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El acoso del poder y el “karoshi” siguen causando serios problemas a los trabajadores japoneses

Karoshi en Kobe

El cartel dice: “Por favor, reconozcan como muerte laboral la de un joven de 20 años obligado a trabajar hasta morir por acoso del poder“. Foto de un colaborador de Global Voices.

En marzo de 2018, tres activistas repartían folletos e intentaban reunir firmas en la estación de tren del barrio de Nada, en la ciudad japonesa de Kobe. El trío llevaba chalecos azules sobre sus chaquetas, en los que se leía:

パワハラ長時間労働による20歳の若者の死を労災であると認めでください

Por favor, reconozcan como muerte laboral la de un joven de 20 años obligado a trabajar hasta morir por acoso del poder.

Los muchachos de los panfletos intentaban centrar la atención pública en la muerte de Maeda Hayato, que consideraban resultado del “acoso del poder” o acoso laboral. Antes de cometer suicidio, Maeda trabajaba en Goncharoff Chocolate, popular chocolatería regional con una tienda en la estación de trenes de Kobe.

Según el artículo de Sankei Shimbun sobre su suicidio, Maeda se unió al equipo de Goncharoff cuando solo tenía 20 años, y trabajó en la planta que tiene esta empresa al este de Kobe. Shimbun señala que las horas de trabajo de Maeda se incrementaron rápidamente, lo que significaba que además de sufrir los exabruptos y el menosprecio de su jefe, a menudo llegaba a realizar hasta 109 horas extras al mes. Maeda acabó por suicidarse arrojándose al tren en la estación JR Settsu-Motoyama de Kobe el 24 de junio de 2016.

El “acoso del poder” en el contexto japonés incluye imponer horarios poco usuales, obligar a los empleados a hacer horas extras sin remunerar, intimidación verbal y maltrato emocional. El sistema japonés de gestión (conocido como “sistema imperial”) tiene una rígida jerarquía, lo que facilita que el acoso desde los puestos de poder sea algo común.

Aunque se cita el “acoso del poder como factor importante del suicidio, la muerte de Maeda después de jornadas tan insólitamente largas podría tratarse de karoshi o muerte por exceso de trabajo. Mientras los trabajadores de los países pertenecientes a la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE) se esfuerzan en conseguir el equilibrio entre el trabajo y la vida personal, hace ya casi 40 años que el karoshi se reconoce como un serio problema en la cultura laboral japonesa.

Aunque la palabra karoshi se suele usar de forma coloquial, y no está realmente definida en referencia a las condiciones laborales, los doctores japoneses la utilizan a menudo para definir una muerte repentina debida a fallo cardíaco o apoplejía ─así como a suicidio─ que sigue a un periodo de exceso de trabajo. Se supone que las leyes laborales de Japón limitan las horas de trabajo, pero con frecuencia los empleadores obligan a sus trabajadores a hacer horas extras sin remunerar. Otras leyes laborales existentes en Japón permiten a los empleados dar su consentimiento oficial a la realización de horas extras cuando sean necesarias.

Cada año, en Japón se producen unas 200 muertes por exceso de trabajo, pero quizás el incidente más sonado en épocas recientes fue el suicidio de Takahashi Matsuri, trabajadora de Dentsu, prestigiosa empresa publicitaria de Japón. Takahashi trabajó 105 horas extras durante el mes en que cometió suicidio y tuiteó que solo dormía dos horas cada noche.

Varios tribunales japoneses determinaron que la muerte de Takahashi estuvo causada por el exceso de trabajo, y como consecuencia de la presión de los medios, el presidente de Dentsu dimitió en diciembre de 2016. La investigación de los hechos concluyó que Dentsu vulneraba el reglamento laboral, y la empresa fue multada con 500 000 yenes (4,400 dólares estadounidenses). No se encausó a ningún directivo.

La madre de Takahashi Matsuri, de Dentsu, no está satisfecha con la decisión tomada por los investigadores de no procesar a ningún supervisor.

Aunque Dentsu ha prometido reducir las horas de trabajo en un 20% en los próximos años, además de incentivar el teletrabajo, el karoshi sigue siendo un problema social en Japón. En 2016, murió un empleado de una central eléctrica ─además de un segundo trabajador de Dentsu─ supuestamente por exceso de trabajo. Más recientemente, un hombre murió en el norte de Japón después de hacer regularmente más de 80 horas extras al mes.

Aunque el karoshi está reconocido como problema social, el Gobierno japonés hace poco por evitar la práctica. Para tratar el problema de la carencia de mano de obra y la baja productividad, el gobierno de Shinzo Abe sugirió recientemente suavizar las leyes laborales japonesas, lo que haría más fácil que los empleados trabajasen más horas. Los datos incorrectos han obligado al Gobierno a abandonar esa idea de momento.

Mientras tanto, aparte de la entrevista de Sankei Shimbun con Kazumi, madre de Maeda Hayato, la muerte del joven ha recibido muy poca atención por parte de la prensa japonesa. Pero Maeda Kazumi es una mujer resuelta, y exige a los antiguos empleadores de su hijo una indemnización por su muerte. Aunque Goncharoff espera la decisión de la oficina de empleo local, esta madre no recuperará a su hijo. Como dijo Kazumi a Sankei Shimbun: “Me rompe el corazón haber perdido a mi hijo, tan amable y brillante”.

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