Conflicto en Nagorno-Karabaj aumenta escrutinio de ventas de armas de Israel a Azerbaiyán

Un avión teledirigido Harop de fabricación israelí del tipo utilizado por las fuerzas armadas azerbaiyanas en Nagorno-Karabaj. París, 2013. Foto CC BY 4.0: Julian Herzog / Wikimedia Commons. Algunos derechos reservados.

Después de 44 días de guerra, un acuerdo negociado por los rusos ha comprado una paz incómoda para Nagorno-Karabakh. El 27 de septiembre, Azerbaiyán lanzó una ofensiva para retomar este territorio montañoso, que había perdido a manos de las fuerzas étnicas armenias en la guerra de 1988-1994. Bakú ha tenido éxito, pero la guerra ha costado varios miles de vidas.

Ese acuerdo de paz, anunciado el 10 de noviembre, ha vuelto a trazar el mapa del sur del Cáucaso. En los próximos dos meses, Azerbaiyán recibirá el control de todos los distritos que rodean a Nagorno-Karabaj, que también estuvieron bajo el control de los armenios de Karabaj durante la primera guerra. La situación de esa zona de Nagorno-Karabaj que Azerbaiyán no conquistó, incluida la capital de Stepanakert, fuertemente bombardeada, sigue sin estar clara. Unos 2000 efectivos rusos de mantenimiento de la paz patrullarán la región, y una carretera de importancia estratégica que la unirá con Armenia.

La victoria de Azerbaiyán se debió en gran medida al apoyo externo. Turquía, Estado miembro de la OTAN con el que Azerbaiyán mantiene estrechos lazos culturales y económicos, ha tenido gran peso en el lado de Bakú, con apoyo político, experiencia militar y mercenarios de Siria.

La amistad de Bakú con Israel también ha sido crucial para sus éxitos en el campo de batalla. Según el Instituto Internacional de Investigación para la Paz de Estocolmo (SIPRI), Israel suministró el 60 % de todas las importaciones de armas de Azerbaiyán entre 2015 y 2019. Incluyen el auio blindado SandCat y varios modelos de rifles.

Es importante señalar que esas importaciones ayudaron a Azerbaiyán a acumular una flota de aviones teledirigidos militares, que superó los sistemas de defensa aérea de Armenia y cambiaron la situación a favor de Bakú. Como dijo una fuente superior del ejército israelí a Asia Times el 14 de octubre, “Azerbaiyán no habría podido continuar su operación a este nivel sin nuestro apoyo”.

No todos en Israel consideran esas palabras como motivo de orgullo.

El uso por parte de Azerbaiyán de este armamento sofisticado ha causado muertes de a civiles en Nagorno-Karabaj. Se cree que la mayoría de la población de origen armenio ha huido del territorio. En las últimas semanas se han visto aviones teledirigidos Harop de fabricación israelí en los cielos de Stepanakert, mientras los habitnates de la ciudad se acurrucan en sótanos. Esos denominados “aviones teledirigidos kamikazes” también los usó el Ejército azerbaiyano en los enfrentamientos sobre Nagorno-Karabaj en 2016.

Las bombas de racimo de fabricación israelí también han aparecido en Nagorno-Karabaj. En declaraciones de 5 y 23 de octubre, Amnistía Internacional y Human Rights Watch declararon que en múltiples ocasiones el Ejército azerbaiyano había disparado municiones de racimo M095 DPICM y LAR-160 de fabricación israelí en zonas residenciales de la ciudad (también hay pruebas que sugieren que  el 30 de octubre, Armenia disparó un cohete con municiones de racimo Smerch contra la ciudad azerbaiyana de Barda). Ni Armenia ni Azerbaiyán (ni Israel) son signatarios de la Convención sobre Municiones en Racimo, que prohíbe el uso de esas armas indiscriminadas.

Tal vez el Gobierno israelí no haya hecho comentarios sobre el conflicto, pero los armenios creen que estos acuerdos de armas dicen todo lo que hay que decir.

ÚLTIMO MINUTO: Armenia retira a su embajador de Israel para una consulta en protesta por los envíos de armas israelíes a Azerbaiyán.
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Anna Naghdalyan, portavoz del Ministerio de Relaciones Exteriores de Armenia.
: “Para nosotros, el suministro de armas ultramodernas por parte de Israel a Azerbaiyán es inaceptable, especialmente ahora, en las condiciones de la agresión de Azerbaiyán con el apoyo de Turquía”.

Desde que comenzó el conflicto en Nagorno-Karabaj, los periodistas y rastreadores de vuelos en Israel han observado un aumento del número de vuelos de carga de SilkWay Airlines, una aerolínea vinculada al Ministerio de Defensa de Azerbaiyán, que aterriza en la base aérea militar de Ovda, en el sur de Israel::

Armenia retira al embajador de Israel por la venta de armas a Azerbaiyán.
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El tercer elevador de peso azerí de Ankara esta semana. Estuvo en Israel ayer.

Armenia ha reaccionado con fuerza. A principios de octubre, dos semanas después de abrir una embajada en Tel Aviv, Armenia retiró a su embajador para consultas. Cuando el presidente israelí, Reuven Rivlin, le preguntó después si Armenia acogería con agrado la ayuda humanitaria, el primer ministro armenio, Nikol Pashinyan, exclamó: “¿Ayuda humanitaria de un país que vende armas a los mercenarios, que están utilizando para atacar a una población civil pacífica? Propongo que Israel envíe esa ayuda a los mercenarios y terroristas como la continuación lógica de sus actividades”.

En una entrevista con el Jerusalem Post el 3 de noviembre, Pashinyan subrayó que el apoyo de Israel a Azerbaiyán lo ha puesto del mismo lado que el presidente turco Recep Tayyip Erdoğan, – algo incómodo, dadas las tensas relaciones entre los dos países. Concluyó que Tel Aviv había ayudado e instigado el genocidio contra los armenios en Nagorno-Karabaj y que tarde o temprano Turquía volvería sus “ambiciones imperialistas” hacia Israel.

Afinidades excéntricas

Durante casi treinta años, el conflicto sobre Nagorno-Karabaj ha eludido los intentos de los forasteros de ajustarlo a plantillas ordenadas. Ante los hechos, Israel y Azerbaiyán pueden no ser los socios más obvios. Pero eso es exactamente lo que hace que su amistad sea tan simbólicamente importante.

Hasta la reciente distensión de Israel con los Estados del Golfo, Azerbaiyán era uno de los pocos estados de mayoría musulmana en el Cercano Oriente con los que Tel Aviv podía decir que tenía relaciones genuinamente cálidas. Se podría esperar que Bakú tuviera algo de solidaridad por la difícil situación de los palestinos, dado el paralelismo con los cientos de miles de azerbaiyanos expulsados de Nagorno-Karabaj en la década de 1990, azerbaiyanos que finalmente podrán regresar a sus hogares.

Sin embargo, esta amistad requiere otra cosa. Como dijo en 2016 el primer ministro israelí, Benjamin Netanyahu, Israel y Azerbaiyán son “un ejemplo de lo que pueden y deben ser las relaciones entre los musulmanes y los judíos en todas partes”. Por esta razón, elogios a Azerbaiyán y al presidente Ilham Aliyev aparecen periódicamente en la prensa israelí y en los periódicos de la comunidad judía de todo el mundo, aunque son más prudentes en cuanto al mal historial de los azerbaiyanos en materia de derechos humanos.

Suelen destacar que la comunidad judía de Azerbaiyán, que tiene decenas de miles de personas, disfruta de buenas relaciones con el resto de la sociedad azerbaiyana. En las últimas semanas, las autoridades azerbaiyanas se han esforzado por destacar el multiculturalismo de su país, en particular su comunidad judía, con la Armenia comparativamente monocultural. Un ejemplo es este video de Daniel, joven azerbaiyano descendiente de judíos de la montaña, que explica por qué estaba dispuesto a luchar por Azerbaiyán:

En Azerbaiyán es el hogar de muchas etnias y religiones, inc. 30 000 judíos que han vivido pacíficamente en Azerbaiyán durante 2000 años. Esta es la historia de Daniel, un judío de montaña, que se ofreció a luchar por su patria, defendiendo su integridad territorial contra la invasión de Armenia.

Además, aproximadamente 70 000 judíos azerbaiyanos viven en Israel, donde han hecho campaña en apoyo de Bakú durante la reciente guerra.

Esta amistad también es profundamente práctica, ya que Azerbaiyán comparte una larga frontera con el archienemigo de Israel, Irán.

Eso da a Tel Aviv muchas oportunidades estratégicas, dice Jeff Halper, analista, activista y autor israelí de War Against The People, libro de 2015 sobre el estado de seguridad de Israel. Durante décadas, señaló Halper en un intercambio de correos electrónicos con Global Voices, Israel ha seguido una “estrategia de la periferia” para rodear al mundo árabe con aliados políticos y militares, que desde la década de 1990 ha incluido a estados posoviéticos como Azerbaiyán.

“Israel da a Azerbaiyán asesoramiento y armamento en la lucha contra el terrorismo, incluso contra su oposición interna, mientras que Azerbaiyán proporciona a Israel un laboratorio en el campo de batalla para tecnologías militares de vanguardia”, explica Halper. Los suministros de energía de Azerbaiyán también son un atractivo; Bakú comenzó a exportar petróleo a Israel en 1999, y ahora suministra el 37 % de todas las importaciones de Israel.

Según Zaur Shiriyev, investigador sobre el Cáucaso de Grupo International de Crisis, el punto de inflexión en las relaciones entre Israel y Azerbaiyán se produjo en 2010, y tuvo poco que ver con el Irán. En esa época, como Shiriyev dijo a Global Voices, Bakú reconocía la urgencia de modernizar su Ejército, mientras que el deterioro de las relaciones con Turquía obligaba a Israel a buscar nuevos socios. “Israel también complementó a Turquía en otro papel: hacer presión en Washington por los intereses de Azerbaiyán”, añadió Shiriyev.

Armenia no pudo competir con esa oferta.

Sin embargo, los pueblos de Armenia e Israel comparten algo no menos tangible: el trauma de las mayores atrocidades del siglo XX. Ambos son estados nacionales de sobrevivientes del genocidio. Ambos son también Estados que, en las últimas décadas, han triunfado sobre sus vecinos en crueles conflictos, agudizados por el temor de que la historia se repita.

Para los armenios, esto hace que la negativa de Israel a reconocer el genocidio armenio de 1915 sea particularmente imperdonable, lo que lleva las relaciones a un callejón sin salida. Esto bien puede informar las actitudes negativas hacia los judíos en Armenia, según lo registrado por el Centro de Investigación Pew en la encuesta de opinión pública de 2019. Algunos miembros de la pequeña comunidad judía del país se han sentido muy afectados por el apoyo de Israel a Azerbaiyán; como preguntó un encuestado judío armenio en una entrevista con el diario israelí Ha'aretz, “Armenia es David. ¿Por qué Israel está armando a Goliat?”.

Cuestión de ética

Funcionarios israelíes han planteado la idea de reconocer el genocidio armenio en varias ocasiones. Sin embargo, han coincidido en gran medida en cambios en las relaciones con Turquía, donde los asesinatos en masa se denominan “deportaciones”. Algunos israelíes creen que su país tiene un imperativo ético de reconocimiento y que la negativa a hacerlo sugiere una prioridad de la geopolítica sobre la justicia.

Varias de las voces más fuertes de la sociedad israelí que se oponen a la venta de armas a Azerbaiyán son dos destacados estudiosos del genocidio –Israel Charny y Yair Auron– que han pedido que Israel reconozca el genocidio armenio. En 2014 Auron, autor de dos libros sobre Israel y el genocidio armenio, sugirió en un editorial para Ha'aretz que la venta de armas a Azerbaiyán podría hacer a Israel cómplice de la limpieza étnica en el Cáucaso. En 2016, Charny llevó el argumento aún más lejos, y preguntó en Times of Israel si Israel vendería armas a Adolf Hitler.

Los activistas contra el comercio de armas de Israel también lanzaron impugnaciones legales mientras la guerra en Nagorno-Karabakh hacía estragos. Sin embargo, el 12 de octubre el Tribunal Superior de Justicia de Israel rechazó una petición de la activista Elie Joseph de prohibir la venta de armas a Azerbaiyán, y se negó a celebrar una audiencia pues sostuvo que no había pruebas suficientes de que esas armas se utilizaran en crímenes de guerra contra armenios. El abogado israelí de derechos humanos Eitay Mack intentó complementar la causa legal con una moraleja, y argumentó en la revista +972 que la exportación de armas envalentonaba a las autoridades azerbaiyanas a seguir adelante con sus amenazas belicosas contra Armenia.

Esta impugnación legal es una de varias lanzados por Elie Joseph, activista israelí de derechos humanos que nació en Gran Bretaña, que este año hizo una huelga de hambre contra las exportaciones de armas de Israel a los violadores de los derechos humanos.

“La gente en el extranjero sabe más sobre estas ventas de armas que la gente en Israel. Como judíos y seres humanos, debemos dejar de involucrarnos en estas cosas, para detener el silencio. Hay una conexión muy fuerte entre este comercio y el no reconocimiento del genocidio armenio. Ayer fuimos nosotros, mañana podríamos ser nosotros otra vez, y hoy es otra persona”.

En una llamada telefónica con Global Voices, Joseph declaró que planeaba lanzar un tercer llamamiento contra la venta de armas israelíes a Azerbaiyán y que estaba dispuesto a realizar otra huelga de hambre. Espera que algún día el Knesset, el Parlamento israelí, apruebe una ley que prohíba la venta de armas a los violadores de los derechos humanos.

“Nos hemos propuesto despertar a la nación, ya sea por la venta de armas a Azerbaiyán, Myanmar, Sudán del Sur o Vietnam”, declaró Joseph, que subrayó que la suya era una posición proisraelí y patriótica.

Sin embargo, Halper sigue dudando de que tales exportaciones se detengan, al menos en el futuro previsible. El comercio es demasiado lucrativo, y Azerbaiyán demasiado importante estratégicamente para Israel. Además, dijo a Global Voices, activistas como Mack y Joseph pueden enfrentarse a una batalla difícil cuando se trata de conseguir el apoyo del público::

“Nada de lo que se refiere a las armas o el despliegue israelí es un problema en Israel, no en los Territorios Palestinos Ocupados, no cuando se emplean entre los palestinos en Israel y no en el uso internacional. No es un problema. O, los israelíes sienten un gran orgullo por su destreza militar y de seguridad”.

En cualquier caso, la victoria de Azerbaiyán, apoyada con armas israelíes, es también una victoria significativa para Ankara [Turquía[, que ha profundizado su papel en el sur del Cáucaso. Para los armenios, eso es calamitoso. Para los israelíes, es un enigma, en particular si el estilo político beligerante de Erdoğan sobrevive al tiempo de mandato del primer ministro turco.

Hasta cierto punto, Aliyev estará en deuda con Turquía. ¿Qué significa eso para los lazos de Israel con Azerbaiyán?

Shiriyev llega a la conclusión de que Bakú tiene muchos años de experiencia en el equilibrio de los lazos con Ankara y Tel Aviv, incluso cuando las tensiones estaban en su punto más alto. “En el sur del Cáucaso, diría que el poder de Turquía está creciendo y desempeña un papel equilibrador para Azerbaiyán frente a otras potencias, especialmente Rusia. No creo que Israel tenga ese papel”.

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