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Escribir para “desarmar el silencio” en torno a la explotación sexual de las mujeres de bajos recursos en Jamaica

Author Nicole Dennis-Benn at her book party at Jamaican bookstore 'Bookophilia' in Kingston, January 2017. Photo by Emma Lewis, used with permission.

La autora Nicole Dennis-Benn en el lanzamiento de su libro en la librería jamaiquina ‘Bookophilia’ de Kingston, enero del 2017. Foto de Emma Lewis, usada con autorización.

“Una historia esperando ser contada” es cómo el autor Marlon James, ganador del premio Booker, describe a “Here Comes the Sun” (Aquí llega el sol) la primera novela de Nicole Dennis-Benn — quien, como James, es una novelista jamaiquina que reside en los Estados Unidos. La novela ha generado críticas positivas, incluso en el New York Times.

La visita reciente de Dennis-Benn a su isla de nacimiento coincidió con una agitada discusión sobre abuso sexual que ocurre actualmente en los medios jamaiquinos — particularmente en las redes sociales– y en el dominio público. En Jamaica, la explotación de mujeres jóvenes que atraviesan dificultades económicas es bastante común, y los autores son, por lo general, hombres mayores que ocupan posiciones privilegiadas en la sociedad.

El debate se originó a partir del caso de un pastor de la Iglesia Morava, quien fue acusado de tener sexo con una joven de 15 años. Mientras que el escándalo resultante, las revelaciones y las discusiones –con frecuencia, más duras–, continúan, han renunciado líderes religiosos y se están investigando acusaciones de abuso infantil contra otras figuras clave de la iglesia. Honestamente, el libro de Dennis-Benn confronta muchos de estos asuntos. Global Voices le preguntó a la autora acerca de la evolución de su trabajo y sobre cómo aborda en su novela estos temas difíciles.

Global Voices (GV): Cuéntanos un poco sobre tu camino como novelista ¿Te ayudó a desarrollar tu escritura el haber dejado Jamaica? ¿Cómo y cuándo te sentiste preparada para escribir?

Nicole Dennis-Benn (NDB): When I left Jamaica at 17 years old for college in the United States, I wrote to cope with my homesickness. I realized then that it was more than a coping mechanism, [it was] my passion — a passion I wouldn’t have gotten to explore had I stayed in Jamaica. As Jamaicans, we were raised to honor traditional professions such as medicine, law, business and politics, but not the arts. I was the first in my family to attend college and thus felt it was imperative that I not let my family down by doing something of no value to them. I was determined to be a doctor then, taking pre-med courses at Cornell University, because in the eyes of every working-class household, medicine is among the top professions […] to pull us out of our socio-economic bracket. Years later, I got the courage to pursue a Master in Fine Arts in Creative Writing at Sarah Lawrence College after graduating with a Master’s in Public Health and working in the field as a researcher at Columbia University. I was still timid about fully immersing myself in writing and even calling myself a writer, though I was writing constantly. Most of that diffidence came from what I had internalized growing up. However, I am glad that I took the leap, because I would not have been happy with a flashy career doing something I don’t want to do for the sake of status.

Moreover, had I stayed in Jamaica as a working-class Jamaican, I would not have had the time or the opportunity to nurture my passion in writing, which would’ve been deemed a luxury. Also, I would not have been able to step outside the mental rut of survival to critically analyze the culture and write from an honest perspective. Therefore, it took leaving the country and processing the reasons why I felt the need to leave in the first place, which contributed to my desire to write.

Nicole Dennis-Benn (NDB):  Cuando partí de Jamaica a los 17 años para asistir a la universidad en los Estados Unidos, escribía para sobrellevar mi añoranza. Luego me di cuenta de que era más que un mecanismo para resistir, [era] mi pasión — una pasión que no hubiera logrado explorar si me quedaba en Jamaica. Como jamaiquinos, nos criaron para honrar profesiones tradicionales como medicina, abogacía, negocios y política, pero no el arte. Fui la primera de mi familia en asistir a la universidad y por eso sentía como una obligación no decepcionar a mi familia haciendo algo que no tuviera valor para ellos. Entonces estaba decidida a ser doctora, tomando cursos de pre-medicina en la Universidad Cornell, porque a los ojos de toda familia trabajadora, la medicina se encuentra entre las profesiones más valoradas […] para sacarnos de nuestro estrato socio-económico. Años después, reuní el coraje de realizar una maestría en Bellas Artes en escritura en el Sarah Lawrence College luego de graduarme con una maestría en salud pública y de trabajar en esa área como investigadora en la Universidad de Columbia. Todavía me cohibía sumergirme por completo en la escritura y hasta denominarme escritora, aunque escribía constantemente. Gran parte de esa falta de confianza venía de lo que había internalizado durante mi crecimiento. Sin embargo, me alegra haber dado el salto, porque no hubiera sido feliz con una carrera ostentosa haciendo algo que no quiero hacer solo por el prestigio.

Además, si me hubiera quedado en Jamaica como una jamaiquina de clase trabajadora, no habría tenido ni el tiempo ni la posibilidad de alimentar mi pasión por la escritura que habría sido considerada un lujo. Tampoco hubiera podido correrme del atolladero mental de la supervivencia para analizar de manera crítica la cultura y escribir desde una perspectiva honesta. Por eso, tuve que dejar el país y procesar las razones por las que sentí la necesidad de irme en un comienzo, lo que contribuyó a mi deseo de escribir.

GV: ¿Crees que leer esto será incómodo para algunos jamaiquinos? Está muy cerca de la realidad de muchas mujeres jamaiquinas.

NDB: So far, the book has been well received by Jamaicans. I think more than anything else, they appreciate the honesty and the fact that it tackles universal themes they can identify with, regardless of their personal experiences or beliefs. For example, themes such as love, loss, identity, acceptance, and displacement are all themes people can connect to. Many Jamaican women have reached out to me thanking me for writing a book like ‘Here Comes the Sun’. For one, we live in a culture of shame and secrecy; and for the first time, Jamaican women see their stories of sexual assault and questions of self-worth being tackled on the page without it demonizing them or portraying them as caricatures. It is important to them to see themselves reflected on the page by a writer who is one of them. Again, this reminds me of why I write. As Marcus Garvey says, ‘Only us can free us’, and if we don’t begin to have open dialogues about what ails us as women in our culture and society in general, then we will never heal.

NDB: Hasta ahora, el libro ha tenido buena aceptación en Jamaica. Creo que más que cualquier otra cosa, apreciarán la honestidad y el hecho de que se tratan temas universales con los cuales pueden identificarse, sin importar sus experiencias personales o creencias. Por ejemplo, temas como el amor, la pérdida, la identidad, la aceptación y el desalojo son todos temas con los que la gente puede conectarse. Muchas mujeres jamaiquinas se han acercado a mí para agradecerme por escribir un libro como ‘Here Comes the Sun’. Vivimos en una cultura de vergüenza y secretos; y por primera vez, las mujeres jamaiquinas ven que sus historias acoso sexual y problemas de autoestima se tratan en las páginas sin demonizarlas ni representarlas como caricaturas. Para ellas, es importante verse reflejadas en las páginas por una escritora que es una de ellas. Una vez más, esto me recuerda por qué escribo. Como dice Marcus Garvey, ‘Solo nosotros podemos liberarnos’, y si no comenzamos a tener diálogos abiertos acerca de lo que nos lastima como mujeres en nuestra cultura y en la sociedad en general, nunca sanaremos.

GV: Mencionaste que luchaste con tu retrato del personaje de Margot y su sexualidad ¿Puedes establecer una relación cercana entre ella y tú, como lesbiana de Jamaica?

NDB: Yes, I relate to Margot a lot. Not only because of her sexuality, which was hard for her to accept given the cultural norms; but because like Margot, I too desperately wanted upward mobility in a country I love dearly, but had no idea how to achieve it. Unlike me, Margot had the guts to make unpopular decisions to get what she rightfully deserves — which is equal opportunity in a country where wealth is unequally divided; made available to people of a certain hue, class, and last name. Margot broke that barrier, and that is why I proclaim her as my heroine.

Also, with wealth comes acceptance too. In ‘Here Comes the Sun’, Margot makes [that] clear when she expresses her desire to live in Lagoons with her lover, Verdene Moore, which promises to shield them, given that Lagoons is a wealthy gated community in Montego Bay. For in Jamaica, class and socio-economic status are determining factors in whether or not one can live freely and happily as an out gay or lesbian.

NDB: Si, me asocio mucho con Margot. No solo por su sexualidad, lo cual, para ella, fue difícil de aceptar dadas las normas culturales; sino porque al igual que Margot, yo también tenía el deseo desesperado de progresar en un país que amo profundamente, pero no tenía idea de cómo conseguirlo. A diferencia de mí, Margot tenía el valor de tomar decisiones mal vistas para conseguir lo que merece por derecho — que es la igualdad de oportunidades en un país donde la riqueza se distribuye de manera desigual; está disponible para las personas de cierto color, clase y apellido. Margot rompió esa barrera y es por eso que la proclamo mi heroína.

Además, con la riqueza llega también la aceptación. En ‘Here Comes the Sun’, Margot deja [eso] en claro cuando expresa su deseo de vivir en Lagoons con su compañera, Verdene Moore, un lugar que promete protegerlas, dado que Lagoons es una próspera urbanización cerrada en Montego Bay. Dado que en Jamaica, la clase y el nivel socio-económico son factores que determinan si una persona puede o no vivir en libertad y feliz como gay o lesbiana asumidos.
At the book party for her novel 'Here Comes the Sun', Nicole Dennis-Benn signs a copy of her book for Professor Carolyn Cooper. Photo by Emma Lewis, used with permission.

En la presentación de su novela ‘Here Comes the Sun’, Nicole Dennis-Benn le firma una copia de su libro a la profesora Carolyn Cooper. Foto de Emma Lewis, usada con autorización.

GV: “Here Comes The Sun” es un canto brillante y optimista, y el diseño de la cubierta también refleja eso. ¿Tienes una visión optimista sobre Jamaica?

NDB: The title of the book certainly has nothing to do with The Beatles’ song! In my novel, the sun is symbolic — an irony, in that we were raised to fear the sun as darker skin Jamaicans. In my book, it is that very same sun that becomes an illuminating factor, revealing the realities and ugliness of desperation inherent in poverty. Like I said, we cannot begin to be optimistic about change as a people or as a society if we are not willing to face this ugliness. We have to face it, and have honest dialogues about it, in order to move forward.

NDB: ¡El título del libro no tiene nada que ver con la canción de los Beatles! En mi novela, el sol es simbólico — una ironía, al ser jamaiquinos de piel oscura, nos trasmitieron el temor al sol en nuestra crianza. En mi libro, es ese mismo sol que se transforma en un factor de iluminación, que revela las realidades y la fealdad de la desesperación inherente a la pobreza. Es como yo digo, no podemos comenzar a ser optimistas acerca del cambio como personas o como sociedad si no queremos enfrentar esta fealdad. Debemos enfrentarla y tener diálogos honestos sobre ella para poder progresar.

GV: ¿Quién o qué te inspiró a escribir? ¿Tienes alguna influencia literaria — en especial de algún escritor caribeño?

NDB: I was very much inspired by Edwidge Danticat and Paule Marshall, both Caribbean authors who aren’t afraid to delve into the complexity of Caribbean women on the page. I found that growing up, I was exposed to white and male authors. I never saw writers writing who looked like me both in gender and complexion, and dare I say, class. Danticat and Marshall represented that hope I desperately needed as a young aspiring storyteller who wanted to write about the people and place I love dearly in an authentic way.

NDB: Me inspiraron mucho Edwidge Danticat y Paule Marshall, ambos autores caribeños que no tenían miedo de usar sus páginas para ahondar en la complejidad de las mujeres caribeñas. Descubrí que, durante mi crecimiento, recibí la influencia de autores masculinos y blancos. Nunca vi escritores que se asemejaran a mí, tanto en su género como en su color de piel y, me atrevo a decir, en su clase. Danticat y Marshall representaron esa esperanza que tanto necesitaba como joven aspirante a escritora que quería escribir sobre la gente y el lugar que amo profundamente y de manera genuina.

GV: Esta vez, tu visita a Jamaica coincide con un debate público — y muy enérgico– que está teniendo lugar en la isla en torno a la violencia hacia mujeres y niñas. ¿Tienes un mensaje para las mujeres jamaiquinas? ¿Crees que ahora puede ser el momento indicado para el diálogo y la sanación?

NDB: Now is certainly the right time for dialogue, which is a prelude to healing. Though it might seem uncanny that ‘Here Comes the Sun’ touches on the very issue being lamented currently about the sexualization of our young girls, I initially wrote the book to dismantle the silence. My female protagonists in ‘Here Comes the Sun’ have all suffered sexual abuse, Delores inevitably saying to her own daughter, Thandi — who had been through the same thing — what many Jamaican mothers would say, ‘Is nuff woman it ‘appen to. Jus’ move on.’ This is how the secret thrives. Growing up in Jamaica, I’ve always been aware of this, my own innocence destroyed by my elders’ warnings about being vigilant as a young girl in society. God forbid if anything happens, it sets the young girl up to believe it was her fault. Many girls and women suffer the aftermath of sexual assault in silence, believing it was their fault. I want to use my art to give them a voice.

Also, another elephant in the room, which we need to address as a country, is poverty. Yes, we are going to have defeated, impoverished women thinking their only value is between their legs. For what else do they have to offer without proper education and opportunities for upward mobility? We are also going to have mothers who use their daughters as currency; mothers who cannot afford to feed their children or send them to school, and thus resort to using their girl-children to pay their way forward. Again, this is a result of a deficit in better opportunities. I’m not condoning this, but it is a reality that we must address as a nation without demonizing the women desperate enough to do such things and/or have knowledge of it happening behind their back and not question it. My character Delores sold her daughter, Margot, into prostitution for the very same reason that the poor mother […] in the recent news about the Moravian Church sex scandal — who knew her under-age daughters were bringing home groceries from sleeping with that Moravian pastor — did. When I sat down to write ‘Here Comes the Sun’, my goal was to humanize this woman and the hundreds more like her in our society, especially for policy makers who have the power to change this reality; to give free education and opportunities to women and children in our society to advance.

NDB: Sin duda, ahora es el momento indicado para el diálogo, que es la antesala de la sanación. Aunque pueda parecer extraño que ‘Here Comes the Sun’ trate justo sobre el tema que actualmente se sufre acerca de la sexualización de nuestras jóvenes, originalmente escribí el libro para desarmar el silencio. Todas mis protagonistas de ‘Here Comes the Sun’ han sufrido abuso sexual, Delores, indefectiblemente, diciéndole a su propia hija, Thandi — quien ha pasado por lo mismo — lo que muchas madres jamaiquinas dirían, ‘Yastá m'ija, esas cosa pasan. Olvídese’. Así es cómo sobrevive el secreto. Al haber crecido en Jamaica, siempre estuve al tanto de esto, mi propia inocencia destruída por las advertencias de mis mayores de que tenía que estar atenta por ser una joven en la sociedad. Dios no lo permita, pero si algo sucede, la sociedad educa a las jóvenes para que crean que fue su culpa. Muchas niñas y mujeres sufren las secuelas del ataque sexual en silencio, creyendo que fue su culpa. Quiero usar mi arte para darles voz.

Además, otro tema tabú, al que necesitamos poner atención como país, es la pobreza. Sí, tendremos mujeres derrotadas, empobrecidas que piensan que su único valor se encuentra entre sus piernas. Porque ¿qué otra cosa pueden ofrecer para progresar sin educación formal ni oportunidades? También tendremos madres que usan a sus hijas como objeto de valor; madres que no tienen los medios para alimentar a sus hijos ni enviarlos a la escuela, y por esa razón utilizan a sus hijas para pagar su camino hacia el progreso. Esto también es resultado de la escasez de mejores oportunidades. No estoy condenando esto, pero es una realidad a la que debemos poner atención como nación sin demonizar a las mujeres que se encuentran tan desesperadas como para hacer esas cosas y/o saben de que esto ocurre a sus espaldas y no lo cuestionan. Mi personaje Delores vendió a su hija, Margot, como prostituta por la misma razón que lo hizo la pobre madre […] del acontecimiento reciente vinculado con el escándalo sexual de la iglesia Morava, la cual sabía que sus hijas menores de edad traían a casa comestibles por dormir con ese pastor Moravo. Cuando me senté a escribir ‘Here Comes the Sun’, mi objetivo fue humanizar a esta mujer y a las cientos de mujeres como ella de nuestra sociedad, en especial para los formuladores de políticas que tienen el poder de cambiar esta realidad; dar educación gratuita y oportunidades a las mujeres y niños de nuestra sociedad para poder progresar.

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