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A los 48 años, muere Binyavanga Wainaina, escritor keniano que le enseñó al mundo “cómo escribir sobre África”

El escritor keniano Binyavanga Wainaina en el Festival del Libro de Brooklyn, 2009. Wainaina, 48, falleció el pasado martes 22 de mayo, en Nairobi, Kenia. Foto vía Nightscream, CC BY 3.0 vía Wikimedia Commons.

Hacen ya un par de semanas desde que el escritor keniano Binyavanga Wainaina abandonó este mundo, pero su presencia e impacto continúan resonando en todo el mundo.

El honesto y abiertamente homosexual escritor criticó el convencionalismo y desafió el status quo, lo que desencadenó una revolución literaria que abriría la puerta a miles de aspirantes a escritor preparados para cambiar la narrativa en y sobre África.

El escritor, educador y activista LGBTQ, Binyavanga Wainaina, 48, falleció el pasado martes 22 de mayo, en Nairobi, Kenia, luego de una breve enfermedad.

Lo sucedido hoy me dejó pensando: ¿Qué significará tu vida cuando todo acabe? La muerte de Binyavanga me hizo pensar sobre quién yo era hace unos cinco años atrás y sobre quién él era para nosotros, como africanos jóvenes y entusiastas hambrientos por un paradigma distinto de nuestro continente y de nosotros mismos.

—Fungai Machirori (@fungaijustbeing) 22 de mayo, 2019

En minutos, amigos, seguidores y admiradores de Wainaina inundaron las redes sociales para intercambiar tributos y recuerdos mientras debatían cual de todos sus escritos tenía mayor influencia.

Wainaina es mejor conocido por su provocativo ensayo, “Cómo escribir sobre África”, publicado en la revista Granta en 2006. También se le conoce por sus memorias en 2012, “Algún día escribiré sobre este África”, y el ensayo, “Mamá, soy homosexual”, publicado de forma simultánea en Chimurenga y África es un País en 2014. El ensayo causó un poderoso revuelo en Twitter mientras la gente intentaba diferenciar hechos de ficción. Posteriormente, la revista Time nombró a Wainaina uno de las 100 personas más influyentes del mundo.

En “Cómo Escribir Sobre África”, Wainaina expuso a los medios de comunicación occidentales y al sector asistencial —ambos especialmente presentes en Nairobi— por perpetuar estereotipos negativos sobre el continente africano, a través de mordaces sátiras.

Nunca pongas una imagen de un africano bien adaptado en la portada de tu libro o dentro de él, a menos que ese africano haya ganado el premio Nobel. Una AK-47, costillas prominentes, pechos desnudos: usa esto. Si debes incluir un africano, asegúrate de que sea uno vestido de Masái o Zulú o Dogón.

“Derrochaba sarcasmo —un bisturí excelente”, escribe Nwachukwu Egbunike, escritor nigeriano.

El ensayo —también publicado como un folleto—, citado múltiples veces por académicos, organizaciones no gubernamentales y trabajadores asistenciales, ha tenido un profundo impacto sobre percepciones de África y continúa circulando, sorprendiendo y provocando.

Sobre su impacto, el reportero Pernille Bærendtsen escribe lo siguiente:

Para mí, este ensayo me ha perseguido desde que lo recibí como un regalo de un amigo keniano en 2008. Claramente, pertenecía al grupo de gente al que se refería Binyavanga: un trabajador de desarrollo de una Organización No Gubernamental en Tanzania que escribía sobre su “impacto”. Esto ocurría en un punto en que la industria asistencial y de desarrollo enfocaron su retórica a favor de la recaudación de fondos a costa de desenvolver la diversidad en el territorio. Tenía bastantes razones para sentirme avergonzado, pero también tenía tiempo para planear cómo cambiar.

Binyavanga explicó más tarde en su revista Bidoun cómo este ensayo cobró vida de forma inesperada con un efecto doble: al exponer y describir las inseguridades de “novelistas, trabajadores de ONG, rockeros, conservacionistas, estudiantes y escritores de viaje”, quienes leen estas “normas” sobre cómo —o quizás cómo no— escribir sobre África. Luego ellos comenzaron a pedir su aprobación.

Wainaina, hijo de padre keniano y madre ugandesa, continuó desafiando los estereotipos sobre África con su revolucionaria memoria de 2012, “Algún día escribiré sobre África”. A través de valiosos y precisos detalles, Binyavanga transportó a sus lectores desde su niñez en los 70 en Kenia hasta sus días de estudiante en Sudáfrica, donde pasó bastantes años en exilio.

Los críticos calificaron el libro como franco y honesto, pero más tarde Wainaina admitió que había omitido un capítulo importante, su vida amorosa.

Con “Mamá, soy gay”, Wainaina se convirtió en el primer keniano famoso en declararse gay abiertamente en las redes sociales, lo que desencadenó una avalancha de opiniones sociales. Considerado “el capítulo perdido” de sus memorias, Wainaina imagina declararse gay ante su madre moribunda. Su ensayo se publicó al mismo tiempo en que se proponían legislaciones y cruzadas anti-gay en Uganda y más tarde Tanzania, donde los actos homosexuales continúan siendo un crimen.

Sin embargo, a diferencia de otros escritores que fueron exiliados, Wainaina volvió a su hogar y, tal como señala Nanjala Nyabola para BBC en Twitter, “eso fue increíble”.

Para quienes crecimos con “los mejores escritores kenianos” (lo que sea que eso signifique) viviendo en exilio, encarcelados y perseguidos, o pobres y menospreciados, o censurados fuertemente; él regresó y eso fue increíble. Era un hombre complejo, pero creo que es por ello que merece infinita gratitud.

— Nanjala Nyabola (@Nanjala1) 22 de Mayo, 2019

“Debemos liberar nuestra imaginación”

Mientras que irónicamente Binyavanga atraía admiración del diverso público al que criticaba, en casa sentía la presión de no encajar en los marcos establecidos. Binyavanga exigió espacio libre e imaginación. Valientemente, dentro de una comunidad en desarrollo que apoya la comunidad LGBTQ, insistió en flexibilizar aquellos marcos.

En respuesta a todo el ruido y retroceso, aquel mismo año Wainaina produjo “Debemos Liberar Nuestra Imaginación”, una serie de seis partes en YouTube que detalla sus ideas sobre libertad y la imaginación. “Quiero vivir una vida de libre imaginación”, señaló en la Parte 1.

Quiero que esta generación de padres jóvenes hagan que sus hijos vean a los africanos escribir sus propias historias —aquel simple acto es el acto más político que uno puede tener. Quiero ver un continente donde cada tipo de imaginación de una persona no tenga que buscar… ser admitido. Soy un pan-africano, quiero ver cambiar a este continente.

Wainaina a menudo canalizaba su deseo de cambio a través de su activismo literario, la educación y el liderazgo. En 2002, luego de ganar el prestigioso Premio Caine por su ensayo, “Descubriendo el hogar”, él utilizó el dinero del premio para ayudar a fundar Kwani?, una revista literaria que promueve nuevas voces y nuevas ideas que emergen a lo largo del continente.

Kwani?, con el tiempo, se convirtió en una editorial y red literaria que conecta escritores establecidos con emergentes desde Lagos a Nairobi y desde Mogadiscio a Acra.

Mientras que él sacudió las convenciones sociales de Kenia sin remordimiento — al salir del closet y luego revelar su condición de VIH en Twitter en el Día Mundial de la Lucha contra el Sida en 2006 — esto vino acompañado de reacciones negativas, dificultades y dolor.

Wainaina era una persona controvertida que luchaba contra la depresión y a menudo batallaba con su complicado papel como figura pública. Tenía a sus seguidores pero también enfrentaba críticas prominentes como las de la escritora keniana Shailja Patel, que acusó a Wainaina de “lesbofobia tóxica”.

El usuario de Twitter, Néo Músangi lucha con la falibilidad del carácter de Wainaina en este tweet:

no tengo energía suficiente para involucrarme ahora, pero estoy de luto por binya, el más querido de mis amigos. En toda mi rareza y papel feminista. Siento eternamente que haya herido a otros. Siento que se humanizara de esa forma. Nos odiaría si lo suavizamos. https://t.co/B5524fwBeh

—néo músangi (@SinoxoloMusangi) 22 de Mayo, 2019

El escritor Bwesigye Mwsigire, director del “Writivism Festival” en Uganda, también se refirió a estas contradicciones en un homenaje de Facebook:

Su estilo era una transgresión. Hermosa y liberadora transgresión… La gente con la que nos obsesionamos debido a su trabajo e ideas, son personas después de todo. Son humanos. Acaso estaremos alguna vez preparados para amarlos en su complejidad?

A esta altura, mucho se ha dicho de él. No hay necesidad de repetir lo que se ha dicho. Se han oído recordatorios de daño que él apoyaba… esto no quita el dolor que uno siente por su muerte.

Hay solo un Binyavanga Wainaina. Es un ancestro ahora. Déjennos celebrar su vida.

Un “genio creativo”

El ícono queer, Binya — como le llamaban cariñosamente — recibía a menudo torrentes de retórica anti-gay que solo aparecieron online luego de que la noticia sobre su muerte se esparciera a varios canales.

El activista keniano Boniface Mwangi escribió en Twitter que luego de escribir un homenaje en Facebook a Wainaina, comentarios homofóbicos y de odio arruinaron su mensaje: Wainaina era una genio creativo que debe ser recordado:

Escribí una publicación muy corta de Facebook en #RIPBinyavanga y los comentarios https://t.co/yZ3MoWBnD7 son los más repugnantes que he leído. Ni siquiera los ladrones que roban nuestros impuestos y matan personas no reciben tanto odio. La verdad, Binya era un genio creativo y será leído y recordado. https://t.co/dmuMQKVw2c

—Boniface Mwangi (@bonifacemwangi) 22 de Mayo, 2019

La feminista y escritora ugandesa Rosebell Kagumire destila las lecciones que aprendió de la valentía expresarse de Wainaina:

No permitas el miedo. No te limites. Sí di lo que tiene que decirse. Mejor aún, escríbelo. Vive tu verdad y con tu corazón. Así cuando finalmente respires por última vez, habrán millones de palabras a las que les diste tanto significado. #RIPBinyavanga

—Rosebell Kagumire   (RosebellK) 22 de Mayo, 2019

Through his life and letters, he gave himself and countless others the permission to imagine life as it could be otherwise, and his sudden passing inspired poetic musings:

A través de su vida y cartas, se permitió a sí mismo y a muchos otros imaginar la vida de otra forma, y su repentino fallecimiento inspiró poéticas reflexiones:

Un día escribiré de tu hermoso cabello

Un día escribiré de tu risa

Un día escribiré de tu ingobernabilidad

Un día escribiré de tu deleite en la imaginación

Un día escribiré de tus negativas

hoy, escribo

gracias https://t.co/wHG3i3qMSL

—|Black||Freedoms (@G_A_Musila) 21 de Mayo, 2019

La escritora keniana Yvonne Adhiambo Owuor, autora de “Dust“, y amiga literaria de Wainaina, hace un llamado con un último lamento:

“¿Quién te dijo que podías irte? ¿Escapar de tu cuerpo en la noche y no dejar una nueva dirección?”

Cabeza inclinada, ojos penetrantes, dijo, “tienes exactamente 3 segundos para reorganizar esta basura”. Tu, ahí.¡Tu! ¿Quién te dijo que podías irte? ¿Escaparte de tu cuerpo en la noche y no dejar una nueva dirección? ¿A quién le pide ayuda uno ahora temerosa y temblando con los primeros borradores de los manuscritos? https://t.co/DSawF6KGhY

—Yvonne Adhiambo Owuor (@AdhiamboKE) 22 de Mayo, 2019

Ahora que se encuentra entre las estrellas, puedes ingresar a “Planet Binya” con una archivo completo de su trabajo.

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