Detienen plan para permitir tala en rico bosque de Ebo, pero la zona sigue siendo vulnerable

Vista de las colinas del bosque de Ebo, enero de 2021. Foto de Ekonde Daniel, usada con autorización.

El bosque de Ebo de Camerún es una zona de diversidad biológica donde vive una abundante selección de flora y primates en peligro de extinción, incluida la única población de chimpancés en el mundo que puede romper nueces y extraer termitas con herramientas.

En julio de 2020, el Gobierno de Camerún designó las 141 706 hectáreas del bosque de Ebo como Unidad de Gestión Forestal y aprobó una concesión de tala en la zona. En agosto de 2020, para alivio de los conservacionistas que se habían opuesto al plan, el Gobierno dio marcha atrás en la decisión, y emitió un decreto que afirmaba que el plan para permitir la tala quedaba suspendido.

La decisión agradó a muchos habitantes de la zona también.

“Si [el Gobierno] concluye la toma del bosque sin hablar con nosotros, iremos al bosque y nos rebelaremos“, me dijo el jefe Dekath Moise Nguile. “Haremos lo que está ocurriendo en Bamenda”, agregó en referencia a un pueblo en la turbulenta región norte de Camerún.

‘Nuestros padres están enterrados aquí!’

Me uní al jefe local Nguile para una visita al bosque de Ebo, a unas seis horas de Douala, la capital económica de Camerún.

“Acá tienes Here árboles, gorilas y chimpancés. Nuestros padres están enterrados aquí. Es la guerra lo que nos trajo aquí”, dijo Nguile en referencia al asentamiento donde viven los habitantes de su aldea y donde tiene su hogar. “Tenemos nuestros lugares sagrados ahí, a donde vamos a rezar cuando tenemos problemas”.

Jefe Dekath Nguile se reúne con mujer de la tribu en la aldea a su llegada de Duala, capital económica de Camerún. Imagen de Ekonde Daniel, usada con autorización.

El viaje en que acompañé a Nguile es uno de los muchos que hace con frecuencia al bosque, donde también está su aldea ancestral, una de las 40 comunidades en la zona.

Al llegar a una comunidad, nos reunimos con el jefe Emmanuel Belema, jefe de la comunidad, que dispuso granos de cacao frente a su casa en el límite del bosque Ebo. Belema conoció por radio la decisión adoptada en julio de 2020 de abrir el bosque a la tala. La radio es su única conexión con el mundo exterior.

Jefe Emmanuel Belema dispone granos de cacao frente a su casa. Imagen de Ekonde Daniel, usada con autorización.

“Estamos esperando al Gobierno. Antes de explotar el bosque deberían decirnos qué nos darán. Si no hay nada para ayudarnos, entonces no sabemos cómo les responderemos”, me dijo Belema.

Belema cree que las élites de su aldea que ahora viven “en las grandes ciudades de Duala y Yaundé” son quienes negocian con el Gobierno para que el bosque se tale para uso industrial. “Pero somos los guardianes de este bosque”, dijo e hizo una pausa. “Nos preocupa. No estaremos felices si esto ocurre”.

Minería de oro o tala, desde hace tiempo las concesionarias han enfrentado oposición de los habitantes a sus zonas de explotación. En parte, esto es porque nunca se han cumplido las promesas de gestión sostenible ni la construcción de comodidades. Además está la presunta toma de tierras y la contaminación del grupo empresarial francés Bolloré en la región Littoral de Camerún, y constantes enfrentamientos entre mineros chinos y lugareños de la región aurífera del este.

Como Nguile, la zona donde vive Belema no es su asentamiento original. Se reubicaron en la zona, que alberga a una comunidad de unas 200 personas, por una guerra de guerrillas hace 50 años.

El clan de Nguile estuvo entre las víctimas de retiro forzado en la década de 1960, cuando el Gobierno de Camerún combatía al brazo rebelde del partido político Unión de Poblaciones de Camerún (UPC). Como los miembros de UPC se ocultaban en los matorrales para sus operativos de ataque y fuga, el Estado evacuó a los nativos de la zona.

Lugar de asombrosa biodiversidad

En enero de 2021, había más de 200 personas en los límites del bosque de Ebo. Imagen de Ekonde Daniel, usada con autorización.

En febrero, hablé por teléfono con el doctor Ekwoge Abwe, investigador de la Alianza para la Vida Silvestre del Zoológico de San Diego para el bosque de Ebo. “Ebo está considerado un importante tramo de bosque en la zona de biodiversidad del golfo de Guinea”, me dijo.

Abwe estuvo trabajando en el bosque desde 2004. En 2005, él y 13 personas más de una estación de investigación permanente en Ebo observaron y registraron una gran población de chimpancés de Camerún y Nigeria en el bosque. Se considera que los chimpancés como los “más amenazados, solamente quedan entre 3500 y 9000 animales en la bosque”.

Abwe me dijo que en Ebo viven cerca de mil primates, o 1/9 de la población mundial total. Pero el investigador señala que lo más peculiar sobre los chimpancés en Ebo es que “son los únicos chimpancés que rompen nueces con herramientas y pescan termitas con herramientas”.

“Otras poblaciones hacen una sola de estas acciones, pero los de Ebo hacen ambas cosas lo que convierte al bosque en una zona realmente única”, dijo Abwe, y también señala que desde 2005, se han descubierto 28 nuevas plantas que son “endémicas del bosque”.

Pese a su rica biota y a que tiene 35 millones de toneladas de carbono, el Gobierno de Camerún ha dado largas a la designación de la zona como parque nacional, petición que los conservacionistas están haciendo desde 2005.

“Estas son algunas razones que estamos planteando al Gobierno”, me dijo Abwe. En vez de talar en la zona, debemos pensar en otras maneras de generar ingresos alternativos y sostenibles para las comunidades locales”.

Pero el aumento de las inversiones madereras en Camerún, sector antes dominado por europeos y ahora con dominio de empresas chinas no garantizan la seguridad de Ebo, sobre todo por la importancia de la producción maderera para la economía de Camerún.

En julio de 2020, casi cuando se dio el anuncio inicial, el ministro de Bosques y Vida Silvestre de Camerún dijo que el país ya ha preservado más del doble del 12 % de bosque que pide Naciones Unidas, y que no se iban a cortar todos los árboles de Ebo. El 25 de febrero, visité el Ministerio de Bosques y Vida Silvestre de Camerún para averiguar si había opción de que el busque se abriera para tala industrial en el futuro, pero encontré que nadie quería que se registraran sus declaraciones.

Aunque el Gobierno suspendió el plan de tala, aún debe decir algo. “Estas personas [las concesionarias], a quienes llamo buitres, siguen buscando cómo cortarlo”, dijo Abwe.

Hasta que se designe a Ebo como zona protegida, el bosque sigue siendo un objetivo para quienes quieren explotar sus ofertas.

Boris Karloff Batata colaboró con este artículo. 

Nota editorial: El 11 de marzo de 2021, actualizamos el artículo para reflejar el nuevo nombre de la Alianza para la Vida Silvestre del Zoológico de San Diego (antes, Programa de África Central del Zoológico de San Diego). También aclaramos que el doctor  Abwe y otras 13 personas, que trabajaban desde una estación de observación permanente de investigación en el bosque de Ebo, registraron (no descubrieron) una enorme población de primates silvestres.

Este reportaje se ha realizado con fondos de CIVICUS coordinados por la Universidad de Witwatersrand en Johannesburgo a través de la Conferencia de Periodismo de Investigación Africano (AIJC)

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