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Activismo y Maternidad en Asia

¿Qué sacrifica una mujer cuando lucha por una causa? ¿Cómo la persecusión a la madre afecta a sus hijos? Este post explora brevemente las vidas de mujeres activistas en Asia que además son madres.

Irene Fernández es una mujer y activista de los derechos humanos en Malasia. Por más de diez años, Irene ha enfrentado una denuncia por difamación criminal (que ahora ha sido archivada) por haber publicado un memorándum en el que le pedía al gobierno malasio que examine las presuntas atrocidades en los campos de migrantes en el país.

Además de ser activista, lo que le llevó a recibir el premio Right Livelihood 2005, Irene es la madre de tres hijos: Camverra Jose Maliamauv, Tania Jo y Katrina Jorene, y otros  hijos adoptivos. Es difícil imaginar que pasa por la mente de una activista como Irene, cuando esta pensando en sus hijos. Durante su sentencia en el juuicio inicial en 2003, se informó que Irene dijo:

Quiero que mis hijos y los hijos de mis compañeros con quienes trabajo como líder de Tenaganita disfruten y vivan en una sociedad pacífica, en donde la gente no tema las medidas del gobierno.

El rol de Irene como madre talvez pueda reflejarse mejor a través de los hijos de su hija Katrina Jorene quien escribió en Micah Mandate (un blog cristiano que busca captar más atención pública):

Celebro a mi madre quien me enseño que siempre debo estar atenta en la vida, y a  ser clara y desesperadamente persistente por todo lo que sea verdadero, justo, real y correcto. Celebro a los incontables héroes que han estado presente en mi vida, especialmente los miembros de mi familia y de Tenaganita (organización al mando de Irene Fernández). Celebro a todos quienes han trabajado silenciosa e incesantemente, y con mucho cuidado durante todos estos años por el bien de los otros.

Aparentemente las enseñanzas de Irene han originado en, al menos un miembro de su familia, el mismo interés activista que ella posee. Ahora Katrina escribe sobre derechos y protección a la minoría.

Desafortunadamente, y a diferencia de Katrina Jorene, Alexander y Kim Aris, hijos de la premio Novel Aung San Suu Kyi, no han tenido la oportunidad de aprender de su madre desde hace una década. La pasión de Suu Kyi por Birmania era tan fuerte que pasó casi catorce años detenida en Yango. Ella decidió quedarse ahí porque temía que la junta militar no la dejáse regresar. Womensphere, un blog hecho por y para mujeres, publica:

El esposo británico (de la Sra. Suu Kyi) Michael Aris era un erudito de Oxford quien murió de cáncer en 1999 a la edad de 53 años. Suu Kyi no pudo ver cuando su esposo estaba muriendo, la junta no quiso darle al británico la visa, y ella temía que no la dejaran regresar a Birmanía si salía a ver a su esposo. Ahora sus hijos están cerca a los 30 años y hasta ahora no los ha podido ver por casi una década.

Poco ha sido escrito sobre o por Alexander o Kim. Sin embargo, en 1991, el hijo mayor de Suu Kyi, Alexander, aceptó el Premio Nobel en Oslo en representación de su madre. Nuevamente, mirando através de los ojos de los hijos, entendemos mejor a Suu Kyi como madre:

No obstante, como su hijo, puedo añadir que personalmente creo que por su propia dedicación y sacrificio personal, mi madre se ha convertido en un símbolo valioso para quienes atraviesan la misma situación en Birmania y debe ser reconocida como tal. Nadie debe subestimar esa situación.

También debemos recordar su solitaria lucha, que tuvo lugar en Rangún y que forma parte de una guerra mucho más grande, una guerra mundial que busca la emancipación del espíritu humano de la tiranía política y supresión psicológica.

Aunque a menudo a mi madre se le describe como disidente político con fines pacíficos en busca de un cambio democrático, debemos recordar que su travesía es puramente espiritual.

Es mi esperanza que pronto mi madre pueda compartir sus sentimientos y pueda hablar directamente y no através de mi.

Mientras tanto, muchas madres activistas en Asia aún enfrentan persecuciones. Por ejemplo, Fan Guijuan, cuya casa se dice que fue demolida como consecuencia del proyecto Shangai World Expo, fue arrestada en Beijing y se le deportó a Shangai, donde fue detenida inmediatamente. En la actualidad su hijo no tiene donde vivir debido a la demolición. Mientras que en las Islas Filipinas, la Dra. Edita Burgos, madre de Jonas Burgos, lucha por la justicia de su hijo activista, de quien se dice está desaparecido. La Dra. Burgos, presidenta de Desaparecidos (Familiares de Desaparecidos buscando justicia) una organización que busca justicia para muchos, dice que su organización es una cicatriz del régimen de Arroyo.

Ahora, en Irán, las madres activistas humanitarias se vienen convirtiendo rapidamente en íconos mundiales de las causas por los derechos humanos. En una protesta de silencio, las “Madres Enlutadas de Irán” son conocidas en Teheran como las “Madres de Laleh” quienes pacíficamente buscan justicia para sus hijos difuntos o encarcelados.

“Una madre será madre hasta el fin de sus días”.

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