarto de la población era de etnia azerí antes del desplazamiento que hubo después del inicio del conflicto en 1988.

Actualmente, Azerbaiyán dice que ha cesado las hostilidades en medio de una racha de declaraciones de preocupación de Occidente y de Rusia, aliado militar de Armenia.

Sin embargo, las voces en el lado armenio dicen que la lucha continúa:

¡Declaración del Ministerio de Defensa de Azerbaiyán sobre un cese al fuego unilateral es completamente falsa!

Se informa que Turquía, en desacuerdo con Moscú por el hundimiento de un avión de combate del Kremlin cerca de la frontera con Siria el año pasado, ha expresado su solidaridad con Azerbaiyán.

¿Quién necesita la paz, en verdad?

Típicamente, la verdadera lucha ha estado acompañada por una guerra de la información en todos los frentes, con los usuarios de Twitter armenios y azeríes usando la etiqueta #NKpeace (paz en Nagorno-Karabakh) para destacar sus perspectivas sobre los acontecimientos:

Embajador James Warlick (copresidente del Grupo de Minsk de la Organización para la Seguridad y la Cooperación en Europa), ¿SI ESTO NO ES GUERRA, QUÉ ES? La muerte de un niño inocente debido a la ofensiva militar azerbaiyana. Qué vergüenza.

Armenia continúa la ocupación de tierras de Azerbaiyán, acciones deliberadas para aumentar la situación e ir contra los civiles.

Por su parte, otros usuarios de Twitter del Cáucaso están especulando sobre si alguna vez se logrará la paz en un conflicto cuyo final oficial fue en 1994.

Conflicto congelado significa recargar pistolas si es que nuevas generaciones están educadas con etnocentrismos y culto a la victimización aun mayores.

La guerra se ha convertido en la fuente única y más abundante de combustible para la maquinaria de propaganda de cada régimen. Todas las noches, los medios locales acumulan conteos diarios desde el frente, o informes sobre la adquisición de nuevas armas que inclinarán el campo de batalla a su favor. La constante descarga de los medios tiene la intención de crear un sentido de deber nacional y patriotismo, mientras desvían la atención de los problemas que afectan mayormente la vida diaria –falta de acceso a buenos trabajos, servicios básicos y una deteriorada situación económica que va a empeorar antes de mejorar.
—–
Esto.

¿Interferencia externa?

Los dos lados están igualados solamente en la medida en que Armenia puede contar con la ayuda de Moscú, dado que Azerbaiyán la ha estado malgastando masivamente en términos militares en años recientes.

En teoría, el Kremlin está bien posicionado para hacer el papel de un árbitro en este conflicto entre países exsoviéticos, pero en la práctica se ha beneficado del actual punto muerto entre los dos países con la venta de armas a ambos.

No obstante, la Organización del Tratado de Seguridad Colectiva (CSTO) dirigida por Rusia, de la que Armenia es miembro, fue rápida en condenar a Azerbaiyán por volver a encender la violencia en la región.

Desde el cese al fuego de 1994, Azerbaiyán ganó muchos millones de dinero de petróleo, gastó mucho de eso en armas. Armenia es más pobre y más débil, pero es aliado ruso.

Violencia ‘notable’

Según el blog Bug Pit, de Eurasianet.org, el último estallido de conflicto fue “notable” pues “ocurrió mientras los presidentes de Armenia y Azerbaiyán estaban fuera del país, en Washington”.

El blog, escrito por Joshua Kucera, agrega que “lo que probablemente ocurrió fue que una pequeña provocación se salió de control debido a la tensión intensificada a lo largo de la frontera”.

Con ambos países bombardeando a sus ciudadanos con retórica nacionalista por el enclave, es Karabakh el que ha sufrido más, con la mayoría de su población de etnia armenia alejada del mundo y desprovista de oportunidades de impulsar una economía paralizada.

Una de estas oportunidades perdidas es el turismo, porque sin importar a quién pertenezca el ‘Jardín Negro’ –y el derecho internacional se inclina hacia el lado de Azerbaiyán acá– su verde terreno montañoso silvestre sigue siendo uno de los más espectacularmente bellos de la región del sur del Cáucaso.

El sol sobre Artsakh, por Suren Manvelyan… que esté pacífico.

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