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Protestas contra la extradición de Hong Kong derivan en manifestaciones locales

Surge el pánico cuando la brigada antiduisturbios entra a un centro comercial del distrito Sha Tin de Hong Kong durante horas comerciales. Imagen del medio independiente United Social Press. No apta para uso comercial.

Luego de la breve ocupación de la Legislatura el 1 de julio, las protestas contra la extradición que tienen lugar en Hong Kong desde comienzos de junio derivaron en una serie de manifestaciones en diversos distritos. Aunque no todas las protestas locales tenían que ver directamente con la campaña contra la extradición, los problemas planteados por los manifestantes reflejan la creciente tensión entre Hong Kong y China que surge dentro de las comunidades locales en escenarios de la vida cotidiana.

Tuen Mun: Reclaman espacios públicos

La primera protesta local ocurrió en Tuen Mun el 6 de julio, el fin de semana siguiente a la ocupación de la Legislatura. Tuen Mun es un área residencial suburbana conectada a China continental mediante el corredor occidental, y es un popular destino para viajes de compras de los chinos continentales.

El 6 de julio, miles se sumaron a una marcha en un parque de Tuen Mun para recuperar el espacio público del parque de un grupo de mujeres maduras que practicaban rutinas de canto y baile en ropas reveladoras para una audiencia compuesta principalmente de hombres mayores, algunos de los cuales ofrecían dinero a las mujeres. El fenómeno viene ocurriendo durante muchos años, y varios medios locales señalaron que las lucrativas presentaciones estaban protegidas por la Tríada y que algunas participantes eran de China continental.

Miles marchan al parque de Tuen Mun en contra del “dai ma” y la contaminación sonora. Foto: Stand News. Usada con autorización.

Los organizadores de la protesta acusaron a las bailarinas de usar amplificadores, y de prostitución y trabajo sexual, y exigieron que el Departamento de Servicios Culturales y de Esparcimiento tomara cartas contra el problema de la contaminación sonora, prohibiera las actividades obcenas y la solicitación, y asegurara que el espacio público estuviese disponible para personas de distintas edades. Los manifestantes también objetaron que las bailarinas fueran de China continental.

Aunque la actividad no tenía relación directa con las protestas contra la extradición, se organizó a través de las mismas plataformas en línea, incluidas Telegram y LIHKG (similar a Reddit). La marcha terminó con el lanzamiento de gas pimienta de la policía para dispersar a los manifestantes que perseguían a un hombre acusado de haber atacado a otros manifestantes.

Kowloon: Llevan el mensaje antiextradición a los turistas de China continental

Protesta en Kowloon. Imagen de inmediahk.net. Usada con autorización.

La segunda protesta local tuvo lugar el 7 de julio frente a la estación del tren de alta velocidad, cerca del distrito Tsim Sha Tsui de Kowloon, desde donde salen los trenes directos que conectan Hong Kong con China continental.

Casi 230 000 personas se unieron a la protesta, y la gran concurrencia causó un apagón momentáneo en la estación. Los manifestantes decían que su objetivo era informar a los turistas de China continental sobre la campaña contra la extradición, ya que la información y las conversaciones sobre la campaña estaban censuradas en las redes sociales y medios de China. Una gran mayoría de chinos continentales cree que las protestas son patrocinadas por fuerzas extranjeras.

Cientos de manifestantes seguían en las calles al terminar la protesta, y alrededor de las 11 de la noche, la policía dispersó con porras a las multitudes en Mongkok, escenario de varias confrontaciones violentas entre la policía y los manifestantes durante las Protestas de los Paraguas de 2014 y los disturbios civiles de 2016. Seis manifestantes fueron arrestados en el lugar.

Policía de Mongkok con equipamiento antimotines. Imagen de inmediahk.net, usada con autorización.

Los organizadores de la protesta acusaron a la policía de usar fuerza excesiva cuando ya se retiraban de las calles, y los defensores de los periodistas criticaron a la policía por proferir insultos y dar empujones malintencionados.

Sheung Shui: Reclamo por la economía local

Protesta en Sheung Shui. Foto: Jennifer Creery/HKFP.

La tercera protesta local fue el sábado 13 de julio en Sheung Shui, pueblo limítrofe con China. Los manifestantes alegaron que querían “recuperar” a Sheung Shui de la masa de comerciantes paralelos que cruzan la frontera varias veces al día para transportar bienes, como medicamentos, cosméticos y alimentos, hacia Shenzhen para su reventa. Esta actividad transformó la economía local: las tiendas que surten las necesidades de los residentes se vieron obligadas a cerrar por los aumentos desmedidos en el alquiler y la subida de los precios minoristas en los Nuevos Territorios suburbanos del norte.

En vista de que algunos manifestantes trataron de bloquear las calles hacia el final de la protesta, la policía usó porras y gas pimienta para dispersarlos.

Shatin: Táctica policial de encapsulamiento desata el caos

El enfrentamiento más violento hasta ahora entre la policía y los manifestantes contra la extradición tuvo lugar en Sha Tin el 14 de julio. Miles de personas se concentraron para reiterar las cinco consignas de la campaña antiextradición: retiro total del proyecto de ley, renuncia de la jefa ejecutiva, Carrie Lam, que se deje de usar el término “disturbio”, inicio de una investigación independiente sobre el uso excesivo de la fuerza policial en el control de multitudes y la liberación de los manifestantes contra la extradición que fueron arrestados.

Tras varios enfrentamientos en las calles, los esfuerzos de la policía por dispersar a las multitudes empujaron a los maniferstantes hacia un centro comercial con conexión directa a una estación de metro. Sin embargo, de inmediato se encontraron con que estaba suspendido el servicio de trenes y no había otra salida. Alrededor de las 10 de la noche, dos grupos de la policía antidisturbios ingresaron al centro comercial con todo su equipamiento, lo que sorprendió a los que se encontraban en el lugar, tanto clientes como comensales. Los manifestantes se vieron forzados a refugiarse en las tiendas, restaurantes y baños. Unos pocos confrontaron a la policía que arrestaba gente. El caos trajo como resultado 28 heridos y 47 manifestantes arrestados.

Mientras la policía condenaba a los manifestantes por “perder el control” al atacar a los oficiales, los demócratas condenaron a la policía por hacer uso de “tácticas de encapsulamiento” para acorralar a los manifestantes en un espacio cerrado sin otras vías de escape, lo que genera pánico y reacciones irracionales en las multitudes, y que también puso en peligro a quienes estaban de compras o comiendo en el centro comercial en ese momento.

Poco después de la confrontación, los legisladores a favor de Pekín urgieron al Gobierno de Hong Kong a prohibir todas las protestas hasta septiembre. En respuesta, el Frente Cívico por los Derechos Humanos, coalición civil que coordina las protestas antiextradición, convocó a otra marcha para el 21 de julio en la isla de Hong Kong para protestar contra las tácticas de represión y el uso excesivo de la fuerza.

Para leer más sobre las protestas antiextradición de Hong Kong, visita la página de cobertura especial de Global Voices.

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