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“Había niños muriendo por todas partes”: Camarógrafo sirio cuenta la explosión en Al Rashidin que causó más de 100 muertos

Esta foto del periodista sirio Abd Alkader Habak intentando rescatar a un niño de Fua se ha vuelto icónica. Habak habla para Global Voices sobre lo ocurrido. Foto usada con permiso.

El 15 de abril, aproximadamente a las 15:30 hora local, una gran explosión golpeó un convoy de autobuses en Al Rashidin que llevaban a los evacuados de las ciudades sitiadas de Fua y Kefraya.

Según varios informes, un suicida que conducía una furgoneta (azul, según se informa), que se dice transportaba suministros de ayuda, se hizo estallar cerca del convoy. Más de 100 personas murieron en la masacre, según los Cascos Blancos, grupo de defensa civil que opera en áreas controladas por los rebeldes.

Los equipos de Defensa Civil Siria pudieron recuperar más de 100 cadáveres y atender a 55 heridos tras el ataque con coche bomba contra los desplazados en el punto de intercambio en Rashdien.

La mayoría de las víctimas eran de Fua y Kefraya, e incluían a 68 niños, según el Observatorio Sirio por los Derechos Humanos (SOHR). Entre las víctimas también se encontraban entre seis y nueve personas de la ciudad de Zabadani y una persona de la ciudad de Madaya, que habían ido a recibir a sus familiares en los autobuses. También se informa de la muerte de varios rebeldes que hacían guardia en el convoy.

Entre los muchos que intentaron socorrer a los heridos estaba Abd Alkader Habak. Habak es un camarógrafo de 23 años de Idlib que pasó cuatro años en el este de Alepo y fue testigo del brutal asedio por parte del régimen sirio que desencadenó finalmente en la caída de Alepo en diciembre de 2016.

Explicó a Global Voices que había ido a Al Rashidin para documentar la evacuación. Él y sus colegas, otros activistas de medios y periodistas, habían estado esperando en Al Rashidin durante dos días antes de la llegada del convoy.

Pero Habak se encontró en medio de una escena de masacre. Su intento de rescatar a un niño de Fua fue ampliamente difundido en medios sociales. Ahmad Al Khatib, periodista de Alepo, volvió a publicar sus fotos con el siguiente mensaje:

Nuestra humanidad y nuestra revolución son mayores y más fuertes que el terror de Assad, más grandes que sus crímenes, más fuertes que el odio.

En una entrevista, Habak describió el momento de la explosión (por medio de mensajes de voz – traducción del autor):

One of the groups was distributing chips and sweets to the children. I was nearby, taking photos. I went to say hi to a colleague who was on the other side of the road when it happened. I don't remember what I felt at first but I found myself flying and then falling hard on the ground. I didn't know what was happening or what to do. Was it the regime? But then I remembered that it was not possible. We were used to the regime's airstrikes but we heard no planes above us.

I then stood up and picked up my camera. I ran around and found my camera on the ground. I then saw a child, or what looked like a child, and I ran towards him to try and remove him from here. I tried to take photos but it was very hard. Civilians from Fua and Kefraya that survived got out of their buses and started running as fast as they could. I saw about 30 Tahrir Al Sham militants as well as from Ahrar Al Sham killed and it was Ahrar Al Sham that was responsible for the security of the convoy. It was a very difficult scene. Children were dying everywhere. I saw members of the Syrian Arab Red Crescent fleeing the scene and didn't come back until it was too late.

So me and my colleagues told ourselves that we had no other choice but to remove our cameras and to help the people ourselves. We started helping children. Every injured we saw we'd help them get to safety. People that we thought weren't in immediate danger we would leave them and go to those we thought were about to die. The majority of the injured I saw were children because the explosion happened right next to the group that was distributing chips and sweets.

It was very difficult to watch. We would remove the injured but couldn't do much before the ambulances arrived. Civil society groups sent ambulances and they took a while to arrive. One harrowing scene I saw was a child on the floor with his face covered, so I ran to him but someone else stopped me and told me that the child is dead. I go anyway and see that the child is breathing but with great difficulty. I take the child and I run to the first ambulance I see, I put him in the car and told the driver to go immediately. The child was dying but held my hand and didn't let go. It was very difficult. I can't describe it.

Uno de los grupos estaba distribuyendo patatas fritas y dulces entre los niños. Yo estaba cerca, tomando fotos. Fui a saludar a un colega que estaba al otro lado de la carretera cuando sucedió. No recuerdo lo que sentí al principio, pero me encontré volando y luego caí con fuerza sobre el suelo. No sabía qué estaba pasando ni qué hacer. ¿Era el régimen? Pero entonces recordé que no era posible. Estábamos acostumbrados a los ataques aéreos del régimen, pero no escuchamos aviones sobre nosotros.

Entonces me levanté y tomé mi cámara. Corrí y encontré mi cámara en el suelo. Entonces vi a un niño, o lo que parecía un niño, y corrí hacia él para tratar de sacarlo de allí. Traté de tomar fotos pero fue muy difícil. Los civiles de Fua y Kefraya que sobrevivieron salieron de sus autobuses y empezaron a correr tan rápido como pudieron. Vi a cerca de 30 militantes muerto de Tahrir Al Sham y de Ahrar Al Sham, y era Ahrar Al Sham los responsables de la seguridad del convoy. Fue una escena muy difícil. Había niños muriendo por todas partes. Vi a miembros de la Media Luna Roja Árabe Siria huyendo de la escena y no volver hasta que ya era demasiado tarde.

Así que yo y mis colegas nos dijimos que no había otra más que dejar nuestras cámaras y ayudar a la gente nosotros mismos. Empezamos a ayudar a los niños. Cada vez que veíamos un herido, intentábamos sacarlo a un lugar seguro. Dejábamos a quienes creíamos que no estaban en peligro inmediato e íbamos a por los que pensábamos que iban a morir. La mayoría de los heridos que vi eran niños porque la explosión ocurrió justo al lado del grupo que estaba distribuyendo patatas y dulces.

Era muy difícil ver eso. Sacamos a los heridos, pero no pudimos hacer mucho antes de que llegaran las ambulancias. Grupos de la sociedad civil enviaron ambulancias y tardaron un tiempo en llegar. Una escena desgarradora que vi fue un niño en el suelo con la cara cubierta, así que corrí hacia él, pero alguien me detuvo y me dijo que el niño estaba muerto. Fui de todos modos y vi que el niño respiraba pero con gran dificultad. Tomé al niño y corrí hacia la primera ambulancia que vi, lo metí en el vehículo y le dije al chofer que se fuera inmediatamente. El niño se estaba muriendo, pero me tomó la mano y no la soltó. Fue muy difícil. No puedo describirlo.

Habak también fue entrevistado por Channel 4 de Reino Unido, que incluyó lo que filmó:

Esto es lo que ocurrió y esto es lo que vi con mis propios ojos.

Una masacre ampliamente condenada

Hasta este momento nadie ha proclamado la responsabilidad por el ataque. Dos grupos rebeldes, Ahrar Al Sham y Sham Legion, han señalado al gobierno de Assad, que a su vez culpó a “un terrorista que conducía un automóvil y se hizo estallar”, según el medio afín al régimen Damascus Now. El medio prorebelde Arabi 21 también informó que había sido alguien conduciendo un auto y culpó al régimen de estar detrás de la violencia.

Ahrar Al Sham ha anunciado una “investigación” y su voluntad de “trabajar conjuntamente con cualquier organismo internacional independiente”, según Muhammad Abu Zeid, portavoz oficial del grupo. Mientras tanto, se dice que los canales de ISIS habrían celebrado el ataque.

Como muchos periodistas de la oposición estaban en la escena, imágenes y videos de la masacre fueron rápidamente publicados y difundidos en los medios sociales, lo que generó gran indignación más allá de líneas políticas, incluso algunos lo compararon con el ataque químico en Khan Sheikhoun, a manos de los rebeldes, el 4 de abril de 2017. La evidencia señala al régimen de Assad como la mano detrás de ese ataque, que se dice fue el 175º de este tipo desde 2011.

Leila Al Shami, coautora de “Burning Country: Syrians in Revolution and War” y colaboradora de Global Voices, observó tras la noticia de la explosión:

Cada día trae más atrocidades, más sufrimiento en Siria.

Otros eligieron difundir las imágenes de los sirios, tanto civiles como rebeldes, intentando rescatar a los heridos:

Los Cascos Blancos y la Media Luna Roja Árabe Siria trabajando mano a mano tras el horrible ataque.

Miembro de la oposición (humano) que corre a ayudar a una mujer de Kefraya, no dijo “ella es chiíta, que se muera”. Corre a ayudar como si fuera su madre.

Otro activista de medios (terrorista a los ojos del mundo) corre a salvar a varios niños que han resultado heridos por el coche bomba de Assad.

Un símbolo: la Defensa Civil, ayudando a una mujer mayor de Fua / Kefraya tras la bomba de hoy en el oeste de Alepo.

Activista de medios de la oposición corre con un niño herido por el coche bomba de Assad hoy en el oeste de Alepo. Aquel que mató a los niños en Khan Sheikhun hizo esto.

Revolución popular, no guerra sectaria.

Algunos de los heridos fueron atendidos en un hospital de campaña en Idlib, controlada por los rebeldes, como muestra este informe de la Agencia de Noticias Qasioun:

El muy controvertido acuerdo de las ‘Cuatro Ciudades’

La evacuación fue parte del acuerdo de las “Cuatro Ciudades” negociado entre Irán y Qatar, destinado a aliviar el sufrimiento en cuatro ciudades sitiadas: Fua y Kefraya, asediadas por los rebeldes, y Madaya y Zabani, cerca de Damasco, asediadas por las fuerzas del régimen.

El acuerdo era de naturaleza sectaria. Fua y Kefraya son ciudades de mayoría chiíta, mientras que Madaya y Zabadani son ciudades de mayoría suní. Qatar tomó la “responsabilidad”, vía Ahrar Al Sham, de Madaya y Zabadani, e Irán, a través de Hezbollah, milicia libanesa a favor del régimen, de Fua y Kefraya.

A finales de marzo de 2017, la organización de periodismo sin ánimo de lucro Syria Direct informó sobre algunos detalles del acuerdo:

Under this week’s deal, reportedly brokered by Qatar and Iran, all of the roughly 20,000 residents of Shiite-majority al-Fuaa and Kufraya in Idlib province would be evacuated from the rebel-blockaded, bombarded towns over a 60-day period beginning on April 4.

In exchange, fighters, their families and any residents choosing to leave the regime-blockaded Outer Damascus towns of Zabadani and Madaya, home to a combined 40,000 people, would be permitted to do so.

Bajo el acuerdo de esta semana, supuestamente negociado por Qatar e Irán, en un periodo de unos 60 días, comenzando el 4 de abril, serían evacuados todos los aproximadamente 20.000 habitantes de Fua y Kefraya, ciudades de mayoría chiíta en la provincia de Idlib que han estado sitiadas y bombardeadas por los rebeldes.

A cambio, se permitirá salir a los combatientes, sus familias y todos los habitantes que decidan abandonar Zabadani y Madaya, ciudades asediadas por el régimen en las afueras de Damasco, con una población combinada de 40.000 habitantes.

En particular, parece que ni las Naciones Unidas ni el régimen de Assad desempeñaron un papel importante en las negociaciones. Sin embargo, el acuerdo fue muy controvertido desde el principio, debido a su naturaleza (un intercambio de civiles entre líneas ideológicas o religiosas) y la historia reciente de Siria (en marzo de 2017, la Comisión de Investigación sobre Siria de la ONU describió otro acuerdo entre los rebeldes y el régimen, que condujo a la evacuación de la población restante en la asediado Alepo Oriental, como un crimen de guerra por desplazamiento forzado).

Huelga decir que la masacre en Al Rashidin amenazó el acuerdo de las “Cuatro Ciudades”. Poco después de la explosión, los civiles de Madaya que esperaban ser evacuados publicaron la siguiente declaración donde afirman su condena a la masacre y expresan preocupación por su propia seguridad:

نحن أهالي مدنية مضايا العالقين في كراجات الراموسة الخاضعة لسيطرة قوات نظام الأسد في حلب، من داخل حافلات التهجير القسري التي تقلنا من مدينتنا في ريف دمشق نحو مدينة ادلب شمال سوريا، ندين التفجير الذي استهدف منطقة الراشدين حيث يتجمع أهالي مدينة الفوعة.
ونناشد الأمم المتحدة والصليب الأحمر الدولي، والمنظمات الدولية المعنية، بتأمين الحماية اللازمة لإيصالنا نحو وجهتنا في ادلب، بعد الإحتقان الحاصل اثر التفجير الذي استهدف في منطقة الراشدين.
ونحمل الجهات الراعية لإتفاق المدن الأربعة الذي تم على أساسه إخراجنا من مدينتنا كامل المسؤولية على سلامتنا، خاصة بعد استنفار البلدات الشيعية المحيطة بنا، واستنفار قوات النظام المحيطة بنا.
ونؤكد على أننا ننتظر إتمام الإجراءات منذ أكثر من 15 ساعة بعد رحلة دامت 188 ساعة، وسط ظروف إنسانية سيئة جداً.

Los civiles de Madaya, que estamos atrapados en el puesto de control de Ramouseh bajo el control del régimen de Assad en Alepo, dentro de los autobuses que nos desplazarán forzosamente de Madaya, en la campiña de Damasco, a la ciudad de Idlib en el norte de Siria, condenamos la bomba que ha atentado contra el pueblo de Fua en la zona de Al-Rashidin.

Hacemos un llamamiento a las Naciones Unidas, a la Cruz Roja Internacional y a las organizaciones internacionales pertinentes para que proporcionen la protección necesaria para que lleguemos a nuestro destino final en Idlib, después de la explosión en la zona de Al-Rashidin.

Responsabilizamos de nuestra seguridad a los líderes del acuerdo de las cuatro ciudades, sobre cuya base hemos sido desplazados de nuestra ciudad, especialmente después de la reciente indignación en las ciudades chiítas que nos rodean, así como entre las fuerzas del régimen a nuestro alrededor.

Confirmamos que hemos estado esperando que finalice el proceso durante más de 15 horas, y después de un viaje de 18 horas, en condiciones humanitarias muy pobres.

Por suerte, el convoy de autobuses de Zabadani y Madaya llegó a Idlib, bajo control de los rebeldes, y el convoy de autobuses de Fua y Kefraya llegó sin incidentes al centro de Yibrín para desplazados internos en Alepo.

Los desplazados de Madaya llegaron a Idlib.

Tras el reciente ataque mortal, el resto de los deportados de Fua y Kefraya han llegado a su destino: el centro para desplazados internos de Yibrín.

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