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“Yo inventé la palabra afrocheco”: Entrevista con el autor checo-nigeriano Obonete Ubam

Obonete Ubam (centro) en la presentación pública de su libro “Sedm let v Africe” (Siete años en África) en una importante librería en Praga, República Checa. Imagen de Filip Noubel, utilizada con su autorización.

Obonete Ubam es un exactivista checo-nigeriano y autor que publicó recientemente un nuevo libro, “Sedm let v Africe” o “Siete años en África”, que narra los años que vivió en Nigeria.

Ubam es hijo de madre checa y padre nigeriano, y vivió, hasta los 15 años con su madre en Bruntál, ciudad provincial de la entonces Checoslovaquia, como el único niño mestizo en la comunidad. Sus padres se conocieron como estudiantes extranjeros en la soviética Kiev, pero al concluir sus estudios su madre regresó a la entonces Checoslovaquia y su padre a Nigeria.

Ubam vivió un semestre en Lagos, Nigeria, en una escuela militar y fue considerado como un oyibo –extranjero o mestizo. También fue el primer afrocheco en prestar servicio militar en el Ejército checo, y además trabajó durante varios años como director de la Liga de Minorías Étnicas.

A los 28 años, Ubam perdió a su padre por lo que asumió la responsabilidad, como hijo mayor, de cuidar a su familia y el negocio de su padre. Vivió siete años en Nigeria y en su libro narra cómo descubrió y aceptó su raíces nigerianas, y con el tiempo se convirtió en jefe de los anaang, su grupo étnico.

La República Checa, particularmente fuera de Praga, continúa siendo una sociedad en la que predomina la raza blanca con muy pocas minorías étnicas, a excepción de las comunidades romaní y vietnamitas que a menudo sufren racismo y discriminación. A pesar de que algunos partidos políticos tienen agendas públicas en contra los musulmanes y los refugiados, rara vez se aborda el problema de la raza en el espacio público.

Tras siete años en Nigeria, Ubam se trasladó a España para disfrutar de más días soleados y porque también sintió que podría integrarse mejor en ese país que en la República Checa.

El libro de Ubam generó interés en los medios de comunicación en la República Checa, por lo que le entrevistaron en importantes estaciones de radio y televisión.

Filip Noubel, editor en jefe de Global Voices, entrevistó a Ubam en Praga tras la publicación de su libro. 

Obonete Ubam durante la entrevista en Praga. Imagen de Filip Noubel, usada con autorización.

Filip Noubel (FN): A menudo mencionas, en tu libro y entrevistas, que existe una enorme brecha entre la cultura y mentalidad checa y nigeriana. ¿La identidad es un asunto importante para ti? ¿Su significado ha cambiado con los años? 

Obonete Ubam (OU): Identity was the basic thing because I was growing in a little mountainous town on the then Czechoslovak-Polish border. There were a few mixed-race kids in the county, but back then, we didn’t know each other, and it would have been five such kids in a population of 70,000. I grew up in a very Czech environment and faced some problems. Because when you go out, the world lets you know that you are visually different. When you go back home, your family is composed of people for whom you are also visually different. That leaves you alone, with nothing to relate to. And there comes a moment when you realize you are missing something.

I have lived in the Czech Republic, in Nigeria, now I live in Spain. In every part of the world, you have a different social status, and you need to adjust your behavior. That process changes you. In the end, I developed a different identity for every place where I live. Of course, those identities overlap at a certain point, and that’s where I am really me: I am not the writer from the Czech Republic, I am not the chief from Nigeria, I am not the cool guy from Spain, I am just me. 

Obonete Ubam (OU): La identidad fue algo básico porque crecí en un pequeño pueblo de la región montañosa de la entonces frontera checoslovaca-polaca. Había algunos niños mestizos en el país, pero en esa época no nos conocíamos, y habrán sido cinco niños en una población de 70 000. Crecí en un entorno muy checo, por lo que encaré algunos problemas. Cuando sales a la calle, el mundo te hace saber que eres visualmente diferente. Cuando regresas a casa, tu familia está conformada de personas que te consideran diferente desde el punto de vista visual. Esto te hace sentir solo, no tienes nada con qué relacionarte. Y llega el momento en que te percatas de que te hace falta algo.

Viví en la República Checa, en Nigeria y ahora en España. En cada parte del mundo, tienes un estado social diferente, por lo que necesitas adaptar tu conducta. Ese proceso te cambia. Al final, desarrollé una identidad diferente para cada lugar donde viví. Por supuesto, esas identidades se cruzan en algún punto, y es en ese lugar donde demuestro quién soy realmente: no soy el escritor de la República Checa, tampoco el jefe de Nigeria, ni el muchacho simpático de España, simplemente soy yo.

FN: ¿Cuál es tu experiencia con el racismo? ¿Consideras que las actitudes están cambiando? De ser así, ¿en qué dirección?

OU: I actually invented the term of Afroczech — because it defines people like me most precisely. Back in 2000, I founded the League of Ethnic Minorities and invented that word. In the late 1990s, the Czech Republic was proudly accepted to NATO and preparing to join the EU. A number of social issues started to be debated, including racism. (…) With a few friends, we created a [digital] info system about ethnic minorities, then expanded our work to launch nationwide media campaigns. Our biggest contribution was to say publicly that being Czech doesn’t equal being white.  

On the issue of race, the Czech Republic is actually going backwards. The rhetoric used by certain Czech politicians now would have been unthinkable just ten years ago. … Certain politicians are channeling the frustration of people towards discrimination and attacks. I witnessed that in the late 1990s with the emergence of an extreme-right movement. Roma people died as a result. I attended their funerals, and that’s why we created the League. I then personally received death threats on my phone. Now we are getting back to that, and it’s scary.

OU: En realidad, yo inventé la palabra afrocheco –porque define a quienes son como yo de manera más exacta. En 2000, fundé la Liga de las Minorías Étnicas e inventé esa palabra. A finales de la década de 1990, la República Checa fue aceptada orgullosamente por la OTAN y realizaba preparativos para unirse a la Unión Europea. Comenzaron a debatir varios problemas sociales, entre estos el racismo. (…) Con algunos amigos, creamos un sistema de información [digital] sobre las minorías étnicas, luego expandimos nuestro trabajo para lanzar campañas mediáticas a nivel nacional. Nuestra mayor contribución fue declarar públicamente que ser checo no equivale a ser blanco.

En lo que respecta a la raza, la República Checa está retrocediendo. La retórica que utilizan algunos políticos checos ahora habría sido impensable hace una década. … Algunos políticos canalizan la frustración de las personas hacia la discriminación y los ataques. Fui testigo de eso a finales de la década de 1990 con el surgimiento del movimiento de extrema derecha. Varios romaníes murieron  como consecuencia. Asistí a sus funerales, y esa fue la razón por la cual creé la liga. Posteriormente, recibí amenazas de muerte por teléfono. Ahora estamos regresando a lo mismo nuevamente, y es atemorizante.

FN: A medida que la República Checa se convierte en una sociedad más multicultural, ¿ves la aparición de una comunidad o identidad afrocheca? Tras la publicación de tu libro, te has convertido en un símbolo de esta identidad heterogénea. ¿Cuáles son las esperanzas que tienes para esta comunidad?

OU: There are probably several hundred, perhaps thousands of Afroczechs, but we are not recognized as an ethnic minority. The majority of Afroczechs I know consider themselves Czechs, and that’s it. There has been no attempt to set a group, establish a census. There is indeed a sense of ‘us’ but not of community. In fact, there are so few of us that we all know each other. Considering how few Afroczechs there are, it is amazing to see what they have been able to accomplish. Yet, there is clearly a glass ceiling: I can’t imagine an Afroczech president, for example.

OU: Es probable que existan cientos, quizá miles de afrochecos, no obstante no nos reconocen como una minoría étnica. La mayoría de afrochecos que conozco se consideran checos, y eso es todo. No ha habido ningún intento de crear un grupo ni organizar un censo. Existe un sentido de “nosotros”, mas no de comunidad. Es más, somos tan pocos que nos conocemos todos. Considerando la cantidad de afrochecos que existen, es increíble observar lo que han podido lograr. Aunque existen evidentemente barreras que impiden seguir avanzando: por ejemplo, no puedo imaginar un afrocheco como presidente.

FN: En tu libro, describes cómo, a tus 28 años, tu vida cambió súbitamente cuando asumiste la responsabilidad de cuidar a la familia de tu padre, en el papel de akpan –el hijo mayor– y la aceptación de tus raíces nigerianas y anaang. ¿Qué motivó semejante compromiso?

El libro que Obonete Ubam publicó recientemente describe los siete años que vivió en Nigeria. Imagen de Filip Noubel, se utiliza con autorización.

OU: Suddenly, my father was no longer, and as per the tradition, as the eldest son, I was supposed to take over this role. Of course, no one believed I would do it — drop my life my Prague, and go the other way — when so many Africans try to move to Europe.

…It was rough, and yet the best thing that happened in my life. I discovered who I was and was able to help my family overcome tough situations. Initially, I had planned to stay one or two years at most in Nigeria, but I realized I was still needed; I couldn’t leave until it was over. … I rebuilt my personality: I went to Africa to Europeanize it and came back Africanized.

…I hope this book can change people’s mind about migrants from sub-Saharan Africa: The media often shows migrants who are well dressed-up, with iPhones, allegedly coming “to invade our culture”.

When people read my book, they should be able to understand why they leave.

OU: De un momento a otro, mi padre ya no estaba, y según la tradición, como el primogénito, se suponía que asumiera ese papel. Por supuesto, nadie creyó que lo haría –dejar mi vida en Praga, y realizar lo opuesto– cuando muchos africanos intentan trasladarse a Europa.

…Fue duro, y lo mejor que sucedió en mi vida. Descubrí quién era y pude ayudar a mi familia a superar situaciones difíciles. En un principio, había planificado permanecer uno o dos años como máximo en Nigeria, pero me percaté de que aún me necesitaban. No podía marcharme hasta finalizar con todo. … Renové mi personalidad: fui a África para europaizarla y regresé africanizado.

… Espero que este libro pueda cambiar la mentalidad de las personas sobre los migrantes que provienen de África subsahariana: los medios de comunicación a menudo los muestran bien vestidos, con iPhones, que vienen presuntamente a “invadir nuestra cultura”.

Cuando las personas lean mi libro, deberían poder entender por qué se marchan.

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