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Elecciones en el Líbano 2018: ¿Cómo se llegó ahí?

Captura de pantalla de un video sobre el escenario político libanés después de 2005. La imagen distorsionada es del llamado ‘matrimonio cristiano’, cuando Samir Geagea respaldó a Michel Aoun para la presidencia. Fuente: Megaphone.

Este artículo es el primero de una serie que brindan contexto sobre las elecciones libanesas de 2018, a realizarse el 6 de mayo de 2018. Los artículos son preparados por Megaphone, plataforma de medios alternativos, y editados para Global Voices por Joey Ayoub, editor de Oriente Medio y Norte de África, y el autor Elias Abou Jaoudeh.

En los últimos años, en Líbano se presenciaron algunos sucesos de posible cambio de paradigma en la arena política nacional.

Las dos coaliciones que han dominado el escenario por más de una década, conocidas como 14 de marzo y 8 de marzo, sufrieron agitación interna, por lo que han surgido varios partidos laicos o no alineados que desafían un sistema basado en cuotas étnicas y religiosas.

Además, el Parlamento finalmente ratificó una ley electoral que fue debatida por largo tiempo, con la cual se elimina el antiguo sistema de “todo o nada”, a favor de la representación proporcional, pero dentro del contexto del sectarismo, donde a cada secta se le asigna un número de escaños en el Parlamento y cargos en el Gobierno.

Con la cercanía de las elecciones de mayo de 2018, muchos libaneses ahora se preguntan si la política está a punto de algo nuevo o si la situación, a pesar de todo, permanecerá igual.

Para entender el estado actual de la política libanesa, primero se tiene que comprender por qué elegir a Michel Aoun como presidente en 2016 pudo haber marcado el inicio de una nueva era.

Por último, parece que es el fin del dúo político entre las alianzas 8 de marzo y 14 de marzo que han controlado el país desde 2005, pero primero…

¿Qué provocó estas alianzas?

El 14 de febrero de 2005, el primer ministro Rafik Hariri y otras 21 víctimas murieron en una explosión. Este suceso desencadenó las populares protestas a gran escala aludidas como la Independencia Intifada o la Revolución de los Cedros, que conllevaron a la renuncia del entonces gabinete y el retiro de decenas de miles de tropas sirias y fuerzas de seguridad del país, presentes desde el fin de la guerra civil en 1990.

Por consiguiente, la escena política se dividió en la Alianza 8 de marzo, a favor del régimen sirio, y la Alianza 14 de marzo, contra el régimen sirio. Se les conoce con la fecha en que sus grandes manifestaciones se llevaron a cabo en 2005. La descripción de ‘a favor’ y ‘en contra’ aquí alude a su postura con respecto a la presencia de las tropas sirias en territorio libanés desde 1990.

Antes de las elecciones parlamentarias de 2005, Michel Aoun regresó del exilio en Francia, donde escapó del régimen sirio en 1990 tras un motín fallido, y su partido, el Movimiento Patriótico Libre (FPM, por sus siglas en inglés), recibió la mayoría de los votos cristianos del país.

No obstante, la Alianza 14 de marzo, dirigida por Saad Hariri, hijo de Rafik Hariri, recibió la mayoría parlamentaria.

Las cosas inmediatamente se complicaron más, puesto que el partido de Aoun firmó un Memorándum de Entendimiento con Hezbolá a tan solo nueve meses después de las elecciones, por lo que este marcó el primer paso hacia la unión con la Alianza 8 de marzo.

Hassan Nasrallah de Hezbolá, izquierda, junto a Michel Aoun del Movimiento Patriótico Libre, derecha, cuando firmaron el Memorándum de Entendimiento el 6 de febrero, 2006, en la iglesia Mar Mikhael. Fuente: Megaphone.

Para finales de 2005, los dos bandos estaban evidentemente más definidos. La Alianza 14 de marzo es dominada por el “Movimiento del Futuro” sunita, las “Fuerzas Libanesas” cristianas y “Falanges Libanesas“; mientras que la Alianza 8 de marzo, por “Hezbolá” y “Amal” chiíta y el Movimiento Patriótico Libre cristiano. Varios partidos más pequeños de todas las sectas forman parte de cada alianza también.

Interesado en su propio espectro, pero mayormente alineado con la Alianza 14 de marzo, el partido más grande de los drusos, el Partido Progresivo Socialista (PSP), participó en las manifestaciones contra el régimen sirio. El partido dejó formalmente la alianza en 2009.

Después de la guerra de julio de 2006 entre Hezbolá e Israel, las divisiones entre los dos bandos opositores incrementaron.

Fueron muchos los puntos de discusión, pero destacaron tres: el dominio del presidente Emile Lahoud, el Tribunal Especial de Líbano y las armas militares de Hezbolá:

  • Lahoud, quien había sido presidente desde 1998, fue considerado demasiado cercano al régimen de Assad, un problema que se volvió particularmente importante tras el asesinato de Rafik Hariri, pues Hariri expresaba cada vez más su oposición al régimen durante sus últimos años. El régimen sirio impulsó, de manera exitosa, una renovación de tres años del mandato de seis años de Lahoud, lo que provocó aún más indignación. Esto volvió más fuerte tras una serie de asesinatos de políticos de alto perfil que estaban contra el régimen sirio y periodistas, la mayoría mediante carros bomba.
  • El Tribunal Especial de Líbano es una corte internacional que se creó tras el asesinato de Hariri. Ubicado en los Países Bajos, con una oficina local en Beirut, se estableció de manera oficial en 2009, aunque pronto se volvió cuestionable dentro de la política libanesa. Su naturaleza internacional trajo consigo varias teorías de conspiración, utilizadas a nivel político para apoyar u oponerse, y los indicios semioficiales del involucramiento de los partidos libaneses en el asesinato de Hariri chocaron con una intensa resistencia.
  • El Acuerdo de Taif de 1989, que finalizó formalmente la guerra civil libanesa de 15 años, estipuló, entre otras cosas, que las milicias armadas devolvieran sus armas al Estado. Se realizó una excepción con Hezbolá por el papel desempeñado en la resistencia de la ocupación israelí al sur del país, que duró de 1982 a 2000; 18 años después, Hezbolá aún tiene armas en su poder. Los que apoyan esta situación argumentan que el Ejército nacional no puede oponerse a Israel por sus propios medios –que solo Hezbolá tiene la disciplina y la capacidad para hacerlo– y citan con frecuencia la guerra de 2006 como evidencia. Los que se oponen a este argumento creen que Hezbolá ya no debería estar armado, y que esto ha dejado que el régimen sirio e Irán –sus principales partidarios– tengan demasiada influencia sobre la política libanesa.

“No existirá ninguna relación libanés-siria mientras Assad esté en el poder”: primer ministro Saad Hariri en una conferencia en diciembre de 2017. Fuente: Megaphone.

Todas estas disputas políticas se desarrollaron dentro del tenso contexto de explosiones, asesinatos y manifestaciones oficiales. La situación se intensificó aún más en 2008, cuando el Gobierno dirigido por 14 de marzo desmanteló la red de comunicación de Hezbolá tras considerar oficialmente su ilegalidad.

Para el 7 de mayo de 2008, estallaron enfrentamientos en Beirut y la Cordillera de Líbano, luego de que Hezbolá y sus aliados respondieran con ataques armados en las oficinas de los partidos Movimiento Futuro y PSP. Aproximadamente cien personas, incluidos civiles, murieron entre el 7 y 14 de mayo.

Estos intensos conflictos solo cesaron con la firma del Acuerdo de Doha el 21 de mayo de 2008, que dio como resultado otro “gobierno de unidad nacional” y la elección del excomandante de las Fuerzas Armadas Libanesas, Michel Suleiman, como presidente.

En las elecciones de 2009, 14 de marzo obtuvo la mayoría parlamentaria, y Nabih Berri del partido Amal fue nombrado el portavoz del Parlamento, cargo que desempeña desde 1992. Tras esas elecciones, Saad Hariri se convirtió en primer ministro el 9 de noviembre de 2009, por lo que se formó otro “gobierno de unidad nacional”, pero para 2011, ya había colapsado.

El 31 de mayo de 2013, la mayoría de fuerzas políticas acordó extender el mandato del Parlamento con el pretexto de las condiciones de seguridad y nuevamente en 2014, tras no llegar a un acuerdo sobre la nueva ley electoral.

Por consiguiente, no ha habido elecciones parlamentarias en Líbano desde 2009. Megaphone proporcionó un análisis más detallado sobre la política libanesa después de 2005 (activar los subtítulos en inglés):

Grupos de la sociedad civil aumentan su confianza

Para 2015, hubo un creciente descontento con la situación, manifestada por la pésima crisis de residuos que involucraba a Beirut y partes de la cordillera del Líbano. La ira pública unificó a la clase política gobernante, por lo que concretaron su enfoque de reprimir los movimientos dirigidos por la sociedad civil.

En el verano de 2015, el popular movimiento de protesta “Apestas” ganó ímpetu, pues exigía elecciones inmediatas, soluciones sostenibles para eliminar residuos y la renuncia de los ministros responsables de esa crisis. Este ímpulso se transformó en las elecciones municipales de Beirut de 2016, y se observó el surgimiento de la campaña independiente contra el sectarismo “Beirut Madinati“, pero se formaron otros colectivos, y algunos ahora centran su atención en las próximas elecciones.

Esto amenazó a ambas alianzas y por ende, el 16 de enero de 2016, Samir Geagea de 14 de marzo respaldó a su histórico rival, Michel Aoun de 8 de marzo, para la presidencia. Ambas alianzas formaron una coalición unificada contra Beirut Madinati para asegurar una victoria electoral, y la estrategia rindió frutos. La derrota de Beirut Madinati fue en parte posible por el sistema “todo o nada”, donde los partidos con la mayoría de votos obtienen todos los escaños. Esto cambió hacia mediados de 2017, pero fue demasiado tarde para Beirut Madinati.

El 16 de junio de 2017, el Parlamento finalmente ratificó la ley electoral que había sido debatida por mucho tiempo, que se basa en el sistema de representación proporcional. Este video de Megaphone explica el nuevo sistema electoral (activar los subtítulos en inglés):

Aunque muchos ahora se preguntan si los partidos laicos, no alineados tienen oportunidad en las próximas elecciones libanesas, esta breve historiografía simplificada explica que nada es seguro cuando se trata de las coaliciones 14 de marzo y 8 de marzo –en especial su capacidad para cambiar alianzas a fin de permanecer en el poder.

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