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Los EAU han evitado una ‘Primavera Árabe’ reprimiendo sistemáticamente el discurso crítico

Behind the UAE's glitzy skycrapers, lies a dark reality: gross human rights violations. Photo by L Constantino via Wikimedia (CC BY-SA 4.0)

Detrás de los deslumbrantes rascacielos de los EAU se esconde una oscura realidad de violaciones de derechos humanos. Foto por L. Constantino vía Wikimedia (CC BY-SA 4.0).

Hace tres años, el gobierno de los EAU procesó en masa a 94 activistas y críticos del gobierno que exigían reformas en los Emiratos.

Desde entonces, no ha habido un levantamiento al estilo de la Primavera Árabe. Ni manifestaciones contra el gobierno que hayan estado a punto de derrocar al régimen gobernante. Sin embargo, la represión estatal contra los defensores de derechos humanos y periodistas no ha cesado.

Arrestos, desapariciones forzadas, torturas, juicios injustos, deportaciones, y revocación de la ciudadanía son algunas de las tácticas que las autoridades de los Emiratos despliegan con regularidad para silenciar las voces disidentes y asegurarse de que no se produce ningún levantamiento dentro de sus propias fronteras.

A mediados de setiembre, Amina Abdouli, de 33 años, compareció ante el Tribunal Supremo Federal bajo cargos relacionados con sus actividades en Twitter. Según Amnistía Internacional, está acusada de:

…creating and running two Twitter accounts and publishing information with the aims of inciting hatred against the State and disturbing public order; mocking and damaging the reputation of State institutions; publishing false information about Saudi Arabia and making derogatory remarks about an Egyptian official with the aim of endangering the State’s relations with Saudi Arabia and Egypt…

…crear y administrar dos cuentas de Twitter y publicar información con el fin de incitar al odio al Estado y alterar el orden público, ridiculizar y dañar la reputación de las instituciones del Estado, publicar información falsa sobre Arabia Saudita y hacer observaciones despectivas sobre un funcionario egipcio con el fin de poner en peligro la relación del Estado con Arabia Saudita y Egipto.

Integrar la represión en el sistema

Estas prácticas han surgido junto con cambios a la legislación que permiten la persecución generalizada y sin ningún tipo de control de quienes critican al Estado en línea. En el 2012 el gobierno de los EAU modificó la ley de delitos informáticos del 2006 del país, introduciendo duros castigos por actos legítimos de libertad de expresión. La ley prevé penas de cárcel y multas para quienes publiquen en línea noticias, caricaturas e imágenes que “puedan poner en peligro la seguridad nacional y los intereses superiores del Estado o afecten al orden público” (artículo 28), y los contenidos considerados “perjudiciales” para “la reputación, prestigio o categoría del Estado o cualquiera de sus instituciones o su presidente, vicepresidente, cualquiera de los gobernantes de los Emiratos, sus príncipes herederos, o los representantes de los gobernantes de los Emiratos, la bandera del Estado, la paz nacional, su logotipo, himno nacional o cualquiera de sus símbolos” (artículo 29).

Quienes hagan llamamientos a “derrocar, cambiar el sistema de gobierno del Estado, hacerse con el poder o alterar las disposiciones de la Constitución o las leyes aplicables en el país, o a oponerse a los principios básicos que constituyen las bases del sistema de gobierno del Estado” se arriesgan a ser condenados a cadena perpetua en virtud del artículo 30 de la ley.

El uso de VPN para eludir las restricciones gubernamentales y participar en actividades no permitidas por la ley de delitos informáticos del país es un delito que se castiga con pena de prisión y hasta 545.000 dólares.

Se utilizan leyes ambiguas para reprimir la disidencia política, acosar a periodistas, bloquear sitios de Internet de forma arbitraria y hostigar a activistas

Estas políticas llegan junto con una variedad de reformas normativas que afectan a las empresas privadas en línea cuyos servicios incluyen mensajería y publicación de contenido exclusivo, facilitando a las autoridades el procesamiento de individuos por sus actividades en línea y limitando la capacidad de los ciudadanos de utilizar estas plataformas de forma privada.

El juicio #UAE94 

El 2 de julio del 2013, la Sala de Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Federal de Abu Dabi declaró culpables a 69 de los acusados y los condenó a penas de cárcel de entre siete y quince años. De acuerdo con la legislación emiratí, no es posible recurrir las sentencias de la Sala de Seguridad del Estado.

La Campaña Internacional por la Libertad en los EAU explica el juicio en el siguiente vídeo:

La Comisión Internacional de Juristas y otros grupos de derechos humanos criticaron el juicio por no “cumplir las normas de imparcialidad reconocidas internacionalmente”.

Familias acosadas

Algunos de los efectos más notables de esta represión se manifiestan entre las familias. Los familiares de los detractores del gobierno sufren habitualmente las consecuencias de las actividades en línea de los miembros de su familia.

Amina Abdouli no es la única persona de su familia sometida a juicio este mes. Su hermano Mosaab Abdouli también será sometido a juicio por supuestamente unirse al grupo rebelde armado Ahrar al-Sham en Siria, una acusación que él ha negado con anterioridad. El padre de Amina y Mosaab, Mohammed al-Abdouli, era el líder del prohibido Partido de la Umma de Emiratos y fue arrestado en el 2005 y detenido sin juicio durante dos años. En el 2013 murió luchando junto al grupo armado Ahrar al-Sham en Siria.

El 30 de mayo del 2016, su hermana de 18 años Moza Abdouli fue absuelta de las acusaciones de “insultar a los EAU, sus líderes y sus instituciones” por tuits que publicó en marzo del 2015, cuando era menor de edad y estaba en duelo por la muerte de su padre.

El caso de la familia al-Abdouli no es único. El año pasado, tres hermanas fueron sometidas a desaparición forzada por las autoridades y pasaron tres meses en detención secreta por hacer campaña en Twitter en apoyo de su hermano encarcelado, un preso de conciencia condenado en el juicio de UAE94.

Osama al-Najjar actualmente cumple una pena de cárcel de tres años por tuitear sobre los malos tratos a los que ha sido sometido su padre en prisión, también condenado en el juicio masivo de los UAE94. Según Amnistía Internacional, al-Najjar fue declarado culpable de una serie de acusaciones, incluyendo “instigar al odio contra el Estado” y “diseñar y administrar un sitio web con información satírica e ideas difamatorias” consideradas perjudiciales para las instituciones de los EAU. Su condena, que fue dictada por la Sala de Seguridad del Estado del Tribunal Supremo Federal en noviembre del 2014, es inapelable.

Sin excepciones para los extranjeros

Dependiente en gran medida de la mano de obra extranjera para mantener e impulsar su crecimiento económico, la población de los EAU se compone de un 81% de extranjeros. Los miembros de esta gran comunidad de expatriados, en su mayoría trabajadores del sudeste de Asia pero entre los que también se encuentran europeos, australianos, estadounidenses y árabes, a menudo tienen problemas con las represivas políticas y leyes del país.

El periodista jordano Tayseer al-Najjar permanece detenido sin juicio desde hace nueve meses. Según Human Rights Watch, las autoridades le interrogaron por un mensaje que publicó en Facebook en julio del 2014 antes de trasladarse a los EAU para trabajar como periodista cultural para el periódico local Dar. En el mensaje, al-Najjar al parecer criticaba las acciones de Israel en la región palestina de Gaza y la destrucción por las autoridades egipcias de los túneles entre Gaza y la península del Sinaí en Egipto.

Y no son solo los activistas y críticos del gobierno quienes deben preocuparse de lo que publican y comentan en Internet, dado que el mero hecho de compartir un enlace o usar palabras malsonantes en WhatsApp podría causar problemas legales a los usuarios. El 28 de julio, las autoridades de Dubai arrestaron a Scott Richards, un ciudadano británico-australiano, por compartir un enlace en Facebook a una organización benéfica que recaudaba dinero para refugiados en Afganistán. Podría ser condenado a un año de cárcel y una multa de 100.000 dírhams emiratíes (18,000 dólares), en virtud de la legislación local que prohíbe recaudar fondos y donar a organizaciones benéficas extranjeras sin la aprobación previa por escrito de las autoridades. El año pasado, una mujer australiana fue multada y deportada por publicar en Facebook una foto que mostraba un coche aparcado en dos plazas de aparcamiento para minusválidos en frente de su piso.

Estos incidentes llevaron al Reino Unido a actualizar recientemente sus recomendaciones de viaje, advirtiendo a sus ciudadanos que no publiquen materiales críticos de individuos, empresas y gobierno mientras se encuentren en los EAU.

Gobierno británico fomenta la represión de la libertad de expresión en los EUA, aconsejando a los viajeros que no publiquen críticas en los medios sociales

Los líderes de los EAU a menudo se jactan de los altos niveles de vida que disfrutan sus ciudadanos y residentes expatriados. El país ocupa el puesto 30º a nivel mundial en el índice de prosperidad del 2015, que clasifica a los países en términos de prosperidad según los ingresos y el nivel de bienestar. El gobierno tiene incluso un Ministerio de la Felicidad, y según una encuesta del 2016, los jóvenes de la región árabe eligieron a los EAU como el “mejor país” para vivir y trabajar por su seguridad, estabilidad y las oportunidades económicas que ofrece. Pero, por el momento, no parece que los activistas y críticos del gobierno disfruten de la felicidad, el bienestar y la seguridad que ofrecen los Emiratos.

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