COVID-19 cobra sus primeras víctimas en Afganistán

SEHAT (System Enhancement for Health Action in Transition)

SEHAT (Sistema de Mejora para la Acción Sanitaria en Transición, por su nombre en inglés). El Hospital Hootkhail cuenta con doctoras también, lo que hace accesibles las instalaciones para quienes de otro modo no podrían visitarlas. Foto: Rumi Consultancy/World Bank. De la cuenta World Bank en Flickr. Licencia de imagen: (CC BY-NC-ND 2.0).

Consulta la cobertura especial de Global Voices sobre el impacto global de la COVID-19.

Afganistán está particularmente expuesto a la pandemia de la COVID-19: muchos de sus 32 millones de habitantes han aguantado décadas de una guerra civil que ha debilitado, o más bien, destruido, el sector de salud pública. Además de esto, comparte fronteras con Irán, uno de los países más afectados por la COVID-19. Es por eso que no debe sorprendernos que Afganistán esté registrando sus primeros casos de infección y muerte.

El primer caso de muerte fue reportado al norte de la provincia de Balkh, el 22 de marzo, como lo confirmó el Ministerio de Salud Pública. El segundo caso fue la muerte de una mujer de 45 años en la provincia de Herat, al oeste del país. Al 28 de marzo, ya había 174 casos confirmados de personas contagiadas por el virus, y un total de tres muertes causadas por la COVID-19.

El reto adicional por refugiados que han regresado al país

Uno de los muchos factores que hacen que la lucha contra la pandemia sea más retadora para Afganistán, es la gran cantidad de afganos refugiados que viven en países vecinos, como Irán y Pakistán. Mientras que a algunos los están forzando a regresar a su país, otros por su cuenta eligen también regresar.

El Gobierno afgano empezó la implementación de medidas especiales a finales de marzo, para luchar contra la pandemia. Después de haber identificado 32 casos en la provincia de Herat al 25 de marzo, el Gobierno ordenó limitar los movimientos en tres provincias. Dado que la provincia de Herat es la puerta de entrada para muchos refugiados que llegan desde Irán, el portavoz del Ministerio de Salud Pública, Wahidullah Mayar, declaró el 25 de marzo:

«Among the 30 cases in Herat, some of them have come from Iran. It shows that the virus is spreading in society».

Dentro de los 30 casos en Herat, algunos venían de Irán. Esto muestra que el virus ya se está difundiendo en la sociedad.

El flujo de refugiados que llegan desde Irán ha sido confirmado por Ahmad Jawed Nadem, otro funcionario estatal, jefe del Departamento de Refugiados y Reingresados de la provincia de Herat, quien declaró que desde el 20 de febrero hasta finales de marzo, aproximadamente 30 000 afganos regresaron de forma voluntaria a Afganistán.

El ministro de Salud afgano, Ferozuddin Feroz, no es muy optimista sobre los resultados de la pandemia, como declaró el 24 de marzo:

«According to WHO [World Health Organization] predictions, there is the possibility of 16 million people [half of the country's population] becoming infected with the virus».

Según las predicciones de la OMS [Organización Mundial de la Salud], es posible que 16 millones de personas [la mitad de la población del país] lleguen a infectarse con el virus.

Según las estadísticas del Ministerio de Salud afgano, hasta la fecha se han informado de 174 casos positivos de un total de 800 casos sospechosos.

El reto del distanciamiento social en una sociedad que se desarrolla entre grandes multitudes

La cultura afgana está fuertemente centrada alrededor de las comunidades, y cualquier actividad social —como una boda, una competición deportiva, un acto religioso— está abierta por tradición a una gran multitud de miembros de la familia extendida, como son los vecinos del mismo barrio o pueblo. Como dijo Mayar, portavoz del Ministerio de Salud: “Nuestra preocupación es por las personas que se reúnen en un mismo lugar”.

Esta imagen, publicada el 22 de marzo, es reveladora:

Aparentemente, esta es una competencia de lucha libre del día de ayer en Mazar-e-Sharif (provincia de Balkh).
Foto tomada de redes sociales.

El Gobierno ha tomado medidas especiales para empezar a implementar el aislamiento: ha limitado el movimiento en Kabul, la ciudad capital, por tres semanas. Redujo también en tres horas los horarios laborales en las oficinas del Estado, y está otorgando licencia pagada a mujeres embarazadas y a madres con hijos en preescolar.

Una fuente potencial de contagio son los bazares al aire libre, lugares tradicionales para comprar comida, pero también para establecer contacto social e intercambiar noticias de Afganistán. Según Abdul Qayam Rahimi, gobernador de la provincia de Herat:

The case of the bazaars is being discussed, about changes for this upcoming Friday.

Se está discutiendo el caso de los bazares, respecto a los cambios que se implementarán este próximo viernes.

El Parlamento afgano se ha convertido también en una posible fuente de la pandemia. El ministro Feroz anunció que hay dos casos sospechosos entre los parlamentarios, lo que motivó el cierre dal organismo por dos semanas.

A pesar de la gravedad de la situación y de las últimas decisiones del Gobierno, parece que la mayoría no obedece las medidas y no se está tomando muy en serio los riesgos que implica el coronavirus.

Los casos por COVID-19 subieron a 74 en Afganistán, más cuatro casos en la Misión Apoyo Decidido, dirigida por la OTAN.
El ministro de Salud Pública predijo que el contagio llegaría a 25 millones de personas, sobre una población nacional estimada de 32 millones.
El ministro también predice que aproximadamente 110 000 personas [morirían] si la COVID-19 no se toma seriamente.

La vista de Kabul de este 28 de marzo indica que poco ha cambiado en la vida diaria de la capital:

Plaza de Pashtun-wat, Kabul, día 01 de cuarentena —todo parece normal—. El Gobierno restringió todo movimiento, con excepción de algunos en la ciudad de Kabul, pero parece que a nadie le importara el brote de coronavirus.

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