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Policía jamaicana bajo presión después de que fiesta de Año Nuevo provocara retrasos en vuelos internacionales

Palmeras abatidas por el viento en la pista de Palisadoes en Kingston (Jamaica), única carretera de acceso al aeropuerto. Foto de Christina Xu, CC BY-SA 2.0.

Una cosa es la diversión, y otra la perturbación. Cuando la única vía de acceso al aeropuerto internacional de Kingston, capital de Jamaica, quedó bloqueada durante varias horas en Año Nuevo a causa del tráfico ocasionado por una fiesta, muchos ciudadanos estaban furiosos, y un ministro en particular debió sentirse especialmente avergonzado.

El incidente ha planteado dudas sobre las operaciones del Cuerpo de Policía de Jamaica, incluidas sus actuales reivindicaciones salariales y problemas con los pagos. Aparentemente, las negociaciones entre la policía y el Gobierno se encuentran en punto muerto, y varios oficiales llevaron a cabo una huelga de bajas médicas desde mediados de diciembre hasta el final de las fiestas de Navidad y Año Nuevo.

La debacle también ha cuestionado la competencia del cuerpo de policía en materia de control de tráfico y aglomeraciones, y su capacidad para hacer cumplir las leyes del país. El comisionado de policía, George Quallo es actualmente el blanco de todas las críticas, tras apenas nueve meses en su puesto.

Un atasco de seis horas

En la tarde del 1 de enero de 2018 se fue formando una fuerte congestión del tráfico a lo largo de la pista de Palisadoes, única vía de acceso de la ciudad de Kingston al aeropuerto internacional Norman Manley. Pero cuando comenzó el popular festival anual Sandz en una playa situada en este recorrido, se produjo una situación extraordinaria.

Los vehículos y los propios asistentes al festival bloquearon la carretera, lo que creó un caos circulatorio e impidió que los viajeros ─incluidos los turistas que querían tomar un avión de vuelta a sus países─ llegaran al aeropuerto. No fue un problema temporal que se resolvió rápidamente: la carretera estuvo bloqueada durante seis horas. Algunos viajeros caminaron una considerable distancia hasta el aeropuerto, mientras que otros recurrieron a conductores de moto para que los transportaran junto con sus equipajes.

Un jamaicano que regresaba a Florida tuiteó:

Acabo de hacer mis primeros 5 Km en la pista de Palisadoes… con el maletín de mi ordenador, la maleta de mano y la grande a cuestas. Al menos pude tomar el vuelo. Gracias, Sandz.
🙄

Y añadió:

Llegué a Florida sano y salvo. Espero que para cuando vuele de vuelta a casa el tráfico se haya despejado. 🙏🏾
———–
Me resulta fácil mirar atrás y reírme (sería mucho menos divertido si hubiera perdido el vuelo).
Pero si alguien en Port Royal hubiera sufrido anoche una emergencia médica, probablemente hubiera muerto, y eso ya no tiene gracia. Tenemos que hacerlo mejor.

La carretera bloqueada era visible desde lejos:

La pista de Palisados desde mi casa en Red Hills. Todas esas luces son autos.

“No hay plan que resista el impacto de la indisciplina colectiva”

La mayoría de los jamaicanos reaccionaron con sorpresa, disgusto, innumerables preguntas y, en algunos casos, una fuerte dosis de cinismo:

Miles de millones de dólares gastados en reformar la pista de Palisadoes para evitar que quede inaccesible por culpa de un huracán. Pero lo que ahora no puede hacer un huracán puede hacerlo el mal gobierno.

Un empresario jamaicano tuiteó:

Sandz es el microcosmos de lo que está mal en Jamaica en este momento. No hay plan, [lugar de] aparcamiento o cosa alguna que pueda soportar el impacto de la indisciplina colectiva que se tolera y se deja crecer.

En Facebook, la tónica general fue la desaprobación. Terri-Ann Guyah estaba indignada:

I am here at the airport from 8:45 pm after my flight has been delayed for over 4 hours in FL…only to see this! […] customs officers say it was worse last year..so how do they grant a permit for a party that has caused this problem before? How is it that there is no police directing traffic or parking patrons of the party?? Are we so corrupt and irresponsible that we can allow government to lose revenue because of a party?? Is this what we have come to??

Aquí estoy, en el aeropuerto desde las 8.45 pm después de que mi vuelo se retrasó más de cuatro horas en Florida… ¡solo para ver esto! (…) los funcionarios de aduanas dicen que fue peor el año pasado… ¿cómo dan permiso para hacer una fiesta que ya antes ha causado este problema? ¿Somos tan corruptos e irresponsables que permitimos a nuestro Gobierno que pierda ingresos por una fiesta? ¿Esto es a lo que hemos llegado?

Para empeorar las cosas, la basura generada por los asistentes a la fiesta seguía sin recoger dos días después.

Empieza el juego de las culpas oficiales

En respuesta al incidente, el ministro de Seguridad Nacional, Robert Montague, exigió un informe del comisionado de policía de forma casi inmediata, y después lo rechazó, tachándolo de inadecuado:

ACTUALIZACIÓN: El ministro de Seguridad Bobby Montague ha emitido una dura crítica pública al informe presentado por el comisionado de policía, George Quallo, sobre el incidente que interrumpió la actividad en el principal aeropuerto internacional de Jamaica. Montague dice que ha rechazado el “desconcertante” informe.

Al día siguiente, el comisario Quallo publicó una disculpa al público en general.

Algunos dieron al comisionado el beneficio de la duda, pero muchos otros fueron menos comprensivos. Además de las responsabilidades, la principal preocupación era la aplicación de la ley. El doctor Damien King, economista y conferenciante universitario, ilustró con autoridad el tema legal:

El comisionado de policía, George Quallo, dijo esta mañana al canal NationWide de radio que necesitamos señalización para evitar otro bloqueo de tráfico en Palisadoes. Esto es lo que pensamos de poner señalización sin obligar a respetarla, señor comisionado [N. del E: el cartel dice “Prohibida la venta”, y detrás se ve que los vendedores no hacen caso de la prohibición.]

Los (anónimos) promotores de la fiesta también se disculparon, aunque culparon a los asistentes descontrolados.

El comisionado Quallo pidió al ministro más tiempo para presentar un informe más detallado, y se le concedió hasta el 5 de enero. En una segunda declaración, el ministro Montague pareció responsabilizar a los altos cargos de la policía más que a los agentes, que en este momento intentan conseguir un aumento de sus salarios.

La necesidad de incrementar el sueldo policial se hizo aún más evidente cuando el comisionado Quallo confirmó en una entrevista de radio que uno de los promotores del festival era un policía asignado a la División de Investigación, cuyo nombre no se hizo público. Aunque esta revelación asombró a algunos, no fue ninguna sorpresa para muchos jamaicanos, ya que es de sobras conocido que la policía suele tener más de un empleo además de negocios paralelos, entre ellos taxis y autobuses, así como servicios de seguridad.

“Sin analizar los problemas, acabaremos con una mala solución”

Un bloguero jamaicano señaló la corrupción como factor oculto:

Sandz single-handedly held our country hostage…the security of our airport at seige, delaying flights, people frantically trying not to miss flights to subsequently become a nationally debated issue, as all involved [point] fingers […], only publicly avoiding the real issue of who had the most to gain.

Entertainment events are perhaps the most policed and regulated social activity, strangling the life out of an otherwise potentially striving economy, and one which we (Jamaica) have significant and under-explored foreign income generating possibilities that could touch literally all different types of local economies.

Corruption is real, and available at all levels if doing things the right way is made particularly and unnecessarily difficult and pervious to ‘spirit-tek’, where sabotage and manipulation is easy due to archaic systems and methodologies.

Sandz consiguió secuestrar nuestro país sin ayuda de nadie (…) la seguridad de nuestro aeropuerto bajo sitio, retrasar vuelos, desesperar a la gente que no quería perder su avión, se convirtió en tema de debate nacional, como todos los dedos señalan (…) solo con evitar públicamente el tema real de quién tiene más que ganar.

Los espectáculos son quizás la actividad social más regulada y vigilada, extrae la vida de una economía que sería potencialmente enérgica de otro modo, en la que los jamaicanos tenemos significativas y poco exploradas posibilidades de generar ingresos que podrían llegar literalmente a todas las economías locales.

La corrupción es real, y se encuentra en todos los niveles, cuando hacer las cosas correctamente resulta innecesariamente difícil y permeable al capricho, donde el sabotaje y la manipulación es fácil debido a los arcaicos sistemas y metodologías.

Intentar buscar el equilibrio entre el derecho a divertirse de los jamaicanos y las normativas puede ser complicado. El subsecretario Damion Crawford anunció hace dos años que la pista de Palisadoes se convertiría en una “zona de entretenimiento”, en un intento de encontrar este equilibrio y de minimizar las molestias, al tiempo que apoya las actividades musicales. En octubre de 2017, la ministra de Cultura, Olivia “Babsy” Grange, anunció la primera zona de entretenimiento: un viejo fuerte en una zona bastante aislada fuera de Kingston.

Pero este último incidente ha arrojado una sombra sobre los esfuerzos del Gobierno. ¿Fue simplemente que la policía defraudó a todo el mundo o hubo en juego factores más complejos?

Según argumenta la activista y medioambientalista Diana McCaulay, lo que hay que explorar son las causas de la situación, aunque no sea lo habitual en Jamaica:

There will be calls for an inquiry. For accountability. Blame will be shifted and avoided. Promises and commitments will be made. Then – rinse and repeat.

There is one step, however, that we rarely take – and that is problem analysis. Questioning the ‘WHY?’. Why did the Police give a permit for an event at Seventh Harbour for a second year, despite problems last year and according to one source, a decision taken by the Police High Command not to grant such permits? Was this poor communication? Poor record keeping? Short memories? A decision taken at a high level to overrule this sensible decision? Because a policeman was reportedly one of the promoters? Answering the ‘why’ takes us to targeted fixes.

Without problem analysis, we will come up with the wrong solution, time and time again.

Habrá voces que pidan una investigación. Para depurar responsabilidades. Se pasará y evitará la culpa. Se harán promesas y se asumirán compromisos. Después, borrón y cuenta nueva.

Pero hay un paso que raramente damos, y es el análisis del problema. Preguntar el porqué. ¿Por qué permitió la policía un festival en el Puerto 7 un año más, a pesar de los problemas del año pasado y ─según alguna fuente─ de que el Mando General de la Policía hubiera decidido denegar ese permiso? ¿Fue mala comunicación? ¿Registros deficientes? ¿Mala memoria? ¿Una decisión tomada al más alto nivel para invalidar esta decisión delicada? ¿Todo porque supuestamente un policía era uno de los promotores? Las respuestas a estos “¿por qué?” nos llevan a las soluciones que buscamos.

Sin un análisis del problema, acabaremos con la solución errónea una y otra vez.

Aunque quedan muchas otras preguntas que responder, los internautas jamaicanos esperan que su comisionado de policía pueda dar una explicación clara de lo que falló, y que el error no vuelva a repetirse. Ha sido un comienzo de año inesperadamente agitado.

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