¿Se podrá salvar de la extinción la iguana del Caribe?

La iguana del Caribe (Iguana delicatissima) en un árbol de Coulibistrie, Dominica. Imagen de Postdlf, (CC BY-SA).

Las películas de acción y aventura suelen retratar a este reptil nativo de América del Sur y Central como un gigante devorador de humanos o como una inofensiva mascota.

Particularmente en las Antillas Menores, se han avistado dos especies durante las últimas décadas: la iguana verde común (Iguana iguana), muy abundante a lo largo de la región; y la iguana del Caribe (Iguana delicatissima), endémica de Anguila, Dominica, Guadalupe, Martinica, San Bartolomé y San Eustaquio.

Desde 2009, la Iguana delicatissima está clasificada como especie en peligro crítico de extinción dentro de la lista roja de la Unión para la Conservación de la Naturaleza (IUCN), y sigue amenazada a pesar de las iniciativas que llevan a cabo los Gobiernos y organizaciones regionales. ¿Será que ya es demasiado tarde?

Historia de la especie

Las primeras iguanas aparecieron en las Antillas hace más de 7000 años, cuando la región aún estaba deshabitada. Estos reptiles eran tan abundantes en el archipiélago —especialmente en Santa Lucía— que los indígenas kalinagos llamaban a la isla Iouanalao, que significa “allí donde vive la iguana”.

Durante la época colonial, kalinagos y franceses cazaban y consumían estos reptiles, pues los consideraban una buena fuente de proteínas.

Según la IUCN, solo sobreviven entre 13 000 y 20 000 iguanas adultas en las Antillas Menores. La mayoría, entre 10 000 y 15 000, se encuentra en Dominica.

Siguen a Dominica las islas de Guadalupe y Martinica, dos territorios de ultramar franceses que también albergan a una población importante de iguanas del Caribe.

Guadalupe contó de 4000 a 6000 iguanas en sus islas de Petite Terre entre 1992 y 1993, e identificó casi 400 adultos en la comuna de La Désirade. En Martinica, en 2013, se observaron entre 800 y mil ejemplares en el islote Chancel.

En Anguila, se registraron 300 en 1998, y en San Eustaquio, la población de iguanas se encontraba entre las 275 y 650 en 2004. Por último, viven entre 300 y 500 ejemplares adultos en San Bartolomé.

En contraste, se cree que la iguana del Caribe se extinguió en las islas de Bonaire, SabaSan Martín. También ha desaparecido por completo de los archipiélagos de Antigua y Barbuda y de San Cristóbal y Nieves.

¿Por qué hay menos?

La disminución de esta especie, cuya expectativa de vida puede ser de hasta 15 años, se asocia a dos fenómenos interconectados: la competencia y la hibridación. El primero tiene lugar cuando los individuos (de igual o distinta especie) compiten por los recursos para sobrevivir y reproducirse. El segundo tiene lugar cuando dos especies similares tienen crías híbridas.

La incidencia del segundo fenómeno aumenta debido a los impactos ambientales de la agricultura intensiva y la irrupción urbana. Frente al deterioro de la vegetación y la disminución de sus hábitats naturales, las iguanas se ven forzadas a convivir en espacios más reducidos.

El resultado es que tienden a aparearse sin importar la especie. Por ende, la iguana verde común amenaza la existencia de la iguana del Caribe con este mestizaje, pues las crías híbridas contribuyen a reducir la población de las iguanas del Caribe “puras”.

Además, aparte de lidiar con sus depredadores naturales, que incluyen gatos y perros, la iguana del Caribe también perece por causa de los accidentes viales y la caza.

Protección regional e internacional

Desde la década de 1970, los Gobiernos de todo el mundo empezaron a adoptar medidas para proteger la biodiversidad. El 3 de marzo de 1973, 80 países aprobaron el Convenio sobre el Comercio Internacional de Especies Amenazadas de Fauna y Flora Silvestres (CITES). Este acuerdo vinculante, firmado en Washington DC., regula el comercio de 30 000 especies de plantas y 5800 especies de animales, incluidas las iguanas.

Diez años después, el 23 de marzo de 1983, 25 estados del Caribe firmaron el Convenio de Cartagena para la Protección y el Desarrollo del Medio Marino en la Región del Gran Caribe, que garantiza la protección de la Iguana delicatissima. Este protocolo sobre Áreas y Vida Silvestre Especialmente Protegidas (SPAW) se firmó el 18 de enero de 1990 en Kingston, Jamaica. Tanto el SPAW como el CITES fueron ratificados por Dominica, Francia, Reino Unido y Países Bajos.

Algunos países fueron más allá y agregaron la conservación de la especie en sus propias legislaciones. En 1989, por ejemplo, una orden ministerial francesa penalizó la caza, importación o comercio de la iguana del Caribe en Guadalupe y Martinica. En Guadalupe, la orden inicialmente protegía también a la iguana verde común, hasta que la eliminaron de la lista de especies protegidas mediante una orden publicada el 10 de febrero de 2014.

El 21 y 22 de octubre de 2009, Dominica fue sede de un taller sobre la conservación de la iguana del Caribe que sirvió de base para el Plan de Acción para la Conservación de la IUCN, documento creado para asegurar la sobrevivencia de la especie a largo plazo en la región.

Asimismo, el Ministerio de Ecología de Francia lanzó dos planes nacionales de acción, que cubrían los períodos 2011-2015 y 2018-2022. El plan actual apunta a proteger a la iguana del Caribe frenando la proliferación de la iguana verde.

Un futuro incierto

En Dominica y el Caribe francés, los ciudadanos están comprometidos con la conservación de la iguana del Caribe mediante el control de la proliferación de la iguana verde común.

La organización sin fines de lucro WildDominique, por ejemplo, estudia y captura iguanas verdes a la vez que educa a los dominiqueses sobre la importancia de proteger a la iguana del Caribe. Por su parte, los voluntarios de la organización ambientalista de Guadalupe TITÈ (Organización para la Gestión de las Áreas Naturales de La Désirade) llevan a cabo operaciones de captura, especialmente en la isla de La Désirade y en las islas de Petite Terre. El éxito de estas prácticas depende, en parte, del compromiso de los ciudadanos, a quienes exhortan a llamar cada vez que avistan una iguana verde.

Sin embargo, queda mucho por hacer. En Martinica, por ejemplo, la iguana del Caribe sigue clasificada como especie en peligro crítico de extinción —el tercer nivel de riesgo anterior a la extinción total—, según la última lista roja de especies amenazadas en Francia de la IUCN, publicada el 22 de abril de 2020.

Solo el tiempo dirá si la iguana del Caribe sobrevivirá o desaparecerá. No obstante, el 14 de abril de 2020 se anunció el descubrimiento de una nueva especie de iguana negra endémica (Iguana melanoderma) en las islas de Montserrat y Saba, hecho que muestra lo impredecible que es la naturaleza.

Sin embargo, muchos sienten que estos signos de esperanza no deben relajar los esfuerzos de conservación.

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