Documental «Mujeres de solaz» genera interés mundial… y una querella contra su director

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Imagen promocional de «Shusenjo», por cortesía de Miki Dezaki, utilizada con autorización.

El proyecto de un estudiante de posgrado que pretende explorar el tema de la esclavitud sexual organizada por las fuerzas japonesas en la Segunda Guerra Mundial ha resultado en un documental que se ha popularizado en Japón y el resto del mundo, y ha originado una demanda judicial, además de un acoso continuado por parte del Gobierno japonés.

«Shusenjo: El principal campo de batalla del debate sobre las mujeres de solaz» es un documental de 2018 realizado por Miki Dezaki. Conversamos el 5 de febrero de 2020, durante la exhibición de la película en el Festival Internacional de Cine de Victoria (VIFF) en Canadá.

«Mi película es un reflejo de cómo se debate actualmente el problema de las ‘mujeres de solaz'», dice Dezaki. «Quería descubrir por qué hay tanta gente que dedica una gran cantidad de tiempo y recursos a hacer desaparecer este tema».

El ejército imperial japonés reclutó o forzó a convertirse en esclavas sexuales a unas 200 000 mujeres de más de diez países ocupados de Asia. Las autoridades militares japonesas dieron a estas mujeres el eufemístico nombre de ianfu (mujeres de solaz). Desde el final de la Segunda Guerra Mundial, este tema ha sido fuente de controversia política.

«El tema de las ‘mujeres de solaz’ ha sido el origen de las llamadas ‘guerras históricas‘ —sobre todo entre Corea del Sur y China— desde la década de 1990, dice Sujin Lee, profesora asistente del departamento de Estudios de Asia-Pacífico en la universidad de Victoria, que patrocinó el estreno de Shusenjo en Canadá, y a quien Global Voices entrevistó en el VIFF.

«Shusenjo (…) documenta meticulosamente puntos de vista opuestos sobre la historia de las ‘mujeres de solaz’ sin juzgarlos ni tomar partido», dice Lee.

Dezaki, natural del estado de Florida, Estados Unidos, viajó en principio a Japón dentro del Programa Japonés de Intercambio y Enseñanza (JET) patrocinado por el Gobierno nipón, a través del cual se asigna a licenciados universitarios de todo el mundo a enseñar inglés en las escuelas.

Mientras participaba en el programa JET, Dezaki abrió un canal de YouTube con el apodo Medama Sensei, que en parte se centraba en temas sociales japoneses. El trabajo de Dezaki atrajo la indeseada atención de la extrema derecha japonesa cuando se viralizó un video en dos partes que exploraba el racismo en Japón.

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El director de Shusenjo, Miki Dezaki, contesta las preguntas del público tras la proyección de su documental en el Festival Internacional de Cine de Victoria, el 15 de febrero de 2020. A la izquierda, Sujin Lee, de la universidad de Victoria. Foto de Nevin Thomson (CC-BY 3.0).

«Los internautas de extrema derecha me acosaban y amenazaban en línea», dice Dezaki. «Incluso llamaban a mi escuela».

Tras dejar Japón, Dezaki pasó un año de monje en un monasterio tailandés, y después volvió a Florida para cuidar a su padre enfermo. Más tarde regresó a Japón, esta vez como estudiante del Programa para Graduados en Estudios Globales de la Universidad Sophia de Tokio.

Después de perfeccionar sus aptitudes para la producción de videos en YouTube, Dezaki decidió crear un documental sobre el problema de las «mujeres de solaz» como proyecto de graduación.

«Es muy distinta la forma en que perciben el tema los japoneses y los coreanos», dice Dezaki. «Pensé que haciendo una película que diera un mayor contexto a este asunto ayudaría a la gente de ambos países a dejar de odiarse».

Shusenjo se centra en las narrativas históricas opuestas sobre el tema de las «mujeres de solaz», y en realidad contiene muy pocos testimonios de las propias mujeres.

En su lugar, el documental de Dezaki presenta una lista de entrevistas sorprendentemente exhaustiva para un proyecto de posgrado, incluidas activistas de derechos humanos y prestigiosos historiadores que trabajan en Japón y Corea del Sur.

Shusenjo yuxtapone estos comentarios sobre hechos reales con los argumentos de una élite de prominentes y notorios «revisionistas» históricos que suelen negar que los militares japoneses obligaran a mujeres a convertirse en esclavas sexuales durante la Segunda Guerra Mundial.

«El público coreano está cansado de oír hablar de las ‘mujeres de solaz’ y el público japonés empieza por no creerse realmente los testimonios de las mujeres», dice Dezaki.

La galería canalla de notables revisionistas está tachonada de estrellas como el autor Kase Hideaki, el periodista Sakurai Yoshiko y el estadounidense Kent Gilbert, personaje mediático que se hizo famoso en Japón por poder hablar un japonés extremadamente correcto en televisión, pero que es más conocido por ser propagandista de la extrema derecha del país.

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Cartel promocional de Shusenjo, por cortesía de Miki Dezaki. Utilizado con autorización.

«Asistía a sus simposios y conferencias, los abordaba, me presentaba como estudiante de posgrado y les preguntaba si les gustaría aparecer en mi documental», dice Dezaki. «Normalmente aceptaban».

Al yuxtaponer a los revisionistas, que a menudo parecen repetir los mismos temas, con historiadores y activistas serios, que proporcionan matices y contexto al asunto, Shusenjo se convierte en un documental convincente.

«Este método ayuda a que el público entienda lo que está en juego en el tema de las ‘mujeres de solaz’ y juzgue cuidadosamente el asunto por su cuenta», dice Sujin Lee, de la universidad de Victoria.

No obstante, después del estreno del documental algunos revisionistas no quedaron contentos con la conclusión de la película y declararon que no sabían que iba a ser una película comercial, dice Dezaki.

«Sus opiniones quedan totalmente reflejadas en la película», dice Dezaki. «Simplemente, se enfrentan con otras opiniones».

Dezaki dice que siempre ha tenido cuidado de asegurarse de que los entrevistados firmaran un acuerdo de consentimiento antes de incluir sus comentarios en el documental, e incluso envió previamente segmentos de las entrevistas a sus protagonistas sin recibir ninguna respuesta negativa. Kent Gilbert, el personaje televisivo famoso por su dominio del japonés, alegó que no entendió el consentimiento porque estaba escrito en japonés.

«Bueno, de todas formas lo firmó, (…) y lo cierto es que su acuerdo estaba escrito en inglés», declaró Dezaki.

Al final, cinco de los revisionistas entrevistados decidieron demandar a Miki Dezaki y a su distribuidora en Japón. El cineasta afirma que la querella es básicamente «una demanda estratégica contra la participación del público» o SLAPP [N. de la T: ver definición en Wikipedia], una querella que todavía permite el sistema legal japonés.

«(Los querellantes) dicen que de alguna forma los engañé para que firmaran el acuerdo, o que no entendieron el formulario de consentimiento», dice Dezaki. «Sus argumentos ante el tribunal son muy confusos y están claramente pensados para hacerme perder el tiempo. El tribunal ya les ha pedido tres veces que aclaren sus reclamaciones».

La demanda también se ha utilizado para disuadir de la distribución del documental de Dezaki. A causa de la querella, el festival de cine de Kawasiki estuvo a punto de cancelar la proyección de Shusenjo hasta que intervino el destacado director japonés Hirokazu Koreeda.

El Gobierno japonés también ha aprovechado la querella para intentar suspender proyecciones del documental en todo el mundo.

«Algunos consulados japoneses han presionado a escuelas para que no exhibieran mi película», dice Dezaki, y añade que los consulados de Lyon (Francia), Hamburgo (Alemania) y Los Ángeles (Estados Unidos) han contactado con algunos centros para advertirles sobre el documental de Dezaki.

Según Dezaki, esta estratagema no suele funcionar, aunque en Japón, estas demandas tienen un efecto fulminante sobre la libertad de expresión.

«Que te demanden es una experiencia desagradable», dice el cineasta. «Nadie quiere que le pase algo así».

Alguno entrevistados también están intentando que la Universidad Sophia revoque el título de grado otorgado a Dezaki.

«Dicen que han enviado 490 piezas informativas (quejándose del documental) a todos y cada uno de los profesores de la Universidad Sophia», afirma Dezaki. «En realidad, dieron una conferencia de prensa apelando al papa, que ha visitado la universidad recientemente».

En ausencia de una amplia distribución que facilite la proyección del documental con público y genere ventas de entradas, Dezaki recorre el mundo exhibiendo Shusenjo en festivales de cine. Actualmente está buscando un distribuidor en Norteamérica.

«Shusenjo no va contra Japón», afirma Dezaki. «Los revisionistas quieren proteger o restituir el honor de Japón, pero en su lugar, están haciendo exactamente lo contrario».

Este es el más reciente avance de Shusenjo:

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