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Sirios que huyen de la guerra buscan refugio en Brasil, donde el régimen de Assad cuenta con partidarios poderosos

La bandera brasileña con el emblema de la revolución en el centro. Edición de un bloguero anónimo para Global Voices.

Los sirios que huyen de la guerra civil en su país buscan un lugar en Brasil al que puedan llamar hogar.

Entre el inicio de la revolución siria en 2011 y el año 2015, 3.340 sirios han solicitado asilo en Brasil. De todos, 2.298 obtuvieron el reconocimiento de refugiado.

Los sirios conforman la mayor proporción de refugiados reconocidos en Brasil, que para abril de 2017, ascienden a 9.552 personas. La mayoría ha obtenido condicion de refugiado en los últimos cinco años, cuando el país experimentó un aumento de las solicitudes de asilo (de 966 en 2010 a más de 28.000 en 2015).

Tras un descenso en 2016, con solo hubo unos 10.000 solicitantes, Brasil experimenta otra oleada de refugiados en 2017, siendo esta vez principalmente venezolanos que cruzan la frontera para huir de la crisis económica y política de su país.

La mayoría de los migrantes se benefician de la política «de apertura» de Brasil: todo aquel que solicite asilo en territorio brasileño puede optar a documentos como número de seguridad social, pasaporte e historia laboral, que les permite residir libremente y trabajar de modo legal.

Para los sirios existe una ventaja adicional: la Comisión Nacional para los Refugiados, CONARE, creó en 2013 un visado humanitario especial para los que huyen del conflicto sirio y que se puede obtener en las embajadas brasileñas antes de la salida. Según un informe del LA Times, 8.450 de estos visados fueron expedidos antes de junio de 2016.

En realidad, para muchos, resulta más económico volar a Brasil que formar parte del contrabando de personas en Europa, que también es notablemente peligroso.

Mientras tanto, una nueva ley migratoria, aprobada en mayo de este año, incrementará los derechos de los refugiados y migrantes en Brasil. La nueva ley, que sustituye al «Estatuto del extranjero» de la dictadura militar, permite ahora a los ciudadanos extranjeros participar en actividades políticas, asegura un acceso más sencillo al mundo laborar y regula el derecho de los migrantes a los visados humanitarios.

No obstante, el presidente Temer vetó varias disposiciones de la nueva ley, como la amnistía general a todos los migrantes no documentados.

Refugiados sirios en un antiguo mundo sirio-libanés 
Aproximadamente en 1870, refugiados sirio-libaneses, nacidos en los territorios entonces otomanos que forman parte hoy en día de Siria y Líbano, marcharon a Brasil para escapar de la crisis y la decadencia del Imperio Otomano.

A principios del siglo XX empezaron a abrir comercios en la calle 25 de Marzo (São Paulo), y sentaron los cimientos de lo que se convertiría en la calle comercial más emblemática de la ciudad.

En la década de 1930, organizaron a la comunidad sirio-libanesa alrededor de centros culturales con muchos miembros asociados con médicos y abogados. Estos lazos han continuado hasta el presente.

Un símbolo muy recurrido de esta clase de élite es el conocido Hospital Sirio-Libanés (Hospital Sírio-Libanês). En 2010, el presidente sirio Bashar Al Assad visitó el hospital durante una visita oficial al país y condecoró a su director, el doctor Riad Younis, con la Orden del Mérito Sirio.

Esto nos permite ver el contexto en el que se encontraron recientes refugiados sirios. Mientras se dirigen a Brasil, puede ser que esta nueva ola de refugiados sirios halle que no todos los brasileños descendientes de sirio-libaneses ya establecidos se opongan al régimen de Assad.

El Partido Socialista de los Trabajadores Unificado (PSTU), un pequeño partido trotskista, realizó un documental sobre los aliados brasileños de izquierda de la revolución, lo que contrasta con otros pequeños partidos de izquierda que han mostrado su apoyo al régimen de Assad.

El activista sitio Ehad al Tariri dijo en una entrevista con la BBC Brasil de 2012, que alrededor del 40 % de la comunidad sirio-libanesa en Brasil se opone a Assad, si bien esta estimación no va más allá de la especulación.

El abogado Eduardo Elias, nieto de migrantes sirios, es desde hace tiempo miembro del Club Homs, uno de los clubs más tradicionales de São Paulo, fundado en 1920. Asimismo, es el actual presidente de la Federación de Entidades Árabes en São Paulo y formó parte de la delegación de 14 reconocidos brasileños descendientes de sirios que visitaron a Bashar Al-Assad en Damasco en septiembre de 2016, solo dos días después de un ataque aéreo en Aleppo golpeara a un convoy de camiones de Cruz Roja que transportaban comida fletada por la ONU, donde murieron 12 de trabajores humanitarios.

La delegación donó siete ambulacias y 150 sillas de ruedas al régimen sirio, financiadas a partir de las contribuciones de sirio-brasileños.

En una entrevista con Al Jazeera en 2012, Elias describió un encuentro con Assad en 2010:

When Assad came here to Sao Paulo, he made a speech, and he gave us a big responsibility. He said, ‘each one of you is an ambassador to Syria, be good citizens to make Syria bigger.’ I had a private conversation with him, and it didn't seem to me that he was evil or the devil that everyone now is making him out to be.”

Cuando Assad vino a Sao Paulo, dio un discurso y nos transfirió una gran responsabilidad. Dijo: «cada uno de ustedes es embajador de Siria, sean buenos ciudadanos para hacer que Siria sea más grande». Mantuve una conversación privada con él, y no me pareció que fuera tan malvado como lo pinta ahora la gente.

Aunque esto ha complicado la vida de muchos refugiados sirios, también es cierto que muchos llaman hogar a Brasil y han hallado comunidades que les ayudan a integrarse.

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