Mientras COVID-19 acelera transformación digital, ¿es internet segura para las mujeres en Medio Oriente?

Voluntaria de la iniciativa juvenil HerStory, que genera y difunde conocimiento sobre igualdad de género en la región árabe. Foto: UN Women/Emad Karim [CC BY-NC-ND 2.0].

La pandemia de COVID-19 ha obligado a los países a confinarse y entrar en cuarentena. Atrapadas en casa, muchas personas han recurrido en masa a internet para continuar con sus rutinas diarias desde comprar, trabajar y aprender a comunicarse y socializar. Es probable que tenga un impacto duradero después de que la pandemia termine.

Sin embargo, fuera de línea, las normas y violencia de género de amplifican en línea, lo que significa que es menos probable que las mujeres se beneficien de esta transformación digital tanto como los hombres. En la región de Medio Oriente y Norte de África, el abuso y acoso en línea han forzado a alguna mujeres a autocensurarse y retirarse del discurso público.

Internet es un arma de doble filo. El mundo en línea es un reflejo de las realidades fuera de línea. Las nuevas tecnologías replican los ambientes limitados por los que las mujeres navegan fuera de línea. Los espacios virtuales extienden y perpetúan las desigualdades fuera de línea en términos de dinámica de poder y normas de género patriarcales.

El abuso en línea contra mujeres aumentó en marzo de 2020 durante el confinamiento en un 50 %, similar al aumento de la violencia doméstica, según la oficina del Comisionado de Seguridad Electrónica en Australia.

Formas de violencia contra la mujer en línea

La violencia en línea contra la mujer puede tomar diferentes formas, incluidos mensajes de odio y ofensivos, amenazas físicas, acoso sexual, troleo, difusión de imágenes íntimas sin consentimiento y recepción de imágenes no solicitadas con contenido sexual.

La mayoría de los abusos contra mujeres ocurren en las principales plataformas de medios sociales como Facebook, Twitter, Instagram, WhatsApp y YouTube, según un informe de Amnistía Internacional de 2017.

En sociedades conservadoras donde las mujeres llevan la peor parte del llamado honor familiar, que se haga pública la imagen de una mujer puede tener consecuencias devastadoras. En Yemen, las mujeres temen represalias de su familias y por lo tanto, casi nunca se muestran en medios sociales.

Dawla, activista yemení de derechos humanos, dijo a Global Voices:

There is a strict segregation of sex and men should not see women’s appearance. Women don’t usually post their photos online. If a woman shares intimate photographs in a private conversation — which can be something as mild as a picture showing her face without the full traditional black cover — there is a risk that someone will use it to bully or blackmail her. If known it could ruin her reputation and bring shame to her entire family.

Hay una estricta segregación de sexo, y los hombres no deberían ver la apariencia de una mujer. Las mujeres no suelen publicar sus fotos en línea. Si una mujer publica fotografías íntimas en una conversacion privada —que puede ser algo tan leve como una foto que muestra su cara sin la tradicional cubierta blanca completa— hay riesgo de que alguien la use para intimidarla o chantajearla. Si se diera a conocer, podría arruinar su reputación y llevar vergüenza a toda su familia.

Violencia en línea contra mujeres líderes

Las activistas y periodistas son particularmente blanco de ataques en intentos de intimidar, generar desinformación y desacreditar su trabajo.

Recientemente, Tawakkol Karman, destacada activista yemení de derechos humanos y galardonada con el premio Nobel de la Paz, dijo que fue sometida a lo que describe como “amplia intimidación” y una “campaña de calumnia“. La campaña, dirigida por medios afiliados al Gobierno saudita y sus partidarios en medios sociales, atacaron a Karman después de que la nombraron para la junta de supervisión de Facebook que estableció la empresa para moderación de contenido para dos plataformas —Facebook e Instagram.

[Hilo]1/ Esto es sobre la campaña “Califato de Facebook”, básicamente una protesta encabezada por sauditas, contra Tawakkol Karman. Lo impresionante sobre la etiqueta es la cantidad de cuentas claramente sospechosas que tuiteaban. Lee para saber más.

Según una encuesta global relizada en 2018 por la Fundación Internacional de Medios para Mujeres y Troll-Busters.com, los “ataques en línea se han vuelto más visibles y coordinados en los últimos cinco años, sobre todo con el aumento del nacionalismo en todo el mundo y el uso de redes digitales para frustrar procesos políticos”. La encuesta concluyó que el “abuso físico, sexual y en línea es parte del trabajo diario de las periodistas”:

Online attacks against journalists have become more sophisticated in nature, more insidious in their damage to the news enterprise and more dangerous for journalists, both online and offline.

Los ataques en línea contra periodistas tienen una naturaleza más sofisticada, más insidiosos en su perjuicio al rubro de noticias y más peligroso para periodistas, en línea y fuera de línea.

Retiro y autocensura de mujeres

Como resultado de un ambiente en línea hostil, las mujeres suelen autocensurarse y hasta retirarse del ambiente en línea y a menudo se retiran del discurso público. El Consejo de Derechos Humanos de Naciones Unidas identificó amplia violencia en línea contra la mujer como una razón significativa para la división global digital que divide a hombres y mujeres.

En el estudio de Amnistía Internacional, una amplia mayoría de mujeres dijeron que les preocupaba usar internet después de ser atacadas. Algunas cerraron sus cuentas de medios sociales y otras se abstuvieron de publicar clases específicas de contenido.

Las palestinas también se quejaron de la “torre de vigilancia“, es decir, la vigilancia social que supervisa e interviene en actividades e interacciones en línea, lo que resulta en más presión para la autocensura.

“Que tus padres estén en línea tiene sus efectos. Empiezas a repensar las publicaciones que quieres escribir o las fotos que quieres publicar o las personas con las que quieres conectarte”, dijo Susan, palestina de la Ribera Occidental en un informe de 2017 sobre violencia de género en línea realizado por el Centro Árabe para Desarriollo de Medios Sociales, 7amleh y la fundación sueca Kvinna.

Violencia en línea: se pasa por alto y no se denuncia

Como ocurre con la violencia doméstica, la verdadera extensión de la violencia en línea contra la mujer suele quedar sin revelar y sin denunciar.

Un estudio marroquí de 2019 reveló que solamente una de diez mujeres denunciaban la violencia de género en línea a las autoridades.

Aunque Naciones Unidas ha reconocido la ciberviolencia como “tan peligrosa para las mujeres como la violencia física”, el fenómeno en Medio Oriente y Norte de África sigue sin ser reconocido y pasado por alto, a pesar de la adopción de diversas leyes que penalizan el ciberdelito y el acoso en línea en los últimos años.

Los defensores de los derechos de la mujer dicen que esas leyes suelen quedar por debajo de lo que se necesita para proteger a las mujeres en línea. El Instituto la Hermandad es Global, organización jordana de derechos humanos, dijo que no basta con que las mujeres conozcan la nueva ley pues siguen sin denunciar el acoso.

En otro ejemplo, a pesar de que Túnez apruebe una ley sobre eliminación de toda forma de violencia contra la mujer, los procesos por abuso y acoso en línea siguen siendo pocos. Aunque en una disposición sin precedentes, el 8 de mayo, una corte tunecina emitió una orden de restricción en favor de víctimas acosadas en lúnea antes de que empiece el acoso fuera de línea.

Sociedad civil carece de capacidad

En general, la sociedad civil carece de conocimiento y capacidad en términos de qué constituye exactamente ciberdelito y derechos relacionados. Mientras los grupos de derechos de la mujer de la región se centran en esfuerzos de defensoría para asuntos urgentes que afectan a las mujeres fuera de línea, puede que no les queden recursos suficientes para salvaguardar esos derechos en línea. Las normas sociales también pueden evitar que las mujeres denuncien.

Además, suele haber desconocimiento de la tecnología entre los profesionales legales y autoridades. La Policía tiende a trivializar la violencia y abuso en línea conta la mujer.

En el estudio de 7amleh y la fundación sueca Kvinna sobre violencia de género en línea en Palestina, más de la mitad de las mujeres encuestadas dijeron que temen denunciar y que no confían en que la Policía maneje casos de abuso en línea. En cambio, muchas dijeron que abordaban el problema dentro de círculos personales.

La violencia en línea restringe la libertad de expresión, el autodesarrollo, el fortalecimiento económico, la participación civica y política. En una era en que internet es cada vez más un espacio crítico para ejercer derechos humanos fundamentales, se necesita hacer más para asegurar la participación segura de la mujer.

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