Periodistas enfrentan dificultades para informar sobre pandemia COVID-19 en tres países africanos

Periodistas ghaneses en misión en un funeral por los pacientes de COVID-19. Imagen de MyJoyOnline, utilizada con autorización.

Recientemente, tres destacados periodistas de África Occidental dieron una conferencia sobre las dificultades de informar durante la pandemia de COVID-19 en las zonas urbanas de África Occidental.

Patrick Fort, exjefe de la oficina de Agence France-Presse (AFP) en Abiyán, Costa de Marfil, Emmanuel Akinwotu, jefe de The Guardian de Nigeria, y Seth Boateng, de MyJoyOnline en Ghana hablaron con estudiantes estadounidenses en Pacific University, Oregon, a través de Zoom entre el 24 de febrero y el 3 de marzo de 2021.

Los periodistas señalaron un problema común al tratar de combatir las noticias falsas en torno a algunas tradiciones africanas. También enfrentaron la constante dificultad de tener que usar máscaras, desinfectantes y ropa protectora, lo que genera desconfianza, mientras realizaban entrevistas en situaciones inestables en las zonas urbanas de ciudades africanas

Como corresponsal de Nigeria de The Guardian, Akinwotu afirmó que su dificultad ha sido intentar rastrear una versión más real de lo que está sucediendo en Lagos, en comparación con los diferentes anuncios del Gobierno nigeriano. Abunda la desinformación, dijo.

Por ejemplo, en abril de de 2020, enterradores en Kano, Nigeria se dieron cuenta de un aumento importante en la cantidad de cuerpos que llegaban para ser enterrados cada día. Sin embargo, el Gobierno del estado de Kano dijo que el COVID-19 no había llegado a la ciudad.


En su charla, Akinwotu contó cómo cubrió la historia de Kano con entrevistas a varios enterradores. La ciudad de Kano, en concreto, no tenía centros para realizar pruebas para identificar si el aumento de muertes se debía a COVID-19

So you had government officials denying that there was anything happening at all, and gravediggers saying what they were seeing was something they’d never seen before. That’s an example of how on-the-ground reporting can make up for a lack of data, reliable data.

Había funcionarios gubernamentales que negaban que sucedía algo, y enterradores que decían que era algo que nunca antes habían visto. Esto es un ejemplo de cómo transmitir sobre el terreno puede compensar la falta de datos, de datos fiables.

Además de las observaciones de Akinwotu sobre la desinformación, Patrick Fort, periodista de AFP que informó sobre Costa de Marfil durante cinco años, dijo en su conferencia del 1 de marzo que combatir las noticias falsas en la capital, Abiyán, era una misión importante para su oficina de noticias.

Por ejemplo, como en muchas naciones de África Occidental, los morabitos de Abiyán, Costa de Marfil, actúan como médicos espirituales y tradicionales. Cuando estalló la pandemia aformaron ante los medios que tenía poderes sobre el COVID-19. Fort dice:

One of the big ads they had was they could help you out with COVID-19. Obviously, it’s not true. That’s also one of the stories we worked on a lot, to work on fake news, or things that are spreading that are completely wrong.

Uno de sus anuncios era que podían ayudarte con el COVID-19. Evidentemente, no es cierto. Esa es también una de las historias en las que trabajamos mucho, en noticias falsas o cosas que se están difundiendo y que no son ciertas.

AFP también informó sobre el afán de la gente en Costa de Marfil por usar hojas tradicionales del árbol de neem, ya que en internet se podía leer que estas plantas, utilizadas normalmente contra la malaria, podrían ayudar a curar el COVID-19.

“En Abiyán, la gente corría para arrancar la corteza de los árboles, pelar las hojas y comerlas. Existía un gran miedo”, añadió. El mito de las hojas del árbol neem fue luego desacreditado en Malasia e India. Al tratar de enseñar a los marfileños el uso de las hojas de neem, AFP citó una declaración del 12 de octubre de 2020 de la Organización Mundial de la Salud que reiteraba que no había cura para el COVID-19.

Mascarillas, gel desinfectante y desconfianza de los periodistas

Periodistas ghaneses sacan fotos en un funeral para pacientes de COVID-19. Imagen de MyJoyOnline usada con autorización.

Los periodistas Patrick Fort y Seth Boateng, que informaron sobre Costa de Marfil y Ghana, respectivamente, mencionaron los numerosos obstáculos que las máscaras, los desinfectantes y la tecnología ocasionan para informar en un contexto africano.

Fort reflexionó sobre la dificultad de nformar sobre las elecciones nacionales de Costa de Marfil en noviembre de 2020 entre el actual presidente Alassane Ouattara y el partido de oposición durante la pandemia. La situación política en Abiyán y las zonas rurales planteó múltiples problemas de información sobre la seguridad y la salud.

“Pero la oposición en algunas partes del país bloqueó las carreteras y tuvimos que verlos con mascarillas, y eso los asustó. Piensan que estamos allí para escondernos de ellos o para no mostrar quiénes somos en realidad. Ver a la gente venir con mascarillas y un mensaje de salud es un gran problema para ellos. Tenían sospechas sobre quiénes éramos y si nos estábamos escondiendo”, dijo Fort en su conferencia de Zoom del 1 de marzo.

Fort también señaló que las entrevistas en video eran un problema porque la conexión a internet es inestable en muchos lugares rurales. Viajó con su equipo a Níger en diciembre para cubrir las elecciones presidenciales, entre los partidos de Mohammed Bazoum y Mahamane Ousmane. Al no poder entrevistar a los líderes en línea, su equipo negoció una entrevista con el presidente en un espacio abierto.

“Cuando entrevistamos al presidente de Nigeria antes de las elecciones, su equipo de seguridad quiso desinfectar todo lo que teníamos. Rociaron tanto el micrófono que no funcionaba porque estaba lleno de alcohol y agua. Tuvimos que usar otro micrófono y conseguir otra mascarilla”, dijo Fort.

En Ghana, Boateng de MyJoyOnline mencionó también la complicación de usar el equipo de protección personal mientras se está trabajando, y habló con los estudiantes el 24 de febrero, la semana en que Ghana recibió su primer envío de vacunas.

Boateng dijo que informar sobre el COVID-19 en Ghana era difícil porque los periodistas ahora tienen que usar equipo de protección personal cuando graban videos, de lo contrario, deben hacer las entrevistas por teléfono

Dijo que su sala de redacción se sometió a las mismas medidas de seguridad por COVID-19 que otras empresas, incluido distanciamiento social y uso de mascarilla. La administración de la sala de redacción incluso les dio suplementos de vitamina C y zinc a los empleados de forma gratuita.

“En mi sala de redacción, somos casi 40 personas. Es una sala de redacción grande porque lo hacemos para televisión, internet y radio. Algunos con patologías previas tuvieron que quedarse fuera de la oficina y trabajar desde casa. En mi oficina, casi todas las semanas tenemos un caso”, dijo Boateng. Uno de los presentadores de noticias de MyJoyOnline ahora transmite las noticias desde su casa porque tiene problemas de salud.

Los estudiantes de periodismo de la universidad privada Pacific University en Forest Grove, Oregon, dijeron luego que fue revelador escuchar cuántas semejanzas compartía el público estadounidense con la gente de África al enfrentarse al COVID-19, incluido el problema de las noticias falsas en las redes sociales y los medios.

“Me pareció muy interesante saber que no somos los únicos que no confían en nuestro Gobierno en determinadas ocasiones”, dijo Ella Cutter, editora estudiantil de 20 años para el periódico de la Universidad del Pacífico, The Pacific Index. “Es una situación similar a lo que está sucediendo en Estados Unidos en este momento”.

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