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Grupos conservacionistas cantan victoria: Japón se retira de la Comisión Ballenera Internacional y pone fin a la caza de ballenas en el Antártico

japan pulls out of iwc

“Lleva al poder de la ballena a tu mesa”. Afiche de promoción a la carne de ballena en un mayorista en la ciudad de Kochi, Japón. Foto de Nevin Thompson.

El 26 de diciembre de 2018, Japón anunció su retiro de la Comisión Ballenera Internacional y que retomaría la caza de ballena comercial en julio de 2019. Aunque esta decisión hará que Japón sea uno de los pocos países en retirarse oficialmente contra la moratoria sobre caza de ballenas de 1982 de la comisión, un adversario del sector ballenero japonés dijo que estaba “encantado” por la noticia pues permitirá que la comisión apruebe una moción para establecer el santuario de ballenas del Atlántico Sur –decisión que haría ilegal y pondría fin a la caza de ballenas en aguas internacionales del Hemisferio Sur.

La Comisión Ballenera Internacional es un ente internacional cuyo objetivo original era regular la caza de ballenas para conservar el abastecimiento de ballenas y puso en vigencia una moratoria a la caza de ballenas en los océanos en 1982. La moratoria excluía algunas formas de caza de ballenas y de especies más pequeñas en aguas costeras. También se excluyó de la moratoria a la “caza de ballenas científica“, que Japón realiza sobre todo en el oceáno Antártico.

Según el plan más reciente de investigación, Japón planeaba capturar 4000 ballenas minke en aguas antárticas en un periodo de 12 años y mató a 333 en la temporada 2016. Unas 122 ballenas fueron capturadas en 2018 –tal vez ilegalmente– en 2018. Aunque prácticamente no hay demanda interna en Japón para la carne, hasta el retiro de Japón de la comisión en diciembre de 2018, el objetivo de la caza científica era demostrar la viabilidad de reiniciar una pesca comercial de ballenas. Organizaciones como la Sociedad Conservadora Sea Shepherd han condenado la investigación de Japón en aguas del oceáno Antárico como una fachada para atrapar ballenas minke.

Ahora que Japón se ha comprometido a poner fin a su programa de caza de ballenas científico, ya no estará incluido en el permiso especial de investigación de la comisión, y relegará su proyecto de caza de ballenas comercial a las aguas costeras de su zona económica exclusiva.

Según el comunicado de Sea Shepherd:

If Japan decides to withdraw from the International Whaling Commission (IWC) it will allow the IWC to pass the motion to establish the South Atlantic Whale Sanctuary thus effectively ending whaling in the Southern Hemisphere. Japan will now join Norway and Iceland as rogue outlaw whaling nations in the North Pacific and the North Atlantic. The Whale Wars (sic) in the Southern Ocean will soon be over. The focus now must be the Northern Hemisphere.

Si Japón decide retirarse de la Comisión Ballenera Internacional le permitirá a la comisión aprobar la moción para establecer el santuario de ballenas del Atlántico Sur y pondrá fin efectivo a la caza de ballenas en el hemisferio sur. Japón se unirá a Noruega e Islandia como naciones solitarias que prohíben la caza de ballneras en el Pacífico norte y Atlántico norte. La guerra de las ballenas (sic) del oceáno Antártico acabará pronto. La atención debe estar ahora en el hemisferio norte.

Por su parte, los Gobiernos de Australia y Nueva Zelanda se opusieron a la decisión de Japón de retirarse y de su plan de reiniciar la caza de ballenas comercial.

Caza de ballenas comercial en aguas costeras japonesas se centra en tres especies

La decisión de Japón de retirarse de la comisión fue provocada en parte por la “Declaración de Florianópolis” en septiembre de 2018, cuando los miembros de la comisión votaron para continuar la prolongada moratoria a la caza de ballenas y rechazaron la propuesta de Japón de reiniciar una caza comercial con límite de pesca “sostenibles” de las relativamente abundantes ballenas minke en el Antártico.

Luego de la reunión y votación de septiembre, portavoz del Gobierno japonés, Suga Yoshihide, emitió una declaración en la que afirmaba que, aunque “evidencia científica” demuestra que algunas especies de ballenas son abundantes, los miembros de la comisión se centran exclusivamente en la protección a las ballenas, y se niegan a “tomar medidas tangibles” para facilitar el regreso de la “caza de ballenas sostenible”, objetivo original de la organización.

Como resultado, Japón decidió salir de la comisión hacia fines de 2018 y descontinuar su programa de caza de ballena científica del todo. En cambio, Japón cazará ballenas en su zona económica exclusiva, un vasto territorio oceánico que se extiende al sur de las principales islas del archipiélago japonés.

El Gobierno japonés dijo que la caza se centrará en tres especies de ballenas barbadas: ballenas minke, sei y de Bryde. Esta nueva caza de ballenas seguirá cumpliendo los límites de caza calculados “de acuerdo con el método adoptado por la comisión para evitar impacto negativo en recursos cetáceos”.

Especies de ballenas más pequeñas como delfines y ballenas pilotos no están cubiertas por las reglas de captura de la  comsión, a diferencia de cetáceos más grandes como las ballenas barbadas, y su casa continuará en la zona económica exclusiva de Japón.

El comentarista Michael Cucek expresó que la cantidad de ballenas que Japón caza cada año podría disminuir por un cambio en la caza de especies más grandes que pueden satisfacer la demanda del mercado. Sin embargo, Cucek también expresa que la pesca costera actual de Japón no ha logrado cumplir con las cuotas establecidas, y presentó la pregunta de si el retiro de la comisión aumentará significativamente la cantidad de ballenas atrapadas (el número de la izquierda es la cuota de 2016, el de la derecha es la cantidad de ballenas que desembarcaron):

3) La caza de ballenas costera ha sido bastante aspiracional estos últimos años:
2016 Cuota Desembarcaron
Pseudorca crassidens 20 0
Berardius bairdii 66 61
Globicephala macrorhynchus 72 5

Note: ‘Pseudorca crassidens’ is commonly known as the false killer whale; ‘Berardius bairdii’ is known as Baird's beaked whale; ‘Globicephala macrorhynchus’ is commonly known as the pilot whale.

Note: A la ‘Pseudorca crassidens’ se le conoce comúnmente como la falsa orca; a ‘Berardius bairdii’ se le conoce como la ballena con pico de Baird; a ‘Globicephala macrorhynchus’ se le conoce comúnmente como la ballena piloto.

Cucek también expresó que el Gobierno japonés anunció que siete comunidades de Japón participarán en el nuevo plan de caza de ballenas comercial. Las ciudades están ubicadas en el litoral pacífico de Japón, de Hokkaido a Honshu. Muchas comunidades, como Taiji, que organiza una controvertida caza de delfines, ya participan hasta cierto punto en caza de ballenas a menor escala. Una de las siete comunidades incluida en el nuevo plan es Shimonoseki, ubicada en la costa más al sur de Honshu.

Shimonoseki está representada en la Dieta japonesa por el primer ministro Shinzo Abe y es la sede de la flota de caza pelágica de Japón. Era la base de operaciones de las expediciones de caza de ballena científica del país a los mares alrededor de la Antártida.

Shimonoseki es también el puerto de Nisshin Maru, la única fábrica de barcos para caza de ballena del mundo. Con más de 30 años de antigüedad, Nisshin Maru no se ajusta a las relativamente recientes normas ambientales internacionales adoptadas para aguas del Antártico y debe ser reemplazado. El gasto de reemplazar la embarcación combinado con la inviabilidad económica de la industria ballenera de Japón puede haber causado el retiro del país dela comisión como un pretexto para poner fin pragmáticamente a la costosa y subsidiada caza de ballena científica del Antártico.

Presión de conservacionistas encareció la caza en el Antártico de Japón

La Sociedad Conservadora Sea Shepherd también toma crédito del retiro de Japón de la comisión. El grupo conservacionista se ha opuesto activamente a las actividades de investigación ballenera de Japón en el Antártico y aguas costeras japonesas. Las campañas anuales del sociedad iniciaron Guerra de ballenas, antiguo programa de televisión, y su presidente, Paul Watson, se volvió “persona internacional buscada” de Interpol por sus actividades contra la caza de ballena y de conservación.

Según Sea Shepherd:

In 2017, the Japanese government began to invest millions of dollars in security efforts to prevent Sea Shepherd from engaging their fleets. These security measures included military-grade real-time surveillance. Although this prevented Sea Shepherd from returning to the Southern Ocean in 2018, it also placed Japan in a position of expending huge resources on continuous security. In other words, the cost of preventing Sea Shepherd intervention became very expensive.

En 2017, el Gobierno japonés empezó a invertir millones de dólares en medidas de seguridad para evitar que Sea Shepherd use su flota. Estas medidas de seguridad incluían vigilancia de grade militar en tiempo real. Aunque esto impidió que Sea Shepherd regresara al océano Antártico en 2018, también puso a Japón en posición de vender enormes recursos con seguridad prolongada. En otras palabras, el costo de impedir la intervención de Sea Shepherd se volvió muy alto.

Aunque Sea Shepherd ha cantado victoria por el retiro de Japón de la caza de ballenas de Antártida, dicen que seguirán luchando contra la caza de ballenas en aguas costeras japonesas.

En una entrevista por correo electrónico con Global Voices, Paul Watson, fundador de Sea Shepherd, se comprometió a continuar con su trabajo:

With the whalers worldwide retreating to their own EEZ areas, we no longer need to intervene in pelagic waters. We will continue our opposition against coastal whaling. We presently have a crew in Taiji, Japan. We will continue to urge nations to uphold the IWC moratorium and to embargo products from Japan as stated in their own domestic laws.

Con los balleneros en todo el mundo que se retiran a sus zonas económicas exclusivas, ya no tenemos necesidad de intervenir en aguas pelágicas. Seguiremos oponiéndonos a la caza de ballenas en aguas costeras. Actualmente, tenemos un equipo en Taiji, Japón. Seguiremos instando a las naciones a mantener la moratoria y al embargo de productos de Japón, como afirman sus propias leyes nacionales.

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