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En su lucha contra Rusia, Ucrania coquetea con la censura de Internet «a la rusa»

Una nueva ley ucraniana permitirá supuestamente al gobierno cerrar medios y bloquear webs sin orden judicial. Imagen compuesta por la autora

Una nueva ley ucraniana permitirá supuestamente al gobierno cerrar medios y bloquear webs sin orden judicial. Imagen compuesta por la autora.

En Ucrania, un nuevo proyecto de ley amenaza con dar poder al gobierno para que pueda cerrar medios de comunicación y bloquear cualquier web en nombre de la seguridad nacional. La ley, que ya ha obtenido media sanción en el parlamento, ha indignado a periodistas locales, figuras de la sociedad civil y a la comunidad internacional. Las protestas llegaron a tal punto que los diputados acordaron eliminar y suavizar la mayor parte de las medidas de censura, pero propusieron trasladarlas a otras leyes sobre comunicaciones ya existentes para conseguir cierto nivel de control sobre los medios disidentes.

Es bien conocida la implacable campaña de Rusia para restringir la libertad de los medios e introducir controles exhaustivos sobre Internet, y parece que Ucrania le alcanzará pronto. El gobierno ucraniano, que ha sufrido la dominación rusa de la prensa en el este, pretende utilizar la nueva ley «Sobre sanciones» para reprimir a los sitios web de noticias más díscolos que presuntamente socavan los esfuerzos defensivos del país.

La ley (en su forma inicial) daba al presidente y al Consejo de Defensa y Seguridad Nacional poderes extraordinarios para proteger los intereses y la seguridad de Ucrania. Bajo esta ley, las autoridades tendrían derecho a bloquear o a cerrar cualquier sitio web o emisora de televisión o radio sin necesidad de una orden judicial. Cualquier tipo de labor mediática o empresarial, incluyendo la actividad en Internet, estaría expuesta a restricciones o suspensión. La ley permitiría al estado sancionar a organizaciones y personas particulares, nacionales o extranjeras.

Tras la aprobación de la primera lectura de la ley por el parlamento, los periodistas fueron los primeros en expresar su asombro e indignación. La reportera de Hromadske TV Nastya Stanko no tardó en hacer comparaciones con el anterior presidente de Ucrania, Víktor Yanukóvich:

Ley 4553a. Ni siquiera Yanukóvich consiguió sacar adelante cosas como esta.

Ian Bateson, un nuevo periodista de la web de noticias ucraniana en inglés KyivPost, fue uno de los muchos que vieron siniestros paralelismos con lo que Rusia está haciendo a sus propios medios:

Copian la lista negra rusa de Internet. Ucrania aprueba ley que amenaza la libertad de expresión

Numerosas organizaciones internacionales defensoras de la libertad de prensa tachan la ley de «draconiana» y de ser un «importante retroceso para la libertad de información en Ucrania», y los activistas de los medios locales se hacen eco de estas críticas. Los sindicatos ucranianos de periodistas han condenado la iniciativa, acusando al gobierno de explotar la preocupación por la seguridad nacional con el fin de introducir la censura. Oksana Romanyuk, director del Instituto de Información de Masas, argumenta que la ley está hecha con buena intención, pero podría tener consecuencias peligrosas:

У ВР щойно прийняли у першому читанні відверто сирий законопроект 4453а – стосовно санкцій. Мета благородна, давно пора була, так? АЛЕ, прикриваючись цією метою нам навязують ту ж саму януковську диктатуру – згідно цього законопроекту, президент або РНБО можуть просто своїм рішенням обмежити або заборонити діяльність будь-якого ЗМІ в Україні. Ось так, без рішення суду, без визначення якихось рамок чи чітких категорій.

El parlamento acaba de aprobar en primera lectura el incompleto proyecto de ley 4453a sobre sanciones. El objetivo parece noble, tendrían que haberlo hecho antes, ¿no? PERO oculto tras este objetivo, nos están imponiendo una dictadura al estilo Yanukóvich: según la ley, el presidente o el CDSN pueden decidir limitar la actividad de cualquier medio en Ucrania. Tal cual, sin orden judicial, límites definidos ni categorías claras.

Otros se quejan de que las sanciones, que evidentemente tienen por objeto silenciar voces hostiles radicadas fuera de Ucrania, en realidad limitan los derechos y libertades de los propios ciudadanos ucranianos. Viktoria Syumar, antigua subsecretaria del Consejo de Defensa y Seguridad Nacional, declaró que la ley concede poderes excesivos y haría que Ucrania se pareciera más a Rusia:

Это приведет, к сожалению, к плохим последствиям. Если принять формулу, что мы любого, кто посмеет критиковать власть, будем закрывать, простите, нас это приведет в Россию.

Lamentablemente, esto tendrá graves consecuencias. Si aceptamos la fórmula de que podemos clausurar a cualquiera que se atreva a criticar a las autoridades, lo siento, pero esto nos lleva a Rusia.

Syumar reconoce que es poco probable que la ley se aplique de forma generalizada, si al final se aprueba. Previsiblemente, las autoridades impondrán las nuevas normas de manera selectiva, publicitando casos concretos para atemorizar al gran público.

Принятие такой нормы совершенно не означает ее использование, но означает вполне конкретный намек собственникам СМИ в случае их неподдержки государственной линии в тяжелый для страны период.

Adoptar una legislación así no implica necesariamente que se utilice, pero para los propietarios de medios de comunicación es un claro indicio de lo que podría sucederles si deciden no apoyar la línea marcada por el estado en periodos difíciles para el país.

Ucrania ha hecho un esfuerzo hercúleo, por decirlo suavemente, en la guerra de información contra Rusia, lo que muestra bien a las claras los motivos de Kiev para multiplicar el control sobre los medios y creadores de opinión ucranianos. ¿Es esto excusa para la aparente decisión de copiar la represión que impone Rusia a Internet y a la libertad de prensa? Hacer listas negras de webs de noticias, bloquear blogueros críticos y cuentas de delatores acusándoles de «extremismo» o clausurar programas de televisión independientes es la norma en Rusia. Y pronto podría serlo en Ucrania.

Ucrania, por su parte, se jacta de poseer una sociedad civil más vibrante que Rusia, en la que muchos de los activistas todavía se sienten indignados tras las protestas de Euromaidan y las lentas investigaciones anticorrupción que les sucedieron.

El nuevo proyecto de ley de Ucrania ha hecho recordar la ley antiprotesta que aprobó un mal aconsejado  Yanukóvich en enero de 2014, que también remedaba las opresivas normativas y restricciones legales ideadas por Rusia. La administración echó atrás la ley anti-protesta menos de dos semanas después de aprobarla, pero el daño político al régimen de Yanukóvich era ya irreparable.

En lo que claramente es una rápida reacción a la indignación de los medios y la sociedad civil, el diputado Mykola Tomenko, jefe del comité parlamentario para la libertad de expresión, dijo a la prensa que se estaba trabajando para excluir del borrador las normas de censura a los medios. Reconociendo que las medidas son poco democráticas, el comité propuso que en su lugar se modificaran las leyes existentes sobre medios de comunicación para permitir sancionar a las agencias que hagan apología del separatismo y del terrorismo.

Las enmiendas a estas leyes seguirían simplificando la imposición de prohibiciones y limitaciones a la actividad de los medios. En el caso de las cadenas de televisión, el Consejo de Defensa y Seguridad Nacional consideraría los hechos durante tres días, y después bloquearía temporalmente la emisora mientras llevan el asunto a los tribunales. El tribunal tendría también hasta tres días para tomar una decisión sobre la prohibición definitiva. En el caso de la prensa, se aplicaría un proceso similar, pero serían el Comité de Estado para Televisión y Radio o el Ministerio de Justicia los que procesarían a los infractores.

El Parlamento ucraniano ha aprobado una ley de seguridad nacional que ha perdido buena parte de su ímpetu. Pero aunque estas enmiendas puedan parecer mejoras, las partes ligeramente menos severas se han reubicado en otras leyes, y siguen teniendo el propósito de facilitar la clausura de medios de comunicación molestos.

Con Ucrania en pie de guerra y muchos ucranianos dudando de la capacidad del nuevo gobierno para cumplir sus promesas de transparencia y gobierno democrático, la administración ucraniana se enfrenta a un escrutinio más puntilloso cada vez que intenta imponer normativas restrictivas a Internet y a los medios de comunicación. Las autoridades de Kiev se ven entre la obligación de apaciguar las exigencias occidentales de una mayor libertad de prensa y el deber de resistir simultáneamente la arremetida rusa en el este y en las ondas.

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