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Añaden aterradores rituales tradicionales de Japón a lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de UNESCO

Namahage Japan

Tradicionales disfraces de demonio namahage de diferentes pueblos de la prefectura de Akita, Japón. Fotografía de Douglas P Perkins Douglaspperkins/CC 3.0.

En noviembre de 2018, junto con el reggae jamaicano, el hurling irlandés y la lucha tradicional georgiana, los rituales de “visitación divina” de Japón (来訪神, raiho-shin) han sido añadidos a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO).

Los rituales se agregaron a la lista de la UNESCO por diversas razones, pero principalmente porque al realizar los rituales “los nativos, especialmente los niños, moldean su identidad, desarrollan un sentir de afiliación a su comunidad”, según comunica la UNESCO en su anuncio.

Los rituales de visitación divina se realizan en comunidades rurales por todo Japón, típicamente a final de año o en los cambios de estación, sobre todo entre el verano y el otoño, y el tradicional fin de invierno —según el antiguo calendario de Japón— y el inicio de la primavera. Los rituales y las deidades están basados en tradiciones folclóricas con raíces mucho más antiguas en Japón que el budismo e incluso el sintoísmo.

Según la UNESCO:

Todos los años se celebran en diversas regiones del Japón –Tohoku, Hokuriku, Kyushu y Okinawa, principalmente– fiestas rituales en homenaje a las deidades del mundo exterior denominadas “Raiho-shin”. Las celebraciones tienen lugar los días en que comienzan el Año Nuevo o las diferentes estaciones, y su origen radica en la creencia popular de que dichas divinidades visitan a las comunidades en esas efemérides para traer felicidad y buena suerte.

Si bien los rituales varian de una región a otra, las deidades visitantes son más conocidas como namahage, un ogro o demonio. En los rituales participan hombres o mujeres vestidos de demonios namahage u otros raiho-shin, con toscos disfraces y máscaras, y a veces armados con cuchillos.

Con frecuencia, los demonios entran en las casas para asustar a los niños hasta que son aplacados con sake, cerveza u otra ofrenda similar. En otras variaciones del ritual, los demonios persiguen a los niños por la calle para asustarlos.

En este video de Kumamoto, en la región sudoeste de la isla de Kyushu, un hombre vestido de namahage entra en una casa durante el setsubun, tradicionalmente la víspera del inicio de la primavera, que ahora se realiza cada 3 de febrero.

En algunas partes de Kumamoto, un namahage visita los hogares y aterroriza a los niños. Parte de la tradición del setsubun en todo Japón es que los niños arrojen soja tostada a un familiar que porta una máscara de ogro, pero en Kumamoto los niños pueden tirarle la soja a alguien que vista el disfraz de ogro de pies a cabeza que simulan ser “el verdadero”:

Hay variaciones de la tradición a lo largo de todo el archipiélago japonés. La isla de Miyako, en los lejanos confines del suroeste de Japón, realiza el ritual Paantu. Los hombres que interpretan a las deidades visitantes llevan toscas máscaras y cubren sus cuerpos con lodo y vides, y luego salen por los pueblos y manchan a la gente con barro para otorgar buena salud y suerte para los próximos doce meses.

El ritual, por supuesto, aterroriza a los niños:

Otros rituales tradicionales incluidos en la lista de visitación divina de la UNESCO incluyen el Festival de Akusekijima del dios Boze, el ritual mendon de Kagoshima, y el ritual don-don observado en las islas Koshikijima, en las costas del suroeste de Japón, donde un demonio y ogro visitante, vestido con hojas de palma, advierte a los niños que se porten bien en el año que llega:

La prefectura de Akita, al noroeste de Japón, es quizá la más famosa para las visitas divinas, y hay un museo dedicado a los demonios namahage en la península de Oga.

Tras no conseguir que el ritual namahage de Akita fuese añadida a la lista de Patrimonio Cultural Inmaterial de la UNESCO hace ya varios años, Japón decidió presentar todos los rituales de visitación divina como un solo grupo en el 2018, y tuvo lo lograron.

La persistencia de Japón en incorporar varios activos y prácticas culturales en la UNESCO no ha pasado desapercibida:

La UNESCO añade todo Japón a la lista de Patrimonio Mundial para ahorrar tiempo. Ya lo dijo wasabi [sitio web de noticias satíricas].

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