Cifra de muertos sin precedentes por represión fuerzas de seguridad en sangriento domingo de Myanmar

Policía antidisturbios en el centro de Rangún, 28 de febrero/ The Irrawaddy.

Este artículo se publicó originalmente en The Irrawaddy, página de noticias independiente de Myanmar. Una versión editada se reproduce en Global Voices como parte de un acuerdo de asociación de contenido.

“¿Cuántos muertos necesita Naciones Unidas para actuar?”, es la etiqueta que Nyi Nyi Aung Htet Naing publicó en su cuenta de Facebook el sábado 27 de febrero por la noche.

Su llamado en la popular red social, para que Naciones Unidas intervenga y ponga fin a la dictadura militar de Myanmar, resultó ser su última publicación.

El domingo por la mañana, este ingeniero de redes de 23 años aplicó el llamado con su propia vida.

Las fuerzas de seguridad de Myanmar lo mató cuando participaba en una protesta contra el régimen militar del país en Hledan, Rangún. Una bala le atravesó el pecho.

Con la muerte de más de una docena de personas, incluida la de Nyi Nyi Aung Htet Naing, las protestas contra el régimen militar se volvieron más sangrientas el domingo 28 de febrero, pues las fuerzas de seguridad dispararon contra los civiles en todo el país.

La escalada de violencia estatal fue un aparente intento de la junta de aterrorizar a la gente de Myanmar, que lleva protestando contra el Ejército desde principios de febrero. Si ese era el objetivo, ha fracasado.

Hubo más manifestantes en las calles durante todo el domingo, a pesar de la presencia de las fuerzas de seguridad, que no dudan en disparar. La estrategia de mano dura sólo sirvió para que la gente de todo el país se uniera más en su oposición a los uniformados, y aumentó la tensión entre el régimen y el pueblo de Myanmar para los próximos días.

El domingo 28 se produjo el mayor número de muertes relacionadas con las protestas en un solo día desde que estallaron las manifestaciones contra el régimen hace tres semanas. Se registraron tiroteos mortales en varios lugares del país, desde Dawei, en el sur profundo del país, hasta Rangún, la mayor ciudad de Myanmar, pasando por el interior de Mandalay y otras áreas.

Las manifestaciones contra el régimen han estallado a diario en Myanmar, tras el golpe militar dado a principios de febrero. Además de denunciar la dictadura militar, los manifestantes también han exigido la liberación de sus líderes democráticamente elegidos, el presidente U Win Myint, la Consejera de Estado, Daw Aung San Suu Kyi, y otros detenidos por el régimen. Antes del último fin de semana de febrero, las protestas ya habían provocado baños de sangre en otras partes del país, como en la capital Naypyitaw y Mandalay, donde cinco personas, incluido un muchacho de 16 años, murieron por disparos de la policía antidisturbios y los soldados la semana anterior.

El domingo, las personas salieron a la calle en respuesta al llamado de los manifestantes a unirse a la segunda huelga general de Myanmar contra el régimen. Además coincidió con la petición de solidaridad de los activistas demócratas a la Alianza del Té con Leche, coalición informal en línea de activistas, principalmente de Tailandia, China y Hong Kong, que utilizan la etiqueta #MilkTeaAlliance (Alianza del Té con Leche). El nombre de la coalición hace referencia a la variedad de té con leche que se consume en toda la región. Se opone a la creciente influencia de China.

En Rangún, la policía antidisturbios y los soldados persiguieron a los manifestantes desde la mañana, y mataron al menos a cuatro personas. Según el jefe del servicio de emergencia de un hospital general gubernamental de Rangún, tres murieron por disparos en la cabeza y el abdomen.

Out of 19 wounded people we have treated today, 15 were hit with live bullets. Two are in critical condition as they were hit in the throat and abdomen.

De las 19 personas que atendimos hoy, 15 fueron alcanzados por balas. Dos están en estado crítico ya que las golpearon en la garganta y el abdomen.

Carga de policía antidisturbios y soldados en Mandalay, 28 de febrero/The Irrawaddy

Una columna de protesta formada por médicos, enfermeras, estudiantes de las universidades de medicina, farmacia y paramédica de Rangún fue atacada por la policía antidisturbios y soldados en el municipio de la ciudad de Yankin. De los miles de manifestantes, 211 fueron detenidos y otros sufrieron luxaciones de hombro o lesiones en el cráneo por golpes con porras. Los detenidos fueron liberados por la tarde, después de verse obligados a firmar un documento en el que declaraban que no volverían a participar en las protestas.

Entre los detenidos había un médico de 30 años, que contó su historia:

They just directly charged on us. Not even bothering to warn us to disperse.

Simplemente cargaron directamente sobre nosotros. Ni siquiera se molestaron en advertirnos que nos dispersáramos.

A otra estudiante de medicina de segundo año, que se identificó como Wendy, la golpearon en la cabeza con una porra. Todo lo que recordaba era que su bata blanca de guardia se volvió repentinamente roja con su sangre.

I was too scared to feel the pain at the time.

Estaba demasiado asustada para sentir el dolor en ese momento..

En Dawei, en la región de Tanintharyi, al sur profundo del país, los muertos y heridos llegaron por la mañana.

Al menos cuatro personas murieron por disparos y unas 40 resultaron heridas en un violento asalto de la policía antidisturbios contra manifestantes antigolpistas.

A mediodía, un motociclista murió a causa de un disparo en la cabeza de la policía durante la represión de una protesta en Mandalay. Hubo varios heridos por balas, incluido un joven voluntario que ayudaba a los manifestantes. Por la noche, una mujer que caminaba por la calle recibió un disparo en la cabeza y murió en el acto.

Al igual que sus homólogos de Rangún, los manifestantes de Mandalay adoptaron enfoques más defensivos cuando se enfrentaron a las fuerzas de seguridad. Equipados con cascos, lentes y máscaras de gas, levantaron barricadas con todo lo que pudieron encontrar para mantener alejados a los policías antidisturbios y a los soldados. Algunos valientes se armaron con raquetas para devolver a las fuerzas de seguridad los botes de gas lacrimógeno que volaban, mientras que otros se limitaron a utilizar mantas húmedas para tapar los botes humeantes cuando caían.

También se registraron muertes, lesiones y detenciones relacionadas con las protestas en las regiones de Bago y Magwe.

A pesar de utilizar balas, granadas de aturdimiento y gases lacrimógenos, la Policía no logró dispersar a los manifestantes que participaban en una huelga general en todo el país contra el régimen militar el domingo 28 de febrero.

Sin dejarse intimidar por los disparos, los manifestantes de todo el país se reorganizaron y continuaron sus marchas y plantones por la tarde. Aparentemente perturbados y enfadados por la muerte de sus compañeros de protesta, gritaron consignas contra el régimen con más fuerza que los otros días.

Sithu Aung, estudiante de 22 años de la Universidad Tecnológica que se unió a la protesta simplemente por oponerse a la dictadura, dijo que también temía la pérdida de su futuro si Myanmar volvía a quedar aislado de la comunidad internacional bajo el régimen debido a las sanciones.

If we don’t resist out of fear, we would be enslaved by them. I believe others will move the protest ahead even if I am taken down.

Si no resistimos por miedo, terminarán esclavizándonos. Creo que otros sacarán adelante la protesta aunque me quiten a mí.

Liberen a los detenidos arbitrariamente. Nos levantamos por los derechos humanos. Manifestantes contra el régimen militar en Rangún, 28 de febrero/ The Irrawaddy.

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